Incapaz de superar la pérdida del amor, Sebastián se entrega con entusiasmo a su fracaso, a la inútil corrección compulsiva de traducciones de poemas de Blake, a observar a las mujeres con dedicada atención, a abusar de la paciencia de sus amigos y a dar vida a Ramón Alaya, su álter ego imaginario, jugador de polo argentino, leal, fuerte, atractivo e ignorante de todo ese absurdo territorio de ficción que consuela a los locos en su derrota. En una sola noche se verá obligado a caminar más de lo que ha caminado durante los últimos años…
Jorge Loriga Torrenova, más conocido como Ray Loriga es un escritor, guionista y director de cine español.
Tras trabajar en diversos oficios y publicar relatos en diferentes publicaciones como Underground o El canto de la tripulación, debutó en 1992 con su novela Lo peor de todo. Ésta tuvo gran éxito de público y crítica y fue publicada en toda Europa, como ejemplo de la literatura de la llamada Generación X, término que al autor le ha resultado siempre más que dudoso.
5 días y 176 páginas. El cuarto libro que leo del autor, pero un libro que es bastante aleatorio, y que difícilmente comprenderíamos si no vivimos en la cabeza del autor. Es demasiado inconexo para que pueda funcionar para la mayoría de las personas, pero creo que no por eso deja de tener partes hermosas y frases súper llegadoras. Subraye más de 20 partes.
Tal vez si se leyera a modo de cuentos, podría disfrutarse un poco más. Me gustó el intermedio, pero el final me costó mucho trabajo, y entrar en el mood también. Me agradaron muchas partes del personaje principal y por momentos me recordó a Tokio ya no nos necesita.
No habrá reseña pero si más del autor, hasta que encuentre algo que me vuele la cabeza.
La verdad no le entendí nada, no se que quiso hacer el autor porque comienza con la historia de de un hombre divorciado, atormentado por desamor, la historia va bien y de repente el autor divaga en otra cosa o por lo menos así lo entendí, retoma la historia y vuelve a divagar y así el resto del libro. Al final no entendí quien era Monica, si en realidad era su ex esposa o solo una mujer bella que lo acompañaba.
Un día de rastro cualquiera compras un libro cualquiera que, además, tiene una crítica terrible. “¡Es muy repetitivo!”, casi tanto como lo es quien sabe que no está del todo mal, pero tampoco del todo bien. Que no termina de hablar con nadie y con todo el mundo al mismo tiempo, sobre el mismo tema, una y otra vez. Supongo que si lo hubiera leído en otro momento no me habría gustado tantísimo. Yo soy Sebastián y Sebastián soy yo. Solo que a mí no me invitan a bailes en la embajada suiza. Y aún no tengo un álter ego llamado Ramón y que haga equitación, pero lo estoy sopesando.
(¿No se dice una buena mañana te quiero y la mañana siguiente ya no te quiero? Él mismo lo había dicho alguna vez. Y así se divide el mundo en dos. Es el precio a pagar por la libertad de Caín y el resto de su estirpe de asesinos. “¡Pero hay que seguir amigo mío!” “No se me paren en la puerta que me obstruyen el local” Eso se lo había oído decir Sebastián al portero de un club nocturno, y le sonó como los diez mandamientos condensados en uno.)
No se puede negar que Loriga escribe bien, pero te libro parece no tener un objetivo, no sabe que quiere decir, y es repetitivo hasta el cansancio. Lo único que me quedo es que Sebastian no sabe bailar.
Ufffff que opinión más complicada. Se podría decir que es un libro sobre un hombre enamorado y cómo reacciona cuando lo pierde. Pero eso sería simplificar, en realidad es un conjunto de frases, párrafos y páginas con una interminable reflexión interior de cómo es y cómo se siente el protagonista pero que no parece llegar a ningún sitio ni ir a ninguna parte.
Es un libro sobre el amor? Sobre la pérdida? Sobre la escritura? Sobre la depresión?? Es sobre todo esto y más cosas y sobre nada al mismo tiempo.
Un libro con una curiosa habilidad, si te saltas un párrafo o una página al azar la experiencia de lectura es exactamente la misma.
Aun así hay que decir que Loriga siempre deja el texto plagado de frases evocadoras y citas interesantes.
