Febrero de 2023. Recién salida de la imprenta.
Disfruté mucho de “El puño del emperador”, que me pareció de lo mejorcito en novela histórica de romanos de los últimos años (salvando las distancias con Posteguillo, Santamaría y similares). Ahora, con “La sombra del impostor” (que no es de romanos) ratifico a este autor entre la crême de la crême. Una ambrosía que hay que paladear y disfrutar.
La novela se desarrolla en la Italia renacentista de Clemente VII, el Papa Médici. Aunque este no es uno de los grandes protagonistas. Estos están compuestos por:
Daniel Zarza, que pertenece al Santo Oficio hasta que deja de hacerlo.
Luisito, criado de posada que se da a la fuga con Daniel. Todo un mozalbete.
Leonor, una joven ingeniera alemana que construye un “diabólico” aparato, que, sin pretenderlo, será la artífice de uno de los mayores fraudes del mundo cristiano.
Dante Sorrento, poderoso entre los poderosos y padre de Michele Sorrento, a quién pretenden aupar como sustituto del Papa Médici.
El Susurro, también llamado Hamsa, un moro asesino a las órdenes de los Sorrento. Pero no es lo que parece. Resbaladizo y letal.
Dino D’angelis, actor fracasado, que espía a las órdenes de Michele, el pretendido nuevo Papa.
Jonás Gor, espadachín. La muerte española lo llaman.
Margherita Macchiavello, esposa de Dante, y la gran urdidora de las tramas importantes. Casi todas nefastas para los intereses de los buenos. Mala malísima.
Yannick Brunner, capitán de los apóstoles, y Oliver Zurcher, instructor de los mismos.
Las Reinigung ó Purificadoras. No son monjas. Son otra cosa.
And last but not least:
Zephir de Monfort, inquisidor español del Santo Oficio, una especie de Darth Vader medieval. Nadie puede con él, su coraza es impenetrable. Como la tome contigo, ve rezando todo lo que sepas, o escóndete en el infierno. Y aun así, te encontrará.
Estamos en la Italia posterior al Sacco di Roma. Y lo que se cuenta es una especie de “Águila Roja” (la famosa serie de Tv española), que, página a página (casi ochocientas ), hará que no puedas despegar los ojos del libro (en mi caso, de la pantalla del Kindle).
En mi modesta opinión, un mayor equilibrio entre novela histórica y novela de aventuras la hubiese colocado en el olimpo de lo mejor que he leído en los últimos años, pues se decanta más por lo segundo que por lo primero (hay parte histórica, pero no mucha). Aun así, me vuelvo a quitar el sombrero por lo bien que me lo he pasado. La ambientación es soberbia. Los personajes, cuando ya llevas suficiente parte del libro leída, quedan fácilmente perfilados, tras habituarte a los constantes saltos temporales (antes de la masacre, antes del juicio, antes del prodidio, etc). Y el ritmo es endiablado. Un no parar de pasar cosas.
He de decir que lo pasé muy mal con el capítulo 52 (y sólo en ese), donde experimenté una congoja que hacía años no recordaba leyendo una novela. El que lo lea, quizás comprenda porqué. No sé si debo apuntárselo en el debe o en el haber a Caliani. Pero, maestro, ¡cuánto de sufrir!
Y no voy a desvelar más. A mis amistades de GR no hace falta que les recomiende esta novela, pues sé que van a ir de cabeza a por ella. Tras su lectura, ya estoy deseando que aparezca la siguiente. Pero, por suerte, aún tengo anteriores entregas (“La iglesia”, “La conspiración del rey muerto”, etc) que ahora sé que me tengo que dedicar a leer. Y a disfrutar.
Resumiendo: que me lo he pasado muy bien con “La sombra…”. Pese a su extensión, no quería dejar de leer. Cinco estrellas como cinco soles.
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