El trabajo que da título a Historia de la eternidad se ocupa del tiempo y de su negación y examina dos concepciones contrapuestas de la alejandrina, de raíz platónica, y la cristiana, nacida con la doctrina trinitaria de Ireneo y formalizada por San Agustín. Otras dos penetrantes digresiones estudian la doctrina de Nietzsche sobre el eterno retorno y las concepciones basadas en el carácter recurrente del movimiento histórico. El examen de las versiones clásicas de Las 1001 noches ilustra los condicionamientos culturales e históricos de la labor de traducción.
Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo was an Argentine short-story writer, essayist, poet and translator regarded as a key figure in Spanish-language and international literature. His best-known works, Ficciones (transl. Fictions) and El Aleph (transl. The Aleph), published in the 1940s, are collections of short stories exploring motifs such as dreams, labyrinths, chance, infinity, archives, mirrors, fictional writers and mythology. Borges's works have contributed to philosophical literature and the fantasy genre, and have had a major influence on the magic realist movement in 20th century Latin American literature. Born in Buenos Aires, Borges later moved with his family to Switzerland in 1914, where he studied at the Collège de Genève. The family travelled widely in Europe, including Spain. On his return to Argentina in 1921, Borges began publishing his poems and essays in surrealist literary journals. He also worked as a librarian and public lecturer. In 1955, he was appointed director of the National Public Library and professor of English Literature at the University of Buenos Aires. He became completely blind by the age of 55. Scholars have suggested that his progressive blindness helped him to create innovative literary symbols through imagination. By the 1960s, his work was translated and published widely in the United States and Europe. Borges himself was fluent in several languages. In 1961, he came to international attention when he received the first Formentor Prize, which he shared with Samuel Beckett. In 1971, he won the Jerusalem Prize. His international reputation was consolidated in the 1960s, aided by the growing number of English translations, the Latin American Boom, and by the success of Gabriel García Márquez's One Hundred Years of Solitude. He dedicated his final work, The Conspirators, to the city of Geneva, Switzerland. Writer and essayist J.M. Coetzee said of him: "He, more than anyone, renovated the language of fiction and thus opened the way to a remarkable generation of Spanish-American novelists."
Vi siete mai innamorati delle musiche di Astor Piazzolla, di quel tango travolgente che fa venire subito voglia di ballare? Avete mai provato a ballare una milonga (o un tango)? Credo che sia tra i balli più difficili, ma non tanto per i passi, quanto per il grado di intimità e complicità, di reciproca fiducia e di reciproco affidamento, che si chiede ai due ballerini.
Otto milonghe fanno parte di questo volume dei Microgrammi. Lo stesso Borges, nel prologo, scrive:
“Nel modesto caso delle mie milonghe, il lettore deve supplire all’assenza della musica con l’immagine di un uomo che canticchia, sulla soglia dell’androne di casa o all’osteria, mentre si accompagna con la chitarra. La mano indugia sulle corde e le parole contano meno degli accordi. Ho voluto evitare le svenevolezze dell’inconsolabile tango-canción nonché l’uso sistematico del lunfardo, che dà un’aria artificiosa a delle semplici strofe. Che io sappia, questi versi non richiedono altri chiarimenti.”
“Tra le cose ve n’è una della quale mai nessuno può pentirsi. Questa cosa è esser stato valoroso.
Il coraggio vince sempre, la speranza non è vana; dunque sia questa milonga per Jacinto Chiclana.”
A series of milongas, which are a kind of short ballad to be sung to a guitar. They were all about people fighting with knives; puñal and cuchillo seem to be almost as much his favorite words as espejo and laberinto.
Breve raccolta delle poesie poi musicate da compositori argentini (e non solo) per le milonghe. Sempre molto buona la parte di commento e critica di Scarano. Si riallaccia, ovviamente, a Il tango ma qui abbiamo le liriche preparate da Borges per le milonghe. Parlano di uomini per cui vivere e morire era la stessa cosa, di coltelli, di malavita bairense di fine ottocento. Le musiche si possono ascoltare liberamente su you tube, dove sono presenti diverse interpretazioni degli stessi brani da parte di autori diversi. 4 stelle.
No sé por qué pero en particular con 'milonga para los orientales' tiendo a emocionarme. Lo lei de una vieja editorial, hace un tiempo ya. Totalmente recomendable.
