Solo las mujeres desaparecen es una antología de cuentos que promete mostrar una mirada femenina sobre el gótico y el thriller, reuniendo a 8 autoras coreanas contemporáneas, esta publicación argentina aúna además 8 traductores diferentes generando un experimento bastante interesante.
La intervención de distintas plumas traduciendo permite diferenciar que elementos pueden ser mejor aceptados para un público distinto al propio de la obra, hay muchos ejemplos de esto, pero creo que el más concreto lo podemos apreciar con los nombre, iniciamos con nombres completamente coreanos, que si bien invitaban al lector a imaginar de inmediato cierto ambiente y atmósfera, eran difícil de recordar y a veces hasta se confundían, luego tenemos una traducción completa como “Camila”, mucho más fácil de asimilar para un lector latino pero que acompañada por otras variaciones puede alejar la historia de su contexto, tenemos nombres intermedios como solo una letra para diferenciar un personaje de otro, y la opción que a fin de cuentas me pareció la mas cómoda es usar nombres coreanos más cortos, o abreviaciones como Wan o Kim, que disminuyen las confusiones y son mucho más fáciles de recordar. Este pequeño ejercicio nos sirve para graficar la importancia de los traductores al leer una obra extranjera, lo cual no siempre es considerado por los lectores.
Por otro lado, creo que siempre es beneficioso salir de la zona de confort pero no por ello deja de ser extraño, al estar acostumbrada a la literatura chilena y a la fuerte influencia estadounidense, leer obras coreanas me trajo algunas variables interesantes, por ejemplo la forma de establecer una historia, en general un cuento gira en torno a un hecho y a escasos personajes, en este caso hay autoras que deambulan por tantos personajes que una como lectora llega a cuestionarse ¿Quién es el protagonista?. Similar ocurre con los finales, acostumbrada a finales con giro o resolutivos, encontrarme finales que se disuelven, que invitan a iniciar una nueva historia o que giran la vista hacia un personaje distinto del principal, me genera a lo menos extrañeza.
Sin embargo, y pese a estar consciente de mis sesgos occidentales, tengo una breve selección de los cuentos que quisiera destacar por ser los que más me gustaron según orden de aparición.
-La que vino antes y la que llego después (Son Bo-mi): Un cuento que nos regresa a las casas embrujadas, a la rigidez de la diciplina y a la constante desconfianza de nuestro propio comportamiento, quizá el que tiene las atmosferas mejor creadas de la antología.
-La mujer debajo del tejado triangular (Ji Hye): Esta es una historia nostálgica de retornar a la casa de la infancia, que intercala los cambios generados por el paso del tiempo con los recuerdos infantiles. Una historia de como al volverte adulto puedes convertirte en eso que te atemorizaba de niña.
-Piezas (Choi Jin-young): Siendo probablemente el cuento mas realista de la antología (al igual que los latinos, los orientales conviven con un realismo mágico que es cotidiano tanto en su cultura como su literatura), Piezas tiene la capacidad de contrapesar los hechos de la vida con una actividad cotidiana como armar un rompecabezas, aprovechando esta analogía la autora presenta tantos personajes como hechos como unas piezas que poco a poco van encajando para dar forma a una historia, buena atmosfera, buen manejo de ritmo y buen desarrollo de la trama.