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El banquete de Severo Arcángelo

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Alguna vez Marechal confesó que «El banquete de Severo Arcángelo» era una historia dirigida no a los niños en tránsito hacia el hombre, sino a los hombres en tránsito hacia el niño: un libro que propone "una salida" del laberinto de la existencia, enmascarado en los cánones casi mágicos de la novela de aventuras.
Lisandro Farías es el relator de los preparativos y entretelones de un banquete pantagruélico, organizado por un maquiavélico anfitrión sin escrúpulos. El número de invitados, el lugar geográfico donde sucederá, las infinitas peripecias de organizadores y aspirantes a convidados son tan enigmáticas que hacen de ese banquete un rito digno de una secta iniciática, donde se mezclan elementos de la alquimia, la Cábala, el esoterismo y el cristianismo místico con un humorismo angélico e irresistible, que lleva al lector a determinar por sí mismo si creer a pie juntillas al narrador o desconfiar de las trampas que le tiende a cada paso.
En suma, «El banquete de Severo Arcángelo» es un camino hacia la verdad poblado de marchas y contramarchas, por momentos lírico, por momentos hilarante o terrorífico, pero siempre imbuido de la fascinante concepción de la naturaleza humana que hizo de Marechal uno de los protagonistas fundamentales de la literatura argentina.

286 pages, Paperback

First published September 1, 1965

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About the author

Leopoldo Marechal

45 books56 followers
Leopoldo Marechal fue un poeta, dramaturgo, novelista y ensayista argentino, autor de Adán Buenosayres, una de las más importantes novelas de la literatura argentina.

Fue bibliotecario, maestro, profesor de enseñanza secundaria y en la década del 20 formó parte de la generación que se nucleó alrededor de la revista Martín Fierro. En la primera etapa de su vida literaria prevaleció la poesía.

La publicación de Adán Buenosayres en 1948, exceptuando el comentario elogioso de Julio Cortázar y algunas otras voces entusiastas, pasó en principio completamente inadvertida. Las cuestiones políticas no fueron ajenas a los motivos, considerando la abierta simpatía del escritor hacia el peronismo, en cuyo gobierno siguió trabajando en el campo de la educación y de la cultura.

Recibió el Primer Premio Nacional de Poesía (por sus libros Sonetos a Sophia y El centauro) y el Primer Premio Nacional de Teatro (por la obra Antígona Vélez).

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Displaying 1 - 18 of 18 reviews
Profile Image for Fernando.
721 reviews1,057 followers
September 23, 2020
“Si lo Extraordinario parece hoy inaccesible a la criatura humana es porque la criatura humana se ha venido apretando en horizontes mentales cada vez más estrechos, y porque la zona cortical de su alma se ha solidificado en un cascarón infranqueable.”