Undici milonghe, undici racconti concepiti in forma di canzone, brevi componimenti in versi scritti da Jorge Luis Borges per scavare nelle storiche fondamenta di questo ballo tradizionale, e tracciare una linea di separazione netta tra la danza sensuale, struggente, sentimentale che oggi conosciamo, e quella suonata e cantata “nei bordelli di Buenos Aires, di Montevideo, di Rosario o de La Plata”, come avrebbe efficacemente descritto nel 1965 in una delle quattro conferenze di recente raccolte nel saggio Il Tango (Adelphi, 2019). I testi dei brani riprendono storie tramandate negli ambienti popolari e che l’autore aveva ascoltato probabilmente sin da bambino: protagonisti erano di solito uomini violenti, coraggiosi, abili nei duelli all’arma bianca (i “cuchilleros” della Milonga dei due fratelli); antieroi dai destini ineluttabili (“Ogni uomo, lo sappiamo, / ha un contratto stipulato / con la morte. Ad ogni angolo / può aspettarlo la sventura”), salvati dall’oblio attraverso una narrazione dal sapore epico di fatti di sangue che divengono vere e proprie “mitologie dei sobborghi”, come avrebbe detto in un celebre passo anni dopo, capaci di offrire ad un intero popolo un elemento identificativo in cui provare a specchiarsi e a riconoscersi…
Estás milongas, caballeros, son de viajes por los arrabales. Son de cuentos de acero, de cuchillo, faca y fama, y de las calles de Palermo. Esos hombres bravos, dueños de sus guitarras y del fruto de sus parras, eran machos de los de antaño; de duro bigote y maña, de uña y daga afilada: una para las cuerdas, y otra para las venas. Pero de las primeras seis son que recordaban la sangre hábil derramada que la partida descubriese a la luz de la madrugada. Así y todo, hoy la memoria se ha olvidado de sus tumbas perdidas con las historias de mortales heridas profundas. Así les arrebató esa gloria, ya en del olvido la ceniza y acaso elegía convertida: el polvo de esta milonga.
En este poemario, Borges homenajea la milonga con versos que laten al compás de una guitarra imaginaria.
Destacan *Milonga de los dos hermanos* —un duelo fraternal cargado de destino— y *Milonga de Jacinto Chiclana*, donde el compadrito se vuelve héroe trágico.
Borges transforma peleas callejeras y muertes en mitos urbanos, elevando lo popular a universal con su estilo inconfundible. Un libro donde cada poema suena a suburbio y eternidad.
Es un homenaje a las milongas, características del Río de la Plata y a las vivencias musicales y ataques en el barrio. Algunos de estos poemas serían musicalizados posteriormente en diversas películas.
A Borges le parece romántica la manera en que algunos hombres mueren gustosos en pleitos de arrabal, fundiendo dolor y amor. "Milonga de Jacinto Chiclana" fue la pieza que más me gustó.
Para las seis cuerdas es un breve y curioso poemario de Jorge Luis Borges, donde una vez más pone de manifiesto su fascinación por el lumpen urbano del Buenos Aires de fines del siglo XIX, tema que aborda de manera constante en su obra y que es reflejo de los mitos e historias que escuchaba durante su infancia en el barrio de Palermo.
En esta obra Borges plasma su interés por una cultura marginal y violenta, dominada por códigos de honor y personajes como el compadrito, donde el cuchillo no es solo una herramienta de supervivencia, sino también un símbolo de identidad que parece tener vida propia como arma. Pero lo llamativo no es la temática, sino el modo que elige de expresarla: a través de la estructura rítmica de la milonga, conocida también como 3-3-2.
La decisión de Borges de expresar esta temática a través de milongas no es un capricho. La musicalidad inherente a este género dota a los poemas de un ritmo que evoca una atmósfera que trasciende lo literario y se convierte en un homenaje sonoro. En este contexto, los temas recurrentes de Borges —el tiempo, la muerte, el olvido— adquieren una dimensión profundamente visceral, casi tangible, arraigada en la memoria colectiva de los matones del barrio como mito fundacional de la ciudad. Y es interesante como renuncia al uso del lunfardo, probablemente para dotarlo de un alcance más universal.
Un ejemplo que me provoca una curiosidad irresistible es el personaje al que Borges dedica estos versos:
Fue de aquel Saverio Suárez, Por más mentas el Chileno, Que en garitos y elecciones Probó siempre que era bueno. Los chicos, que son el diablo, Lo buscarán con sigilo Y probarán en la yema Si no se ha mellado el filo.
¿Quién fue este "Saverio Suárez"? ¿Qué vida llevó para ser recordado con estas palabras que parecen perpetuarlo tanto en la gloria como en el mito, pese a la oscuridad de su vida? Borges no nos da respuestas concretas, pero esa ambigüedad forma parte de su genio: la creación de personajes y escenarios que invitan a perderse en los intersticios de la historia y la leyenda.
Para las seis cuerdas no es solo un poemario; es un puente hacia un fragmento olvidado de la ciudad de Buenos Aires, donde las sombras bailan al ritmo de milongas y los cuchillos aún brillan en la imaginación de los lectores. La curiosidad de la forma no desdibuja en la más mínimo la genialidad del maestro.