Nació en la ciudad de Buenos Aires en abril de 1973. Estudió periodismo en el Taller Escuela Agencia TEA, publicó sus trabajos en diarios y revistas nacionales e internacionales (Grupo Clarín, Editorial Perfil, Grupo Editorial Manzi, entre otras), condujo y produjo programas de radio; y desde mediados el año 2002, se desempeña al frente de su propia empresa de comunicación, editando medios dedicados al ámbito empresarial. Paralelamente, escribió una amplia variedad de cuentos cortos de ficción, hasta trabajar de lleno en su primera novela, La ciudad de la furia.
ME ENCANTÓ. El titulo y la mayoría de los capítulos hacen referencia y citan estrofas de la famosa canción de Soda Stereo: “En la ciudad de la furia” asi que leí ésta novela con ésa letra en mi mente. Estamos ante un thriller gótico que se sitúa en una Buenos Aires también gótica, nocturna y asfixiante, pero con los pies en la realidad. Esto significa la Buenos Aires REAL, cuyos habitantes normales como vos, como yo, desconoce qué sucede en ciertos departamentos costosos, que mientras nuestras vidas transcurren normal, existen “otros” hombres demonios, hombres ángeles que se hacen visibles siendo invisibles a los ojos normales. Ellos están en una guerra donde sacerdotes y obispos saben de su existencia. La trama es BRUTAL. Hay asesinatos, persecuciones, traiciones, amenazas y fanatismo religioso que se une a los martirios desde el inicio del libro, mezclándose con temas, imágenes y misterios religiosos en plena urbe porteña sumado a dosis de suspenso y por qué no decir un poquito de terror; una prosa bien argenta que invita a recorrer una Buenos Aires tenebrosa, con lugares famosos como el cementerio de la Recoleta, acompañado de toques de fantasía cuyo resultado es que uno no quiera parar de leer. Y de allí mi puntuación porque lo que he leído sobre ángeles y demonios fue siempre ambientado en “yanquelandia”. Sus protagonistas se hundirán en un universo oscuro y las intrigas tejidas empezarán a desvanecerse en una maquiavélica tela de araña difícil de descifrar.
Pablo Zuppi es periodista y escritor argentino y nos presenta a Gabriel, un ángel sin Dios, a Nofret, una mujer que no puede olvidar el Infierno, Asseff, un demonio que busca la Redención para recuperar su humanidad y un mendigo con sed de venganza, involucrados todos en uno de los mayores misterios católicos que el Vaticano guardó celosamente; Ajam, a lo Dan Brown, Código Da Vinci, pero es que este libro se publicó en el 2007. Si lo pueden conseguir, léanlo.
La historia se desata en una Buenos Aires cargada de asesinatos y misterios religiosos, donde un ángel sin Dios se va a ver atado a más problemas de los que quisiera tener. El autor nos trae un relato particular, donde ofrece personajes inolvidables y una guerra entre ángeles y demonios para revelar los mayores secretos que vienen escondiendo la Iglesia y el Vaticano durante siglos. Al principio el libro se me hizo un poco tedioso, tenía una mirada mucho más enfocada en la religión de lo que me esperaba. Además los primeros capítulos son un poco confusos para leerlos, hay muchos puntos de vista de varios personajes que me terminaron mareando. Pero a medida que va avanzando el relato va tomando forma y logra sumergirte por completo; ya a la mitad no podía parar de leerlo, cada vez se vuelve más interesante y atrapante. Sin dudas es una historia llena de misterios, horrores del pasado y romances caóticos que van a poner en peligro a toda la humanidad, ¿se mantendrá a salvo el mayor secreto guardado o a partir de ahora todo cambiará?
Un libro muy atrapante. Al principio me costó un poco seguir la narración, pero al acostumbrarme a su escritura, fue muy agradable y entretenida. Una historia muy interesante, que para mí, tuvo la dosis justa de fantasía, intriga policial y realismo, que dio como resultado, esta historia fantástica. Me encantó que se haya inspirado en fragmentos de canciones de Gustavo Cerati, como fan de él, me pareció un buen detalle, que sumó a que me llame la atención y lo lea.
No es apasionante, pero tampoco aburrido. Igual al final no estoy segura de cual era la historia que queria contarse. Esta bueno cuando se quiere una lectura sencilla y liviana.
Leí por primera vez esta novela cuando tenía (alrededor de) 18 años. Me había gustado mucho, tenía un recuerdo de una trama muy oscura y muy muy erótica. Hoy con 33 la releo y encuentro una trama bastante floja (es decir, una sucesión de hechos a veces apresurada, a veces exagerada, muchas veces BIZARRA, en gran medida superficial), una prosa barroca al punto de lo kitsch, personajes sin crecimiento, sin matices y estereotipicos por demás. También encontré una caracterización un tanto misógina de los personajes mujeres (o sos irremediablemente malvada o sos madre) y una mirada un poco por demás libidinosa, pero no quiero centrarme mucho en eso, hay algo claramente de época porque en su momento no me hizo ruido (digo, para la misma época en que se publicó el libro Tinelli le cortaba la pollerita a las bailarinas). Siento que si sos un adolescente que quiere meterse en el género gótico y busca algo moderno, está bien como introducción. Se lee rápido. Si tenés más de ¿veinte? años o ya estás consumiendo gótico de otros autores, esta va a ser una lectura más bien pasatista de consumo casi irónico.
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Aunque Latino América le ha dado al mundo destacados escritores de literatura fantástica, aún son escasos los escritores que se han dedicado de manera destacada al "splatter punk" o a la "weird fiction". "La ciudad de la furia" es un intento loable de hacer de una ciudad latinoamericana el escenario ideal para una narración en la que ángeles y demonios batallan por el pasado y el futuro de la humanidad. Así que es natural que sea la creación de una Buenos Aires "extraña" el mayor logro de esta novela. Los recorridos, aventuras y desventuras de los personajes tienen mayor sentido por la sensación de "yo estuve allí" que dan las descripciones y las rutas incluidas en la novela. A esto va aunado el calor y la humedad abrumadoras típicas del verano porteño en que se desenvuelve la novela. Aunque la trama no deja de ser cautivadora y altamente legible, ninguno de los personajes logra convertirse en un clásico y algunos rayan en el esterotipo (ya angelical o demoníaco), por muy bien que cumplan su función dentro de la historia. Aunque la trama raya en las conspiraciones de supermercado de Dan Brown, la novela logra una vida y una coherencia propia y eso también contribuye a salvar a la novela de la débil caracterización de los personajes. Al terminar de leer el libro, uno realmente puede creer que éstas cosas pasen en Buenos Aires, aunque queda la duda si el tema es realmente vital para el autor o simplemente se trata de un ejercicio de estilo. Evidentemente, esta novela no ha hecho lo que "Neverwhere" de Neil Gaiman hizo por Londres, pero sí logra hacer de Buenos Aires un escenario verosímil para futuras novelas de fantasía urbana contemporánea.