Esta frase resume el espíritu y la esencia de “El Banquete de Severo Arcángelo” porque leer este libro es sencillamente ingresar a un mundo de interrogantes, de reflexiones, de contrapuntos, de experiencias humanas. El la misma naturaleza humana puesta al desnudo y en carne propia. En fin, leer este libro es leer un poco sobre el hombre y la vida, sobre lo espiritual y lo universal.
Leer a Leopoldo Marechal es aprender. Aprender que estamos en esta vida con una misión, pero una misión en la que nos escondieron el manual de instrucciones. Está en nosotros develar el misterio mientras desandamos nuestros pasos terrenales.
Confieso que al igual que el personaje principal, Lisandro Farías, anduve un tanto desorientado ante la naturaleza y la proposición de formar parte de un banquete tan monstruoso como pantagruélico. Lo percibí en los primeros capítulos del libro y promediando el final. Es que el banquete, organizado por Severo Arcángelo es una incógnita para Farías y para el lector, pero también una curiosidad, un objetivo y un propósito. Es causa y consecuencia.
Todos los personajes que forman parte de la historia están allí en esa Casa Grande por su naturaleza y esto se ve reflejado hasta en la confección de los trajes que usarán en el banquete. No creamos nunca que fueron seleccionados al azar. Todos son actores con un libreto bien definido y cada uno tiene una función (consciente o no) dentro de la Casa Grande.
Lisandro Díaz representa para mí, además de su función periodista un fiel cultor de la Vida Ordinaria. En un momento, Severo Arcángelo le dice “Cora y usted se han atrincherado en la Vida Ordinaria. Se meten adentro, refuerzan sus paredes, inmunizan sus techos contra la humedad exterior; defienden sus puertas y ventanas con cerrojos en clave y pasadores internos”.
Díaz es como cualquiera de nosotros, un ciudadano cualquiera, imbuido dentro de una cotidianeidad sin sobresaltos que una vez en la vida tiene la posibilidad de forma parte de algo grande, algo importante y trascendental.
El profesor Bernárdez representa lo que es: un maestro, un profesor. Alguien de quien aprender. Es el “ser pensante", un abanderado del sentido común y quien nos dice a veces en la vida que las cosas no son como nosotros queremos que sea. Lo veo como lo opuesto al astrofísico Frobenius quien basa toda su doctrina en la ciencia, porque para Frobenius todo gira alrededor de "Las conjeturas del hombre frente a su condición espacial y temporal."
Para mí, junto con Lisandro Díaz y Severo Arcángelo, los verdaderos personajes estrella de la novela son Gog y Magog, dos sediciosos clowns idealizados a partir del libro de Ezequiel en la Biblia. Ellos son pura y simplemente la Anarquía y sus acciones sólo tienden a desestabilizar las bases del banquete desde adentro. Forman parte de una subversión "necesaria" para compensar el costado equilibrado del emprendimiento sostenido por Severo Arcángelo, quien no puede anticipar semejante poderío del fuego amigo pertrechado por esos siniestros clowns.
Existen otros personajes que forman parte en menor escala de esta historia pero que tienen a hilar lo que sucede en la trama y me refiero a las Enviadas (sobre todo Urania, la Enviada número 2 y asistente de Frobenius) y la Enviada número 3 encargada de reclutar y rescatar a un agobiado Díaz a punto de suicidarse.
Y por último, dos de los personajes más enigmáticos: Pablo Inaudi, quien para mí representa nada más y nada menos que a Jesucristo y por otro lado a Pedro, el Salmodiante de la Ventana. Estos dos le darán a Lisandro dos lecciones místico religiosas que le serán clave para que este se plantearse dilemas realmente existenciales.
Las mujeres que aparecen a lo largo del libro (además de las Enviadas) están relacionadas a esa parte inconclusa en la vida de varios personajes. Pareciera ser como el único punto en común que tiene todos entres sí.
La aparición de Thelma Foussat en la casa donde se celebrará el banquete posiciona en un mismo lugar a personas de caracteres tan disímiles, puesto que Severo Arcángelo la idealizará como Maria Confalonieri, Lisandro Díaz como un alter ego de su fallecida esposa Cora Ferri, Frobenius como Berta Schultze e Impaglione ve en ella a su amada Claretta.
Y para el final dejo al otro personaje clave junto a Lisandro Farías y me pregunto: ¿quién es realmente Severo Arcángelo? Analicemos la etimología de su nombre y apellido, que se compone de un contrastante ying y yang.
Nombre: Severo, adj., que es estricto y riguroso al aplicar una ley o una regla o que es muy intransigente con las faltas o las debilidades de los demás o las propias.
Apellido: Arcángelo, que proviene de la Biblia (Arcángel): en el Cristianismo, los arcángeles son una categoría de ángeles. Constituyen uno de los nueve coros de la jerarquía angelical. Los arcángeles son los penúltimos, antes de los propios ángeles (tal y como lo indica el prefijo arc, que significa superior).
Este balanceado antagonismo es la posición que ocupa en la novela, puesto que por momentos es misterioso y en otros casos, revelador, es juez y parte, origen y destino.
Todos los personajes son necesarios, ya que alimentan al argumento del libro a existir, a tener una función, a asistir al Banquete de Severo Arcángelo y ayudar al lector a salir del laberinto que la trama plantea.
Para ser más preciso sostengo que este libro no habla de lo que sucederá en el Banquete, sino de todo aquello que le sucede a los que asistirán al Banquete.
Estas luchas internas, estos devaneos, planteos existenciales, iluminaciones místicas y posturas filosóficas hacen eclosión en variadas formas. A mí personalmente me atrae la de Lisandro Díaz cuando dice "Alguna vez, en mis risibles ensayos poético-filosóficos, había sostenido que la existencia del hombre se desarrolla ordenadamente merced al equilibrio de dos “presiones”: una que obra desde su “adentro” hacia su “afuera”, y resiste la presión del mundo externa, que sería la otra. Si la presión interna es debilitada, se produce un desequilibrio en virtud del cual el mundo exterior invade al hombre y lo desaloja de su entidad: se da entonces en él un “vacío” favorable a todas las irrupciones externas."
Leopoldo Marechal logra una novela maravillosa, de la que se desprenden muchas facetas, puesto que se apoya en resortes fundamentales como los son el arte, la religión, la metafísica, el humor, la ciencia y la poética.
Tal vez, una de las claves para entender uno de los tantos significados de este libro está contenido en esta frase: “Según el Existencialismo, el Hombre sería un entre paréntesis abierto a la Nada, o un chorizo existencial encajado a manera de sandwich entre dos rebanadas de Vacío Absoluto”.
Dios lo bendiga, don Marechal...
Profile Image for Emilio Gonzalez.
185 reviews110 followers
January 28, 2022
Una novela bastante laberíntica que se manifiesta principalmente a través simbolismos, acá todo tiene una doble lectura ligada fundamentalmente a temas filosóficos y teológicos en donde se va relatando casi como un rompecabezas el viaje espiritual del protagonista hasta encontrar su redención.

