Cinco personajes pasan el verano alrededor de una piscina rosa. Uno de ellos no pertenece a la familia. Se trata del profesor de inglés que han contratado para no descuidar la educación de Júlia. Una niña, un profesor y tres adultos: Clara, Gisbert y Grau.
Pocos piropos mejores se me ocurren para una novela que manifestar que te habría gustado leer 300 páginas más de esa historia... y eso es justo lo que me ha pasado con la obra de Joan Daròs que, por tener bonito, tiene bonito hasta el título.
«A mordiscos la orquídea» cuenta la sofisticada historia de un chico de clase humilde que consigue, mediante ciertos engaños, convertirse en profesor particular, durante un lujoso verano, de la hija de una particular y riquísima familia. Y en esa mansión donde los días transcurren entre piscina y champán... pasan cosas.
Pero esta no es solo una novelita estilizada de hombres guapos y paisajes mediterráneos: bajo ella subyace un enfado de clase que lo impregna todo y que, en una continua escalada de tensión, va convirtiendo el ambiente de este paraíso veraniego en un entramado oscuro, sucio e inquietante que lo desborda todo.
Que vivan los autores que saben dejarte con ganas de más, que saben poner sus habilidades literarias al servicio de sus personajes y que son capaces de sorprender al público lector. Y que viva «A mordiscos la orquídea»... y Niños gratis, que no hacen más que darme alegrías.
No me gustan mucho las Fallas, pero hay un instante en las mascletàs y los castillos de fuegos artificiales que me gusta porque es predecible: los estallidos se siguen con diferentes ritmo, no sabes si habrá pausa entre cada reventón, o si te vendrán seguidos. Pero al final, siempre, las explosiones son tres. Petardo, silencio, petardo, silencio, petardo. Y ya está. Después de eso ya sabes que puedes volverte a casa.
Esta historia es un poco mascletà. Empieza fuerte pero alterna pausas y esclafidos. Tiene flashbacks, que cambian el ritmo y te ayudan a entender cómo diablos ha acabado un currito con cara de hijo y de yerno siendo el profesor en una isla de la comunidad Valenciana, con una familia que caga dinero. Y cómo, más increíblemente, encuentra una rendija en esa familia por donde colarse y hacerse un huequito. ¿Qué hace un chico como tú en un sitio como este, profesor? O Harry Potter, porque lo conocemos desde dentro y desde dentro lo que menos importa es el nombre y lo que más las heridas, que son las que mueven.
He llegado a la 130 y no sabía por dónde me venían los estallidos, pero todo estaba cubierto de humo en mi cielo de marzo. Y el final ha llegado sin mis tres petardos finales, ¿y cómo cierro yo esto ahora?
Lo mejor de todo: las frases. Además te las suelta sin anestesia y ya tú te las gestionas. Lo peor: que necesitas saber más.
Es que Niños gratis nunca decepciona, pero dios bendito cómo atinan los golpes.
A estas alturas de la película (o de la novela) ya podemos decir que Niños Gratis* es la mejor editorial de la historia. Period. No sólo por lo cuidado de sus ediciones y el diseño de sus portadas/cubiertas. Si no por el contenido de las novelas que publican. La obra de Joan Daròs es una muestra de la calidad literaria que imprime Niños Grartis*. La trama principal (sin entrar en detalles ni spoilers) es el camino que se sigue para ir quitándole capas al engaño y a la mentira. La historia de un joven que quiere vivir rodeado de lujos, una especie de wannabe aparentemente sin escrúpulos. Una narrativa ágil, con saltos temporales, frases contundentes y descripciones elegantes. Superrecomendable historia que, en mi ranking personal e intransferible, ya ha quedado entre mis más favoritas del ULNG* (universo literario Niños Gratis*)
De lectura súper ágil. Como siempre la colección asterisco de Niños Gratis no defrauda. Repleto de giros que te van a dejar con la boca abierta. No se si el thriller retrospectivo erótico es un género que ya existe, pero si no, este libro lo ha inaugurado.
