¿Qué es la normalidad? De forma sagaz, Ugalde añade un posesivo a la palabra y así la conduce hasta un espacio propio y diríase instranferible hasta el momento de verse convertido en poesía. Begoña Ugalde nos brinda la posibilidad de vivir en lugar ajeno, el suyo, y propio, el nuestro que, gracias a la sabiduría de sus versos, se convierten al fin en un mismo lugar.
Soy malo para leer poesía. No porque no me guste, sino porque me cuesta, y a veces incluso me intimida. Este poemario es perfecto para personas como yo. Trabaja con imágenes cotidianas como los sueños, la familia, el metro, la maternidad -entre otras- y lo hace a través de un lenguaje sencillo, a ratos narrativo, sin dejar de lado la precisión poética. La última parte del poemario me gustó mucho, ya que incorpora estrofas de no más de tres o cuatro versos (o, incluso, son solo una oración) que funcionan como parábolas sobre el amor y la locura (por ejemplo, "Hacer el amor es realmente hacer el amor" o "La locura es un grupo de fanáticos/ que habla en singular/ en nombre de un dios masculino").
Voy a dejar por escrito los tres poemas que más me gustaron.
ESTACIÓN MIRADOR
Iba camino a mi casa en el metro después de hablarles a mis estudiantes acerca del boom latinoamericano hasta que se me gastó la voz.
Nos detuvimos en la estación Mirador el conductor anunció por los altavoces disculpen las molestias hay una persona en las vías tendremos que esperar a que retiren el cuerpo para reanudar el viaje.
Un fantasma recorrió el vagón un silencio denso pésame al vacío.
Cuando el metro retomó la marcha los pasajeros volvieron a mirar sus teléfonos me gustaría haberle dicho al suicida antes de que tomara ese último impulso que a mi también me parece todo tan injusto tan triste y al mismo tiempo mucho menos importante de lo que parece.
FOBIA
Muy pronto esas polillas que se estrellan contra los cristales van a aprender la manera de abandonar esta luz fácil para escapar hacia el campo florido todas reunidas como un relámpago y vamos a extrañar su roce en la piel como una tela vieja que todavía abriga vamos a extrañar incluso su débil brillo de mariposas oscuras que saben cruzar la noche ciegamente.
CARTA
Una vez mi padre escribió una carta al alcalde de su comuna un hombre insensible que decidió talar los árboles del parque para ensanchar una avenida
Luego esperó durante meses la respuesta a su carta que yo copié letra a letra y guardé bajo mi cama como el más bello poema de amor.
Es muy hermoso este libro, la Begoña tiene una sensibilidad tan aguda, tan viva, tan tierna. Se fija en cosas cotidianas que le producen belleza o interés, como unos raperos que escucha cantar en la calle, y que le generan unas ganas grandes de memorizar sus letras o la belleza del calorcito de una cama o de un papá que silba para dialogar con los pájaros. Muchos de sus poemas son cuentos, mini historias íntimas e intensas, me admiro mucho de eso, de su capacidad de capturar en algo tan cotidiano como un paseo a tomar helado a una plaza toda la esencia del vínculo humano. Me gusta de la poesía su capacidad de envolver universos grandes con poquitas frases, me hace sentir que en la narrativa hay pura verborrea. Si alguien es capaz de sintetizar la belleza a palabras tan exactas, ¿qué hago escribiendo historias de cinco páginas? Es un libro lleno de cosas lindas, como ésta:
yo pienso en el misterio que agita las aguas en que es importante perder el miedo a los desbordes a tomar la decisión equivocada como tantas otras veces
Gracias gracias al Jose Rocuant que siempre me presta poesía.
“La urgencia por entregar la primavera” escribe Watanabe, y Begoña responde, voluntaria o involuntariamente: “La primavera es un regalo difícil de recibir”.
A pesar que en mi familia hay muchos poetas - que incluso han publicado - la poesía siempre me ha sido ajena. Siento que no la comprendo, como no sea aquella más "evidente" ("Puedo escribir los versos..."), pero este poemario de Begoña me ha hecho cuestionarme esa lejanía; me ha parecido que tal vez sí podía disfrutar de ella como lo hago de otros géneros literarios. Es una escritura tan simple y al mismo tiempo tan profunda... Es como cuando veo una linda fotografía y me maravillo de que alguien haya sido capaz de plasmar en una sencilla imagen todo un mundo que para mi es tan significativo... Creo que seguiré intentando un encuentro con la poesía gracias a Begoña y sus "Poemas sobre mi Normalidad"
Descubrí la poesía de Begoña Ugalde entre otras voces, a través de la antología ‘Transfronterizas. 38 poetas latinoamericanas’ y recuerdo que ya muchos de sus versos me obsesionaron. ‘Poemas de la normalidad’ (¡con prólogo de Flavia Company!) es un compendio de historietas cotidianas repletas de nebulosas que huelen a naranja y a peces muertos. Aquí os dejo algunos versos que se me han quedado bien clavaditos: “El hambre / es una forma de tristeza”, “un lazo sanguíneo no es distinto a un hilo de pesca”, “el ojo de un caballo es un túnel a otra dimensión”.