El protagonista es Lisandro Farias, quien tras el fallecimiento de su esposa está ya próximo a quitarse la vida con un viejo revólver cuando justo golpea a su puerta una desconocida, que dando muestras de conocer los pormenores de su vida lo invita de la nada a ser parte de un misterioso banquete al que asistirán otros treinta y dos comensales; todos igual que Farias, rescatados de su región de frontera. Cuál es el objetivo de este banquete? Bueno, justamente sobre esto girará la novela casi a modo de novela policial.

La lectura se me hizo muy llevadera gracias a la buena prosa de Marechal, pero debo reconocer que varios pasajes se me hicieron bastante arduos porque al no terminar de interpretar al autor todo parece un delirio sin sentido. Pero más allá de ciertos momentos de confusión, disfrute del libro y me parece recomendable.
3.5

“Según el Existencialismo, el Hombre sería un entre paréntesis abierto a la Nada, o un chorizo existencial encajado a manera de sandwich entre dos rebanadas de Vacío Absoluto”
Profile Image for M..
738 reviews158 followers
July 16, 2017
I wish I had the smartness required to give it a five start punctuation. Following the strange experience of Lisandro Farías at Severo Arcángelo's Banquet, in which he plays an unknown role, the constant attack against traditionally understood rationality and progressivism never fails to impress and provoke laughter.

It's still a bit surprising to me that this author had such success in Cuba, given that he was adherent to the Catholic religion. Showing a caricature of marxists in the clowns Gog and Magog, much like Flaubert's Bouvard and Pécuchet, the "twin characters" that seem to think alike, and fail at everything they do (with certain malice). In them, there's also a desire to impose Aristotle's tradition as opposed as the "new pornography" in culture, and advocating for an ever pantagruelic philosophy known as "hijodeputismo" or "sonofabitchism" that exalts the generally badly regarded corporal nature of man, something that seems to match with Mikhail Bakhtin's reading of carnival and popular culture in the middle ages.

Some of the philosophical concepts exposed and humor games require a detailed reading of greek philosophy indeed, and there's some inclusion of christian concepts, all of this and the extravagant dialogs may make reading a bit harder.

An interesting analysis could be given analyzing the different currents for and against the Banquet from a Foucaultian perspective, taking into account the whole margin and center theory.
Profile Image for Pablo S. Martín.
387 reviews21 followers
December 24, 2021
Durante un largo tiempo he tenido en la mira a este autor.
Leí incontables notas y ensayos en los cuales se reverenciaba y apreciaba enormemente los logros literarios que Leopoldo Marechal alcanzó con su primer novela: Adán Buenosayres.
Mas, impedido de conseguirme una copia de ese tan nombrado libro, y teniendo la suerte de si hacerme con un ejemplar de su segunda, y también muy alabada, novela, opté por sacarme las ganas de una vez y leer a este autor.

Sere conciso: fue el mejor autor argentino.
Lisa y llanamente.

