Novela gráfica divida en tres capítulos que narra la vida de Miguel Hernández, poeta y dramaturgo nacido en Orihuela, entre 1925 hasta el periodo de la postguerra.
Esta obra de Carles Esquembre nos ofrece una imagen del poeta muy personal que seducirá y deslumbrará a todos aquellos que conocen los versos y las circunstancias que rodearon al escritor, y también a los que por primera vez se acerquen a su imagen a través de estas páginas.
Esquembre es experto en estas lides. Baste recordar libros como un poeta en Nueva York (2016) y La brigada Lincoln (2018), por mencionar solo aquellas aportaciones que enlazan con la época y la cultura que vivió el oriolano. Con echar un vistazo a estas entregas nos percatamos de una serie de constantes que permanecen también en Miguel Hernández.
En Las tres heridas de Miguel Hernández, la originalidad está por encima de todo, el poder de la sugerencia y una huella personal que embarga cada uno de los dibujos dotándolos de una intensidad y una iluminación –en el amplio sentido de la palabra– que perdurarán en el lector.
Me molesta muchísimo no puntuar este libro con más estrellas. Las ilustraciones son super originales y preciosas y he aprendido muchísimo de Miguel Hernández, pero ¿¡por qué narices la historia no acaba con su muerte o incluso un poco más allá, con su trascendencia!? Me faltan demasiadas cosas como para decir que me ha encantado; ya no solo del final, querría tener más detalles de su biografía. No sé si es por falta de espacio o de documentación, pero me ha indignado muchísimo.
Por lo demás, una novela gráfica bellísima sobre uno de mis poetas favoritos de siempre. P.D.: Lorca, eras un capullo.
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Me sabe mal no ser más generoso en mi valoración con una obra de estas características, pero es que no me ha gustado demasiado. El dibujo en alto contraste no le pega a una historia así. Los personajes tienen unas expresiones rarísimas y no se reconocen de una viñeta a otra. Narrativamente también es bastante desastre, no tiene ningún ritmo y como biografía resulta muy escasa.
Tenía muchas ganas de saber algo más sobre Miguel Hernández, y aunque le tuviera en un pedestal y me haya llevado una pequeñita decepción (snif) me ha gustado bastante. Las ilustraciones son INCREÍBLES y me alucina la capacidad de relacionar conceptos del autor, Esquembre, y de plasmarlo en el papel. No soy mucho de novela gráfica, pero creo que ha sido un acierto empezar con esta. Aun así, es cierto que se me ha quedado algo corto, esperaba saber más de la última etapa del poeta :( Aunque me sienta dividida, estoy contenta con esta lectura 🥰
Los dibujos son una joya pero, como dicen odas críticas, se queda en eso. A mi parecer me falta mucho a la historia: habla de las tres heridas, pero nos queda toda la posguerra y su muerte. También me hubiese gustado que se adentrara más en la poesía…
Una visión muy interesante de la vida y la obra de Miguel Hernández a través de imágenes. Creo que me resultará útil para mis alumnos de 4.° ESO. Especialmente porque este curso han leído _Mala luna_ de Rosa Huertas y sirve para completar el mosaico hernandiano.
El dibujo me ha gustado mucho y tiene páginas que para mí han sido magistrales, con versos muy bien incluidos en ellas. Las cebollas, la tierra, la espiga, símbolo tan importante... Hay páginas dignas de póster.
(¿Spoiler?)
Entiendo la decisión de que el cómic no acabe con la muerte del poeta, pero siendo una obra biográfica, la producción poética tan importante que escribió ya en prisión y la razón (el amor) por la que se arriesgó a que lo capturaran... Me parece demasiado importante como para saltarse ese pasaje. También me hubiera gustado un poco más de profundidad en las ideas de Miguel, aunque aprecio que sean otros personajes los que hablen de ellas y sus cambios.
Una visión diferente, muy personal pero indudablemente artística, de la biografía de Miguel Hernández. Aunque la narrativa me ha parecido escasa para conseguir una visión global de su evolución como persona, personaje y poeta, sí se destacan los principales hechos y relaciones que le marcaron. Por otra parte, a nivel visual creo que se trata de una apuesta arriesgada pero exitosa. Tiene páginas muy conceptuales que consiguen transmitir sin embargo un mensaje claro y me ha gustado el manejo del blanco y negro y de la composición.
Este es mi primer acercamiento a Miguel Hernández, si descontamos unas pequeñas líneas memorizadas para la Oposición. Aclaro esto porque no será lo mismo aproximarse a esta obra que repasa la vida de Miguel Hernández desde un mayor dominio del poeta, que desde una posición más ingenua. Por un lado, no podré hacer inferencias que otros sí de la simbología de los dibujos de Carles Esquembre, pero, por otro, no tendré expectativas respecto a lo que debo encontrarme.
En esta línea de pensamiento, lo primero que quiero destacar es que me parece una edición bastante completa de Planeta. Se agradece la estupenda guía de la catedrática hernandiana Carmen Alemany Bay en un prólogo delicioso, así como, un epílogo sobre el fin de la Guerra Civil y la decisión de Miguel Hernández y unos extras con pequeños bocetos de Esquembre sobre el proceso de realización de todo el cómic desde sus inicios.