2.5/5. Se habla de todo, menos de amor. Una gran decepción. El libro se centra en Sebastián y su decadente vida a causa del fracaso amoroso con su esposa, ¿La causa? Nunca se sabe, solo sabemos distintos pensamientos y disparates del protagonista , los cuales nos brindan una pequeña imágen del mismo, la peor, haciéndonos sentir más asco que lastima por su desinterés en salir de su agujero. Dentro de todo el libro hay apenas dos frases memorables, como mucho. A pesar de tener un precio accesible no es recomendable.
No seria un llibre que recomanaria. Malgrat seguir amb el seu inconfusible estil, en Loriga passa més de mig llibre perdut entre la redundància. M'ha costat d'acabar...
Cuando supe que Ray Loriga iba a visitar mi ciudad por la FIL decidí leer este libro para celebrarlo y llegar más al corriente con su obra, lo leí en Tokio Ya No Nos Quiere y lo amé. Aquí la sensación es que lo perdimos, las primeras páginas son adictivas pero pronto su propio gag de inicio se vuelve insostenible y lo extiende a lo absurdo. Se salva por los dientes.
¿Te ha pasado que traes algunas copas de vino encima, no puedes dormir y te pones a reflexionar una y otra vez en todas esas cosas que han salido mal? Malos amores, fracasos profesionales, futuros poco esperanzadores, presentes terribles. Todo eso, una y otra y otra y otra vez en tu cabeza… Éste libro es eso :/
Cuando el corazón se convierte en un cuarto sin ventanas y ya sólo habla de amor.
"Estaba tan roto por la vida como cualquiera que hubiese tenido, al menos por un instante, el coraje de vivir."
La novela abre con una cita de Cesare Pavese: “El sentimentalismo no se corrige volviéndose cínico sino volviéndose serio”, lo que sigue, es una historia protagonizada por Sebastián, un escritor derrotado que se refugia en la corrección obsesiva de traducciones de William Blake y en la creación de un álter ego: Ramón Alaya, un jugador de polo argentino que nunca cobra vida más allá de las menciones del narrador, este narrador es lo importante, se convierte en una figura omnisciente que no sólo observa, sino que juzga, traiciona y se impone con una superioridad moral que resulta bastante incomoda, pero Ray es un alquimista de la melancolía urbana y esta elección estilística, aunque audaz, termina por eclipsar al protagonista, uno con el si bien no terminé de congeniar, debido a su “parálisis emocional”, si me permitió disfrutar de las referencias literarias que van desde Blake y Milton hasta Pavese, Walser y la antología de Spoon River de Edgar Lee Masters. Incluso hay guiños a Alicia en el país de las maravillas, como si el protagonista estuviera atrapado en un mundo absurdo donde el amor es una lógica invertida.
Sin embargo, estas alusiones, lejos de enriquecer la trama, parecen decorativas, como si el autor quisiera vestir una historia débil con ropajes cultos, es plano y redundante, con metáforas gastadas como la lluvia como símbolo de melancolía. El protagonista permanece inmóvil en una fiesta mientras todos bailan, una imagen que resume la novela: el mundo se mueve, pero él está atrapado en su propio dolor.
"Las conquistas, todas, dependen del paso marcial de la infantería, de los hombres de a pie. De aquellos que caminan y dejan huellas.”
Ya sólo habla de amor es como una carta escrita con tinta invisible: uno sabe que hay algo ahí, pero no logra leerlo. Es el intento de un corazón por hablar cuando ya no tiene voz, cuando el amor se ha convertido en eco y el eco en ruido blanco. Loriga, con su talento intacto, pero mal enfocado, nos entrega una novela que quiere ser herida, pero termina siendo cicatriz sin historia. Apaguen la luz, "Es bien sabido que el último en abandonar la fiesta es siempre el intruso."
«También hay que decir que el pobre hombre venía con el corazón roto. Y esto que parece una expresión vulgar, una frase de canción romántica para quinceañeras, no deja de ser una verdad como un templo. Otra expresión estúpida, por cierto. ¿Y cómo se rompe un corazón? Pues de la manera más simple. Ignorándolo un tiempo y dándole una importancia desmedida después. Desequilibrando el delicado balance natural de todas las cosas reales. Dotando a un músculo sencillo de capacidades mágicas, heroicas, épicas, grotescas, inútiles, ficticias. Ay, la ficción, qué daño hace, y Sebastián debería haberlo sabido, viniendo de un país cuyo héroe más grande lleva un orinal en la cabeza. No leas tanto, le decían de niño, y no hizo caso, y así le ha ido. La ficción puede muy bien instalarse en el alma de un hombre hasta destruirla.»