El Banquete de Severo Arcángelo es un festín fársico de chistes, metáforas, múltiples sentidos y, sobre todo, indagación filosófica-literaria.
Este libro, se asemeja enormemente a las cumbres de la literatura secular europea. Utilizando aquí el termino secular para apuntar a aquellos autores de altísima calidad, pero que desafortunadamente, han quedado en el olvido.
Este libro se emparenta con lo mejor de Gustav Meyrink, Umberto Eco, John Fowles, Herman Hesse e incluso con los grandes satiristas de antaño como Thomas Carlyle, Voltaire, Dennis Diderot, E.T.A. Hoffmann, y con un ligerísimo toque de la irreverencia y controversialidad del Marqués de Sade.
Sumado a eso hay una erudición pocas veces vista, sobre todo sobre los grandes clásicos de la tradición greco latina, y un gran conocimiento de distintas culturas y costumbres de todo el mundo.
A su vez, el banquete es la perfecta metáfora de la busqueda y realización que siempre se busca, con eventos paralelos y anteriores que son tan importantes como el banquete mismo.

No se puede decir más que es un libro que necesita de una erudición grande para ser disfrutado hasta el más ínfimo detalle, pero que aún sin ella, logra transmitir y comunicar una trascendencia y potencia lo suficientemente importantes como para que el lector no versado la olvide simplemente.

De este año, este es el libro que más me ha impresionado.
Desde hace tiempo que venía buscando un autor argentino de este calibre, y pensé que jamás lo iba a encontrar.
Me alegro de haberme equivocado.

Muchas gracias buen maestro, Leopoldo Marechal, tu banquete espiritual de trascendencia cósmica será bien aprovechado.
Profile Image for Ayrton Oropeza Medina.
6 reviews
January 12, 2026
Como experiencia literaria, muy emocionante, vertiginoso y graciosísimo. Lo resumiría afirmando que Marechal logra lo que se propone en el bellísimo prólogo y dedicatoria: una historia para adultos que quieren hacerse como niños. Por momentos logra suscitar esa puerilidad en el lector a través del «humor angélico» que él mismo definiría. Pero en otros, lo hace mediante la perplejidad y el desconcierto que genera la empresa del Viejo Fundidor de Avellaneda, y que en ocasiones nos hace recordar nuestras confusiones, euforias y desengaños infantiles. Se lee con la velocidad de una novela policial, y varias veces me hizo pensar en «El hombre que fue Jueves» de G. K. Chesterton, aunque sólo se le parezca en sus líneas más elementales.

Sin embargo, tengo ciertas reservas en cuanto al enrevesado andamiaje filosófico, teológico y simbólico que constituye el verdadero hueso de la obra. Quizás alguno se reirá ante la sola idea de someter a un riguroso examen doctrinal una novela como esta. Respondo que es el mismo autor quien nos pide y casi nos obliga a tomar en serio sus ideas, pues el libro está escrito en clave alegórica más que simbólica, y propone una manera bastante lineal de entender sus figuras. Es imposible interpretar «El Banquete» de una forma distinta a la que pensó el mismo Marechal, y su discurso se torna por momentos panfletario, lo cuál no nos deja más remedio que tomar partido frente a sus ideas. Quienes quieran quedarse en el análisis literario o estético, ¿qué podrán decirnos de nuevo? Ya sabemos que Marechal es un escritor de primerísima línea en la literatura nacional.

Aún sin tener las herramientas para analizar su filosofía con el método escolástico, podría hablar de ciertas sensaciones. Finalizar «El Banquete» (1965) no me dejó la misma tranquilidad y frescura que sentí al leer «Adán Buenosayres» (1948), donde más allá de su formato vanguardista, siempre tuve la sensación de estar leyendo una monumental obra católica (¿qué sabré yo?). Acá, se nota un Marechal más tormentoso, apresurado, heterodoxo. Quizás estoy sugestionado porque sabía de antemano que «El Banquete» se publicó 30 años después de que empezara a escribir su «Adán», en una madurez ya muy lejana a su juvenil conversión al catolicismo. Con su segunda mujer, con su «deposición» e injusto exilio espiritual, con sus visitas a Cuba, con su inexplicable atracción hacia el protestantismo pentecostal... Sin embargo, estas reservas no me impidieron el disfrute del libro sino hasta que llegaron los «sermones» finales. Me generaron una turbación comparable a la turbación que siento al leer cómo Flannery O'Connor pinta toda esa muchedumbre de pastores protestantes y sectas delirantes que abundan en el Sur de los EEUU, región que ella definió violentamente como «Christ-haunted», un término que podría sonar a blasfemia para quien no conozca el corazón piadoso que lo concibió.

