Mario Augusto Bunge fue un físico, filósofo, epistemólogo y humanista argentino; Bunge por encima de todo fue un filósofo materialista, defensor del realismo científico y de la filosofía exacta. Fue conocido por expresar públicamente su postura contraria a las pseudociencias, entre las que incluye al psicoanálisis, la praxeología, la homeopatía, la microeconomía neoclásica (u ortodoxa) entre otras, además de sus críticas contra corrientes filosóficas como el existencialismo (y, especialmente, la obra de Martin Heidegger), la fenomenología, el posmodernismo, la hermenéutica, y el feminismo filosófico.
El primer texto que leí de Bunge en el primer semestre de universidad fue: "La ciencia, su método y su filosofía", y me resultó difícil y sufrí, luego después de varias lecturas me pareció claro como el agua y me gustó. Tenía una profesora chapada a la antigua que le gustaba Bunge y se jactaba de haber leído todas sus obras, una de las mejores profesoras que he tenido. Varios años después al leer este libro, reconozco que me gustó mucho su filosofía y su pensamiento político. En particular este libro se puede leer bastante a la ligera pero no por eso frívolo, está pensado para eso, para leerlo sin orden y sin dedicarle demasiado tiempo, pues toca varios temas en un punto medio, sin caer en la superficialidad pero tampoco en una profundidad complicada, y me asombra como puede formular criticas contundentes y razonables en pocas líneas en diversos temas. Al principio del libro no entendía el por qué de su desprecio y burla hacia el psicoanálisis, la fenomenología, el existencialismo, o hacia ciertos filósofos como Hegel, Heidegger o Husserl, en particular hacia las eminencias "posmodernas", pero después va aclarando y explicando por que el psicoanálisis es pseudociencia, o por que la filosofía de Heidegger y él mismo contribuyeron grandemente al nazismo y su filosofía es charlatanería y hacen mal, basta sacar a la luz la militancia nazi de éste, o cuando escribe líneas como esta: "Y quienes, como Nietzsche y Heidegger, predican el odio universal, la crueldad y la guerra son enemigos de la humanidad"... Bunge es chapado a la antigua, como él mismo lo reconoce, es un filosofo moderno para nada "posmoderno" porque ésta desprecia la verdad y la ciencia. Bunge es de los últimos grandes, con una fe en el progreso científico pero realista y no comparte la ingenuidad positivista que muchos le achacan, de hecho al partir el libro comienza criticando la frivolidad e incompletud del positivismo. Lo recomiendo para los chapados a la antigua, para los que creen en la búsqueda de la verdad y ven a la ciencia no como otra literatura más o un conjunto de personas que sólo buscan poder sino como un conjunto de ideas que nos son útiles y que nos ayudan a progresar, para los que se rehúsan a creer que la objetividad no existe y la verdad tampoco.
Cien paliques, de temática ecléctica, todos, o la gran mayoría, interesantes a su modo, destacan por un lenguaje claro y desarrollo sobrio en sus ideas, suficientes para leer los justos en un día (o con un café y su pertinente plática), además, de un considerable sentido del humor, irónico por momentos, mordaz en otros, que funcionaron como alicientes. Lo más destacable para mi bagaje, resulto ser los problemas inversos, de difícil solución y para investigación futura, que según el autor, se debería prestarle más atención.
No puedo evitar notar en Bunge, un claro compromiso (no solo en este libro, sino en otros que he leído) en la lucha y argumentación en contra de los movimientos posmodernistas, relativistas, positivistas, existencialistas, constructivistas y otros más, que funcionan como movimientos oscurantistas o antimodernistas, que pretenden socavar y desacreditar el trabajo científico y técnico, que en las palabras de Bunge, son el motor de la civilización. Espero profundizar en es dichos argumentos. Sin más moratoria, adelante.
Esto es de lo primero que leo de Mario Bunge, no tenía idea de quién era hasta entonces. Genio total, me encanta que estos artículos sean fáciles de leer y no sea otro de esos "libros de datos curiosos". Tiene temas variados y al final de cada uno siempre queda un espacio para la reflexión.
Literalment, és un llibre per llegir a estones, saltant d'un lloc a l'altre, i després discutir-ne les idees amb la gent. Fa pensar i no necessàriament cal coincidir amb l'autor, però és de molt bon llegir.