Una historia llena de giros fantásticos. De venganza social bien estudiada y sobre todo de dolor humano. Su autor, Joan Daròs, hace de su personaje principal lo que se podría denominar ‘el personaje perfecto’. Está tan bien trabajado que aunque a veces da miedo te enamoras de el en cada página. Una obra ágil lectura que sorprende por sus giros y las ganas de seguir leyendo.
Algunos momentos brillantes, divertidos, eróticos y de belleza de estilo. Otros algo más vacíos, más artificiosos. Lo mejor es el ambiente creado, un mix entre The White Lotus y Call Me By Your Name envuelto por la preciosa edición de niñosgratis.
Hay novelas de éxito que tienen tanto relleno innecesario que les sobran la mitad de las páginas.
Todo lo contrario pasa con "A mordiscos la orquídea", que se hace demasiado corta y te quedas con ganas de más.
Ganas de saber más sobre esta historia veraniega de soledades, de mentiras, de imaginaciones desbordantes, de contrastes de estilos de vida, de personas insultantemente ricas y de otras completamente odiosas.
Y sobre la edición del libro, solo puedo decir que una maravilla 😍
Engancha y se lee de una sentada. Sexy. Nada pretencioso, consigue entretener (mucho) y resultar interesante. Todo lo que pasa es sorprendente y por mucho que pueda parecer inverosímil, decides creerte la historia y funciona perfectamente entre giros que no veías venir y flashbacks. 145 pequeñas páginas que querrías que duraran más.
A mordiscos la orquídea, de Joan Daròs, ha sido para mí una experiencia sensorial, incómoda, bella y perturbadora. Algo que no esperaba. Algo que, cuando cerré el libro, seguía latiendo. Llegué a este título gracias a que la editorial Niños Gratis, me la hizo llegar, y a la que estoy muy agradecida, porque cuida tanto el contenido como el objeto, y ya solo el diseño es una pequeña joya. El título prometía algo bello y violento a la vez. Y cumplió. La historia parte de una premisa casi de fábula perversa: un joven que, sin estar realmente cualificado, consigue un trabajo como profesor de inglés para Júlia, la hija de una familia rica. Y no cualquier familia. Tres adultos, Clara, Gisbert y Grau, viven en una villa mediterránea, con estética de revista y una naturalidad inquietante en todo lo que hacen. Todo es muy brillante por fuera, pero sospechas que algo va a romperse, y lo hace. Todo el rato me sentí como el protagonista: atraída y desconfiada, fascinada y fuera de lugar. Daròs logra que te metas en su cabeza sin darte cuenta. Y lo hace con una escritura limpia, punzante, muy sensorial. La escritura es elegante, sin grandes alardes, pero con frases que me daban ganas de subrayar una y otra vez. Algunas se te clavan sin anestesia. Y luego está él, el narrador, el protagonista, el “profesor”. Un personaje que me generó contradicciones constantemente. Por momentos quería abrazarlo, en otros, no podía justificar lo que hacía. Pero creo que ahí está la gracia: A mordiscos la orquídea no te da héroes ni villanos, te da personas atravesadas por sus deseos, sus traumas, su necesidad de pertenecer, de amar y de ser amados. En medio de todo esto, la novela toca muchas cosas con una normalidad que agradezco muchísimo: relaciones no monógamas, amor queer, vínculos no convencionales, maternidades compartidas… sin lecciones, sin etiquetas. Solo personas que se quieren, se buscan, se necesitan, y a veces se hacen daño. La historia avanza rápido, pero también tiene pausas. Flashbacks que te sacuden, momentos que no ves venir, una tensión constante que te mantiene alerta. Y cuando menos te lo esperas, ya estás en un yate rumbo a Italia, con una tortuga llamada Isadora, un pasado que no deja de perseguir al protagonista, y una pregunta que no puedes evitar hacerte: ¿merece redención alguien que ha cruzado ciertas líneas? El final me dejó pensando, no porque sea trágico o feliz, es más complicado que eso, sino porque me obligó a posicionarme. ¿Estoy de acuerdo con lo que ha pasado? ¿Me alegra este desenlace? ¿Lo que siento es ternura o inquietud?