[En adelante, voy a tocar algunos aspectos centrales del libro, pero sólo de forma lateral y sin profundizar en cómo se manifiesta cada uno en la trama]

En cuanto a los puntos (muy) positivos de «El Banquete», hay que decir que el diagnóstico marechaliano acerca del hombre de nuestro «admirable mundo nuevo» como un ente semi-humano, aturdido e incapaz de elevarse espiritualmente, es totalmente preciso. Y es por haber identificado correctamente la enfermedad que Marechal le prescribe esa potente dosis de símbolos grotescos y desmesurados que necesita para poder vencer el adormecimiento de su alma con respecto a las realidades superiores. Este proceso se identifica casi perfectamente con aquella definición de la misma O'Connor, cuando debió defender su literatura católica de quienes la criticaban por grotesca o perturbadora: «al sordo se le grita, y al casi ciego se le trazan figuras grandes y llamativas». Marechal imaginó su novela como un camino acelerado para llevar a su lector a alcanzar un cierto grado, por ínfimo que sea, de «infancia espiritual». Ya nos lo advirtió dulcemente en el prólogo, pero la pobreza espiritual del hombre moderno lo obligará a valerse de servicios de inteligencia, contraespionaje y guerra psicológica para suscitar en sus protagonistas (y lectores) una mínima reacción.

También son muy serias y precisas las predicciones que hace Marechal acerca de cómo ha de operar esta degradación intelectual y espiritual del hombre hacia el Fin de los Tiempos, condición necesaria para el reinado del Anticristo que describe el Apocalipsis.

También habría que decir que la tesis del libro que describe los símbolos religiosos tradicionales como vaciados de sentido, no es menos verdadera, si se la entiende correctamente. Su cruzada podría identificarse con la de teólogos católicos que nunca serán sospechados de modernismo o heterodoxia, como el P. Leonardo Castellani y su guerra a muerte contra el fariseísmo, que no es más que la misma hipocresía religiosa que repite mecánicamente «Señor, Señor» desde los tiempos antiguos hasta los tiempos novísimos de «la última herejía».

Pero es en las últimas páginas de la novela, cuando se ve forzado a darnos la clave de todo este frenesí alegórico, que el libro pierde gran parte de su fuerza. Pareciera que su razonable denuncia acerca del «desgaste» de los símbolos lo ha llevado a una crítica velada a toda religión tradicional, a la que parece entender como necesariamente rígida y esclerotizada. Y dada la decisión de Marechal de anclar sus personajes fantásticos a episodios (ultra) concretos de su vida, algunas de sus apreciaciones más sugerentes terminan por desinflarse. Lo que pudo ser interpretado como la crítica en clave satírica de un católico con respecto al endurecimiento y falsificación de la religión verdadera, en el contexto de una década tan confusa como la de los años 60, queda en cambio como una pataleta confusa y anacrónica, propia de un católico rioplatense que quizás confió demasiado en la apertura primaveral prometida por Juan XXIII, pero no vivió para oler «el humo de Satanás» que denunciara Pablo VI. Si, encima, uno tiene la mala suerte de saber que menciones tan ominosas como la de aquella «Nuez Vacía de Ciudadela» corresponden a un galpón específico donde un curandero pentecostal porteño congregaba a su chillona feligresía, y que Leopoldo pretende que esta pseudo liturgia logre «perforar el techo bajo del alma del hombre»... Dígame usted.

Más allá de estos pasajes anticlimáticos de las últimas 30 páginas, el libro no es ninguna pavada, porque hay una verdad importantísima detrás de esta preocupación de Marechal acerca del símbolo y su relación con la fe: ¿qué pasa cuando las palabras pierden su fuerza y el hombre se vuelve (casi) incapaz de conocer la Verdad? ¿qué hacer cuando los símbolos se esclerotizan? ¿cuando ya el Pesebre, la Cruz o el Cielo le saben a poco a un hombre moderno que no sólo nunca vio un establo, sino que quizás hace años que no sostiene un bebé en brazos? Ahí toma relevancia el grotesco ejercicio marechaliano, por más que algunas de sus conclusiones sean hijas naturales de su tiempo. Cuando Marechal me propuso jugar en su mundo de ficción, me divertí enormemente.. Pero en los pasajes finales en los que Marechal «predica», la verdad es que no supe si estaba frente a un sublime auto sacramental de la era atómica, o ante un amarillento panfleto teilhardiano pudriéndose en una librería de viejo. El sólido Cristo de la Mano Rota ante el que llorara Adán Buenosayres pareciera haber devenido en un Cristo Cósmico sin pies ni cabeza.

