Cuando estaba en el instituto, ésta fue una de mis lecturas obligatorias y no recuerdo qué opinión me dejó entonces, pero ahora me ha parecido una historia entretenida. Tiene solo 97 páginas y me las leí de un tirón, pero eché en falta un poco más de misterio.
La historia transcurre en 1956, cosa que tiene poca relevancia porque no sucede nada que no pueda pasar ahora. Pablo, el protagonista, tiene 13 años y es un chico al que no se le da bien relacionarse con los demás, así que pasa las tardes cerca del Cementerio de los Ingleses, lugar en el que están enterrados los soldados ingleses que combatieron en la primera guerra carlista. Casi nunca ve a nadie por allí, pero una tarde descubre a una adolescente llorando delante de una tumba. Esto es raro porque los que están enterrados allí llevan más de 150 años muertos, así que no tiene sentido que alguien pueda mostrarse tan afectado por uno de los fallecidos. Intrigado, Pablo se acerca a ella y descubre que la chica se llama Virginia y que la tumba pertenece a Wilham Turner, un antepasado suyo. Según le cuenta Virgina, Wilham poseía una gema llamada Azula que tenía un gran valor y no está muy claro cómo murió, así que le pide a Pablo que la ayude a investigar.
Lo de Pablo y Virginia resulta muy poco creíble. Sin conocerse de nada y sin apenas hablar, Pablo está dispuesto a lo que sea con tal de serle útil a Virginia, llegando incluso a ofrecerle alojamiento. Además, ¿cómo una menor de edad se viene a España sola para investigar una tumba?. Cuando acabé la lectura, ni siquiera entendí por qué para ella era tan importante lo de Wilham.
Las indagaciones que realizan no son muy complejas y la mayoría de páginas muestran retazos de cartas, diarios o testimonios sobre Wilham. Casi siempre se cuenta lo mismo, solo hay pequeñas variaciones y es relativamente fácil adivinar qué sucedió de verdad.
Lo peor es el desenlace, el cual fue brusco y creo que dejó cabos sueltos. En todo caso, teniendo en cuenta lo breve que es el libro y el hecho de que está dirigido a un público muy jovencito, no voy a darle una puntuación muy negativa. La trama no será sorprendente, pero es innegable que engancha y que sirve para distraerse un rato.