Aparentemente un relato luminoso y veraniego, con su glamour y trama de vodevil, con un transfondo mucho más oscuro y complejo de lo esperado. Me ha gustado mucho. Recomendado por Juan Naranjo
creo que a este libro le ha hecho mucho daño el habérmelo leido después de seismil o el power ranger rosa, porque aunque me ha gustado y me ha hecho sentir muchas cosas no ha llegado al nivel de los otros dos :(
aun así, puffff, niños gratis lo vuelve a hacer con una historia tan real que duele, gusta y engancha (me ha sabido a poco)
«A mordiscos la orquídea» se alzó con el Primer Premio Asterisco de Narrativa Queer de Niños Gratis. Editorial que aprecio desde sus tiernos inicios y hacia la que siento una especial simpatía por el tipo de obras que nos acercan y nos descubren.
En este asterisco tan especial del autor valenciano Joan Darós (que debuta por todo lo alto) encuentro los ingredientes fundamentales que cualquiera de las novelitas de niños gratis* tiene entre sus páginas: el compromiso social y la representación queer. El compromiso es evidente aunque, todo sea dicho, sigue faltando nombres de autoras en el catálogo editorial (y es algo que deberían de poner remedio cuanto antes).
Joan Darós no sólo está a la altura, sino que va más allá. La novela, a ratos, despertaba en mí la patidifusidad de no saber lo que iba a leer y, al mismo tiempo, entretenimiento del bueno (qué cómo se echa de menos en ocasiones). Y aunque juega a la confusión con el papel de profesor de inglés que se encarga de la educación de Júlia, lo cierto es que es bastante sencillo seguirle el hilo.
Lo que también quiero destacar es una ambientación puntillosa, a pesar de no tener que excederse en narrativas ornamentales. Con pequeñas pinceladas, estamos situadas donde Darós necesita, conocemos de los diferentes personajes lo propio y, además, nos inmiscuimos en la historia sin darnos cuenta. Apropiadamente, a mordiscos.
Llegué a este libro por sorpresa, en la librería Berkana después de decirle al chico que me recomendase algo... y he de decir que le doy las gracias.
Es un libro corto, entretenido, fácil de leer pero lleno de riqueza lingüística. Una historia narrada en episodios que van y vienen, a veces cómicos, a veces tensos.
La verdad es que me ha gustado y ojalá fuese más largo, porque podría leer las anécdotas del protagonista durante otras 150 páginas más.
Mis enfados son más físicos que emocionales, una contracción incómoda en la boca del estómago que me electrifica y me llena de esquinas. Cuando deseo que se me pase un enfado es más mi cuerpo que mi cabeza quien lo pide. Estaba enfadado y estaba triste porque de repente me sentí muy solo entre las risas. Pero ya no, el mar me disuelve y ahora estoy en paz -todo lo en paz que puedo estar en un yate-. Estar en paz es una sensación rara, misteriosa. En ocasiones nace en sitios turbulentos. En ocasiones es indistinguible de la supervivencia.
QUE. Un viaje un poco raro leer esta historia, un final muy chulo, pero creo que tiene mezclas y cambios de escenario que lian un poco al lector, puede ser que sea por tantos cambios en tan poco tiempo, pero igualmente es un libro muy interesante
Este libro ha sido una casualidad muy bonita. Me gusta la mezcla entre costumbrismo y desfase psicodélico, un White Lotus a la valenciana. Surrealista y tremendamente melancólico a partes iguales, no me hubiese importado para nada perderme en 200 páginas más.
A mordiscos la orquídea es una novela de Joan Daròs, Premio Asterisco de Narrativa Queer 2022.
Júlia es una niña que necesita clases de inglés y sus padres han contratado a un profesor para que pase el verano con ellos y enseñe todo lo que sepa a su hija. Se encuentran en una villa del mediterráneo, con una piscina llena de champagne rosé y una tensión sexual entre los adultos que se palpa en el ambiente. También está Grau, un hombre maduro que vive con ellos y que siempre lo mira con curiosidad. Pero… ¿el profesor llegó a ellos por azar? Varios asesinatos a sus espaldas y un currículum muy amplio llevan al protagonista a escuchar una conversación privada que lo embarcará en un yate rumbo a Italia, donde sentimientos encontrados aflorarán y una tortuga, llamada Isadora, volverá a ser feliz.