En fin, durante mi lectura nunca pude confiar ciegamente en el protocolo pantagruélico propuesto por Severo Arcángelo como solución a la crisis del hombre moderno, y es por eso que seguí los acontecimientos tal como los siguió el protagonista Lisandro Farías, ese Padre de los Piojos y Abuelo de la Nada que nunca acabó por comprometerse con la feligresía adicta al Banquete, ni con su payasesca y subversiva oposición, pero que quizás pudo salvar su alma.

Este sería el resumen de mis (estimo) justas reservas de lego. Disfruté la lectura del libro, pero no lo recomendaría a cualquiera, pues sospecho la presencia de algunos elementos que trascienden mi limitada formación actual. Quizás se trate de errores teológicos sutiles que superan mi pobre catecismo, o de sublimes meditaciones que superan mi aún más pobre caridad. Dejo esta puerta abierta, esperando poder charlar de este libro extraño con algún sacerdote amigo, o algún lego avezado con más conocimiento acerca de la vida y obra del gran Leopoldo Marechal, a quien suelo llamar «amigo» cuando surge su nombre en conversaciones. Me encantaría que alguien con sana filosofía me convenciera de que mis objeciones son vanas, y que se puede entender rectamente la obra. Pero me inclino a pensar que el gnosticismo marechaliano es realmente una herejía de padre y señor mío, y siendo así no hay cómo justificar algunos exabruptos simbólicos que rayan en lo obsceno.
Profile Image for Saurio Saurio.
Author 23 books13 followers
April 12, 2020
Había leído esta novela hace mucho tiempo y no recordaba nada, excepto que había dos payasos llamados Gog y Magog y que trataba sobre los preparativos de un banquete desmesurado.

Y si bien en esta relectura me gustó me resultó más trabajoso de leer de lo que esperaba. No porque fuese difícil de leer en lo técnico --he leído cosas más complejas-- sino porque, a medida que la novela avanzaba, iba notando que lo que parecía paródico era "en serio" y que toda es cháchara metafísica era compartida por Marechal en sí. Una novela que parecía burlarse de lo absurdo de la empresa era, en realidad, un panfleto de propaganda de su visión retrógrada, reaccionaria y religiosa de la Modernidad.

Ya lo mismo me había pasado con Megafón --a la que ahora temo volver a releer--: Que si bien me gusta como cuenta las cosas Marechal no sé si me gustan las ideas que está intentando transmitir y que cuando se las pone a transmitir pierde su encanto literario y se vuelve un charlatán esotérico cualunque.

Pero, bueno, están Gog y Magog y salvo los farragosos capítulos evangelizantes del final la novela es muy buena.
Profile Image for Agustín Mateu.
15 reviews
January 5, 2024
Gran libro, con pasajes muy graciosos, y una prosa muy poética y profunda. Me pareció más "accesible " que Adán Buenosayres (más breve principalmente), y creo que esta bueno para arrancar con Marechal.
Lo leí en una edición impresa en el '66, de hojas muy quebradizas, pero le dió su mística.
Un autor para releer.
Profile Image for Juan  Martin Godoy.
130 reviews7 followers
November 15, 2019
Realmente no tengo palabras para describir la historia de El Banquete de Severo Arcángelo, tragicómico, cabalístico, lleno de símbolos. Pero me gustó mucho.
70 reviews
January 12, 2026
En esta obra alegórica y enigmática, Marechal presenta una reunión misteriosa organizada por el excéntrico Severo Arcángelo, que se convierte en una profunda meditación sobre el poder, la fe y la decadencia moral. La novela avanza entre lo simbólico y lo filosófico, reforzando la dimensión espiritual y crítica que atraviesa todo el universo marechalino.
5 reviews
July 3, 2022
Una gran muestra de la originalidad y genialidad del pensamiento y la prosa distintiva de Marechal.
3 reviews
January 3, 2023
Algo tedioso pero esos clowns de la oposición los salvan todo.
Profile Image for Mateo.
54 reviews
March 20, 2024
Amé la forma barroca de narrar todo. Tengo que transcribir todos los subrayados que hice.
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