El libro se divide en tres partes -en tres heridas- en honor a uno de los poemas más célebres de Miguel Hernández: "Vengo con tres heridas". "La de la vida", "la del amor" y "la de la muerte". Más allá de recomendar la lectura del prólogo donde se lleva a término qué se va a desarrollar en cada una y por qué, vamos a dar nuestra propia versión de los hechos.
Así pues, en "La de la vida" (1925-1930) se narra cómo fue su educación. Para este menestar, se analizan tres vértices: la influencia de los jesuitas, de su amigo filofascista Ramón Sijé y de su familia. Los jesuitas costearían parte de la primera edición de su primer poemario "Perito en lunas". Junto al influjo de Ramón Sijé fueron decisivos para su adscripción hacia una poesía católica -"siempre mirando al cielo"- dentro de sus motivos terruñeros habituales.
En "La del amor" (1930-1935) se repasan sus relaciones amorosas con Josefina Manresa y Maruja Mallo, dos modelos de mujer tan diferentes -la primera anclada a una feminidad clásica cristiana, la segunda, a la liberación que supusieron los años de la República para las mismas-. Ambas componen un periodo decisivo en la evolución de Miguel Hernández que cristaliza en su libro de amor "El rayo que no cesa". Asimismo, se narran los albores de la II República y cómo Miguel Hernández se integra en el Madrid intelectual de la época, mientras desplaza sus ideas del catolicismo más reaccionario de Sijé hacia los ideales nacientes.
Así las cosas, en "La de la muerte" (1935-1939) finalmente describe la muerte colectiva que supone la pérdida de la Guerra Civil por parte de la República junto a la pérdida individual de su primer hijo y el nacimiento del segundo, una de sus únicas luces en estos últimos años. Aquí se narran el posicionamiento de diferentes intelectuales ante la Guerra, el alistamiento de Miguel Hernández desde sus convicciones comunistas o la muerte de Ramón Sijé. Por último, se finaliza con la pérdida de la Guerra y sus consecuencias en el Epílogo. Quizá aquí se eche de menos mayores comentarios hacia sus épocas en la cárcel y sus últimos años de dolor y sufrimiento.
De cualquier manera, ya decimos, un libro lleno de información para iniciarse en Miguel Hernández y también para ambientarse históricamente en la época de los años 20-40 en España, que regala una imágenes imbricadas en diferentes símbolos que comunican unas etapas con otras y nos permiten acercarnos al poeta alicantino de una manera bastante unificada. Queda pendiente, pues, una aproximación posterior desde una óptica más informada para analizar los dibujos de Esquembre y su simbolismo o delicadeza menos evidentes.
· La dureza viene de un uso extremoso —no siempre bien resuelto— de la tinta china: blanco o negro, con escasas zonas rayadas que suavicen a gris tan rotundo contraste. En mi opinión, una apuesta arriesgada y, salvo excepciones, generalmente fallida. · La irregularidad es muy evidente. Hay tres niveles de dibujos: : Los de naturaleza, lo más hermosos, los más logrados, aunque algunos no vengan a cuento o no se entiendan. : Los personajes —la figura humana—, los peores, retratos sin alma, como dibujados por otra mano menos hábil. : Los de escenarios arquitectónicos de ciudades y algunos interiores, que son calcos groseros de fotografías. · En general, no hay unidad estilística. Bien podrían ser tres dibujantes distintos o un equipo.
En cuanto a la parte narrativa es pobre y deslavazada, hay en Hernández materia para más, y mejor sobre todo.
· La biografía —muy fragmentada, casi telegráfica— resulta confusa, a no ser que uno tenga conocimientos previos del poeta y sus circunstancias. · Los personajes históricos entran en escena de manera abrupta, e igual desaparecen. Algunos toman demasiado protagonismo, otros quedan ignorados. · Los textos, evitan explícitamente las referencias poéticas directas, remitiéndolas a páginas y páginas de dibujos extraños que no las representan, que no llegan · Algunos (morbosos ideologizados, supongo) echan en falta la muerte explícita del poeta, láminas de agonía, quizá. A mi parecer, en cambio, obviarla es un detalle de buen gusto. Miguel no fue ajusticiado como siguen dando a entender. Fue prisionero de guerra. La pena de muerte se le conmutó por una condena de cárcel que apenas cumplió, porque Miguel muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942, eso sí, en la prisión de Alicante.
Esta novela gráfica gira en torno a la vida de Miguel Hernández y se lee en apenas un suspiro. Como en la mayoría de cómics, lo mejor es disfrutar de sus viñetas detenidamente, fijándote en los detalles visuales que no están presentes en una novela común y que tanto significado aportan.
