Julio Ruelas is maintained as a kind of enigma in Mexican art, being that deserves to have more recognition. This book placesRuelas in the context that best highlights the relevance of his work, surrounded by his colleagues in the Modern Review, the emblem of Mexican and Latin American modernists who, toshake off the shackles of the Academy, gave new life to literature and the arts. Thorough testing of three of the leading critics of Teresa del Conde, Antonio Carlos Monsivais andSaborit, explore the many facets of Ruelas, from its stereotypicalfauns, specters and succubi end of the century to its most profound and disturbing investigation of the terra incognita of our subconscious.
Una excelente acompañante a la exposición que tuvo lugar hace un par de años en el Museo Nacional de Arte de México y también una obra capaz de brillar por cuenta propia... esto y más es "El viajero lúgubre", un viaje visual a través de la pintura simbolista y cuasi-gótica de Julio Ruelas, acompañado de tres ensayos (unos más líricos, otras más críticos) que nos presentan un panoramada bastante completo y apasionante del México y el mundo artístico en que se desenvolvió Ruelas. La edición misma del libro es sumamente delicada y cuidada, lo cual permite un mayor disfrute de las escenas góticas, épicas y mitológicas que predominan en la obra de Ruelas, en particular en sus ilustraciones en blanco y negro.
Me parece increíble que Julio Ruelas y Posada hayan sido contemporáneos: mientras el primero vivía en la ilusión del porfiriato ilustrando faunos, caballeros medievales y mujeres torturaras, el segundo se mofaba de la momiza y dibujaba el porvenir bélico del país. Pero mejor que así fuera, el compromiso social no debe guiar la vida de todos.
Esta edición es bellísima: el papel es bueno y las impresiones son mejores; lástima que no se pueda decir lo mismo de los ensayos. Aportan elementos clave para conocer a Ruelas, pero terminan siendo ejercicios de vanidad académica. Saborit es un erudito de hemeroteca, Teresa del Conde es una experta en frivolizar la cultura mexicana y Monsiváis... pues es Monsiváis.