Los libros de este autor son un desorden de pensamientos inconnexos que en realidad están más conectados de lo que parecen. Ya sólo habla de amor es el libro indicado para personas que no han valorado nunca el amor hasta que se dan cuenta de que en realidad es lo único importante. Loriga es uno de mis autores favoritos desde que leí Héroes. Este libro me ha ayudado a entender tantas cosas de mi cabeza que no entendía, agradezco infinitamente el caos emocional y de pensamientos del autor ❤️🩹
Este año me he propuesto saldar todos los autores pendientes por conocer en una lista tan infinita que ya sé de antemano que será una batalla pérdida, jejeje. Pero moriré con las botas puestas 😅
De Loriga he oído siempre maravillas y cogí este título por puro azar, así que ignoro si se trata de su obra más peculiar o es su marca de la casa, porque telita.
El hombre escribe genial y tiene un sentido del humor muy refinado, agridulce, pero apenas hay historia en la obra. Es un discurrir de pensamientos del protagonista, que te provoca lástima, exasperación y hasta ira. Es un río que fluye díscolo y sin pausa, pero todo en ello es estático y anodino. Por eso su lectura se hace tan pesada y por poco no consigo acabar este libro. Tendré que probar con otra obra suya a ver qué sucede...
Mi segunda novela de Loriga. La narrativa es un poco diferente a el anterior libro que había leído de el, pero de igual forma se sintió que era su pluma, una historia muy existencialista sobre la necedad del hombre de seguir amando aunque ya no quede a nadie mas a quien amar, o al menos no que te corresponda. La relación al final de Sebastián y Christian me parece bastante linda, porque aunque bien nos van mostrando al personaje con mucho sentimiento para querer en realidad esta tan obsoleto de su realidad que no se da cuenta de las cosas que pasan alrededor del todo, y al menos con Christian nos muestra su faceta de la interacción que tiene con los demás. Y la frase con la que termina???????
Ojala poder leer de nuevo a este autor, se que hay grandes libros mas de el que puedan llenarme.
Si bien no es un monólogo, porque existe interacción con otros personajes y no es el principal quien lo narra, se siente como si fuera uno. Debo decir que me encontré con una gran variedad de frases y fragmentos que me encantaron, quizá fue porque de cierto modo uno puede sentirse identificado con ellas, pero no puedo decir que la historia es una maravilla.
La narrativa es distinta a la que estaba acostumbrada, pero creo que no existe una gran evolución. Es una línea recta con muchos saltos al pasado, y aunque sí se plantea una problemática, puede considerarse que su solución es más bien un acto de reflexión y no de acción, lo que la volvió un poco tediosa al final.
Por ello, aunque para mí no fue una lectura desagradable, sí considero que no es una lectura recomendada para todos.
Una novela interesante, es mi primer acercamiento al autor. Me llamaron mucho las reseñas y la síntesis del libro, pero creo que me quedó a deber mucho. El ritmo de lectura es vertiginoso que a ratos marea, y si bien tiene momentos en los que desarrolla una prosa excelente, el soliloquio del personaje principal puede llegar a cansar, como si anduviera uno en círculos. A pesar de esto, me gustaría encontrar qué más hay que leer de Loriga.
Un libro que me costó muchísimo terminar. Tengo pendiente por leer el último del autor y esta obra, aunque me hayan encantado varios fragmentos, me pareció bastante inconexa y pesada de leer hasta el punto de agotarme. No dudo de la calidad de la escritura de Ray, sus reflexiones perspicaces y su humor particular, pero no terminó de atraparme y agradecí haber llegado al final de sus páginas.
No he podido con este libro por varios asuntos. La tercera persona, la seriedad con la que se toma a sí mismo, la solemnidad con la que se habla de literatura...me ha resultado hueco y he terminado leyéndolo en diagonal para sacármelo de encima. Una lástima porque recordaba que de adolescente me encantó Héroes, de este autor.
"ya no es capaz de amar, pero tampoco está dispuesto a olvidar o ser olvidado. Se agarra de manera grotesca al último beso, como si fuera el último segundo del último día del fin del mundo".
hmmm entretenido pero no me ha gustado especialmente. Me ha recordado a Henry Miller y su insoportable diálogo (eterno) interno.
Al principio pensé en dejar semejante mojón, pero luego me fui metiendo en la novela (Todo lo que uno se puede meter en este tipo de novelas experimentales). Tiene buenas frases desde el punto de vista existencialistas.