Se estructura en tres partes que se corresponden con las "tres heridas" que le dan título: la vida, el amor y la muerte con un breve epílogo. Para mí, los puntos que hacen que merezca la pena son los versos hernandianos intercalados en los diálogos a través de las distintas escenas que se van sucediendo, además de los continuos guiños a la religión, la forma de vida mediterránea, llena de símbolos y viñetas costumbristas; y la forma de reflejar su ambivalente amistad con Ramón Sijé.
También aportan mucho las páginas dedicadas al convulso contexto sociopolítico que vivió el poeta, anhelante de cambios, con el sofoco de la guerra y la férrea lucha de Miguel por sus ideas y la libertad. Esquembre logra vincular estas páginas grises de la historia con los baches que sufre el poeta en su esfera personal.
He descubierto cosas que desconocía. Ha sido cómo meterte en la mente de Miguel; aunque se me figura que había más color en sus ideas a pesar del blanco u negro de las viñetas. Me ha sorprendido mucho su inicio católico y su alejamiento después. Miguel se sorprende y fascina con las ideas liberales del Madrid republicano y; sin embargo, a pesar del descubrimiento libre del amor junto a Maruja Mallo, vuelve a su pueblo más enamorado que nunca de su Josefina Manresa, ejemplo de la sencillez y el amor más puro. Vuelve con ella pero no volvió con Dios. Ni siquiera la muerte de su amigo creyente le devuelve esa fe, que, me gustaría pensar, quizás retuvo en sus tristes últimos días (o años) donde el amor ni siquiera era suficiente ante las desgraciadas coincidencias que se iban sucediendo.
Esta novela gráfica nos muestra la vida de Miguel Hernández, desde su infancia hasta su muerte. Cuenta sus hitos, los libros que publicó, en general, los momentos más relevantes de su vida.
Opinión 🖋️ Me ha encantado, los dibujos son geniales y se muestra la historia de Miguel a la perfección. Hay una página que me ha fascinado como la ha hecho, una en la que hace alusión a las Nanas de la cebolla.
En general, todo el libro está muy bien planteado, los dibujos desprenden mucho sentimiento y la esencia del autor, tiene muchos guiños a su obra y vida.
Si quieres saber un poquito más de él, este es tu libro.
Cuenta brevemente la vida de Miguel Hernández, reconociendo su postura y amor siempre por la vida y lo que nos da.
Hernández es un poeta de la tierra y desde ahí teje su postura ético-política y su actuar siempre amoroso.
Me faltó más de su vida, de sus ideas, de cómo confluyeron para que diera su vida por sus ideales. Y, aunque hay ilustraciones de cebollas, me faltó su poema imperdible "Nanas de la cebolla".
Me es muy difícil ser imparcial con cualquier cosa que involucre A Miguel Hernández o a Vicente Aleixandre, para mí los dos mejores poetas que ha parido España. Este fenomenal cómic nos resume la vida de Miguel, desde que empieza a componer sus primeros sonetos mientras cuida cabras en el campo hasta el final de la guerra civil española. Un dibujo fenomenal el de Esquembre que narra de forma ágil y dramática una vida valiente y idealista.
Es un libro que se ve en un día o menos, principalmente por ser novela gráfica, pero no he tardado tan poco con otras, y creo que es porque al final solo se mencionan ciertos momentos de la vida de Miguel Hernández (relevantes por supuesto, pero no todos). También es verdad que para abarcar toda su historia habría que hacer veinte libros así, pero se me ha quedado corto.
Eso sí: el diseño es muy bonito y me ha gustado cómo ha plasmado ciertos poemas o ideas en algunas viñetas.
Como han dicho otras reseñas, me ha faltado más detalle sobre la etapa final del poeta. Por lo demás, Esquembre tiene un estilo muy interesante y con muchas referencias a los versos de Miguel. Lo único que no me convence son algunos detalles biológicos que yo dejaría a la imaginación, pero allá cada cual.
Las ilustraciones son bellísimas, casi parecían una extensa secuencia cinematográfica. El libro está genial para quien no conozca al inmortal poeta y quiera saber cómo se introdujo en el mundo de la poesía, pero para quien ya lo conozca y haya leído su obra quizás se queda demasiado escueto. Me hubiera gustado encontrar más poemas suyos, por lo demás impecable.
Ideal para los que amamos a Miguel Hernández. El Dibujo no me ha convencido del todo ni el color siempre negro tampoco, quizás su época fue en blanco y negro pero aún así no me ha convencido. Por lo demás un libro que debe estar en una biblioteca.
El comic no está mal, se lee rápido pero no es muy ameno. Como representación de la biografia de Miguel Hernandez no me ha gustado mucho, en comparación con otros comics de poetas la historia se queda corta, no profundizando en eventos importantes.
Un biopic de Miguel Hernandez hecho con cariño pero que cede profundidad a cambio de páginas de poesía visual. Me ha resultado interesante pero creo que me hubiese aprovechado más una biografía. El dibujo poco espontáneo pero resultón.
Gran calidad de dibujo y emotivo homenaje a Miguel Hernández. Sin embargo, echo en falta más detalle sobre su vida, esperaba algo, aunque introductorio, más biográfico.