La novela me ha sorprendido. Rompe con los arquetipos familiares y muestra con normalidad absoluta la relación entre dos hombres y una mujer, con una hija, y la posibilidad de incluir un cuarto miembro al círculo amoroso y familiar. Y esa es una de las tramas de la novela: una historia de amor que se va fraguando poco a poco, con cada gesto y acción entre los personajes. Pero el libro va más allá: nos descubre la vida pasada del profesor, llena de pormenores (asesinatos y trabajos mal pagados) que modificarán su forma de ser y lo convertirán en alguien más seguro de sí mismo por conseguir las cosas; aunque también sufrirá alguna que otra situación que podrían hacerle perder sus objetivos.
La lectura es ágil, el vocabulario apto para cualquier lector y es bastante corto; se leer en poco tiempo. Lo que más me ha gustado es la normalidad con que se tratan muchos de los temas familiares y personales, sin pensar en los estereotipos que podrían echar para atrás al protagonista y no buscar una relación más profunda con los tres adultos.
Si os gustan las novelas LGTBIQ+, de amor, intriga y las tortugas… podéis darle una oportunidad.
Este es uno de esos libros que pasan una vez en la vida. El autor ha irrumpido en el panorama con una estilo propio y un ritmo narrativo ágil y sorprendente. La historia es fresca y, a veces, incómoda. Mientras lees la historia de estos cinco personajes (a cada cual más detestable pero tierno) no sabes por dónde te va a venir la siguiente torta. El personaje principal es un psicópata del que estoy completamente enamorado. Sin nombre, tan solo "el profesor", es un personaje muy bien construido y que va quitándose capas conforme avanza la historia. Es él y somos todos. Tiene toques de película de los 50, bien podría existir en el universo de "El crepúsculo de los dioses", pero también podría ser una película corta de Hitchcock. Un 10/10, sin duda.
La brevedad de esta historia contrasta con el potencial duradero de lo que evoca cada una de sus palabras. Una novela que huele a sal, a protector solar, a noches de calor, a cloro, a vino espumoso y, sí, a melocotón.
Qué librito tan increíble, profundo y bien escrito, de lo mejor que leí en el año.
'Fuma, y tras cada calada disipa el humo con la mano a pesar de que estamos al aire libre, y me lleno de ternura al comprobar que fuman a escondidas el uno del otro para no decepcionarse y me pregunto si el día que renuncien a esa ficción se habrán unido más o por el contrario será su final. Si es romántico o tremendamente tóxico. Cada vez quiero saber más sobre ellos'.
'La crisis del 2008 los convirtió en la sublimación de la alienación social, el noqueo intelectual mutado en antidepresivo colectivo como única forma de supervivencia tras la lluvia ácida que caía del cielo inmobiliario. Pasado una década, presuntamente recuperados, una generación que creció creyendo que el trabajo se encuentra en los realitties y la autoestima en las redes sociales se hacía adulta'.
'Mis enfados son más físicos que emocionales, una contracción incómoda en la boca del estómago que me electrifica y me llena de esquinas. Estaba enfadado y estaba triste porque de repente me sentí muy solo entre las risas. Pero ya no, el mar me disuelve y ahora estoy en paz-todo lo en paz que uno puede estar en un yate-. Estar en paz es una sensación rara, misteriosa. En ocasiones nace en sitios turbulentos. En ocasiones es indistinguible de la supervivencia'.
'Posición que mi cuerpo ocupa a este lado de la atmósfera y me siento insignificante avanzando entre la belleza absoluta del espacio ilimitado. Ha sido una comunicación más profunda con el mar, con el viento, con la espuma y percibo mi forma humana como un obstáculo. No quiero escuchar los cantos de las sirenas atado a un mástil con cuerdas que sostengan mi locura ante la belleza, quiero ser una de las sirenas que son fuente de belleza y locura y que Circe me conozca y diga-cuidado con ese'.