Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2019.
Con un lenguaje dinámico logra transmitir la liricidad de lo doméstico y lo familiar, César Cañedo obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes en su edición 51 y se leerán los versos con los que ganó este galardón.
Sigo escondiéndome detrás de mis ojos ofrece una poesía que busca resolver el conflicto de identidad a través de cristalizar una crisis emocional anclada en la infancia y que, para ello, desarrolla una poética de lo doméstico y lo cotidiano donde el poeta puede respirar y sobrevivir. Me ha parecido bellísima su propuesta, así como original y, a veces, demoledora.
La infancia es un país extraño, repleto de sensaciones, olores, imágenes y sonidos. Algunos logran rememorar la primera frase que pronunciaron. Otros, crean en su escenario mental la primera imagen que recuerdan. Este lugar, asimismo, convive con algo menos agradable; aquella primera violencia familiar que desatará en la identidad un trauma o una crisis futura. A fin de cuentas, aprendemos a nombrar lo que amamos, pero detrás de nuestros ojos, por así decirlo, ocultamos con metáforas el verdadero daño. Aunque no recordamos nada de esa antigua vida, la arquitectura de la memoria se erige para nuestros ojos desde una nostálgica crueldad. ¿Hasta qué punto la casa de la infancia fue nuestra? Me parece que este es el tema del último poemario de César Cañedo, Sigo escondiéndome detrás de mis ojos, quien ha abandonado la crudeza lírica de sus libros anteriores para emprender una aventura más valiente: el acto de confesar la crisis de la familia en la casa de la niñez. Esa terapia vía la escritura se ve homenajeada desde el principio con la dedicatoria del libro: “A mi madre, María Antonieta Cañedo. A mi padre, César Gómez Vega”. Los poemas refieren a estos fantasmas familiares, que irán recorriendo el recuerdo y dialogando con un presente donde se habitan otros espacios y cuerpos. La raíz familiar tiene cierto poder simbólico que desemboca en la conformación de una identidad y un cuestionamiento de ésta, por ejemplo, en las masculinidades simbolizadas en la figura del padre y el abuelo, dos presencias sumamente conflictivas en el poemario que el niño busca imitar y al mismo tiempo cuestionar.
Es también como un álbum fotográfico protagonizado por objetos. En Sigo escondiéndome detrás de mis ojos la infancia se encuentra, sí, en una crisis familiar, mas también en una ampliamente desarrollada poética de lo doméstico: en habitar las cosas que también habitan al poeta. Suponer que las cosas tienen una vida secreta está íntimamente ligado a la imaginación del niño, quien puede dar “humanidad” a los objetos: “La pasta de dientes está haciendo reproches y se oculta” (p. 33); “[Pido] que el refrigerador / tenga algo nuevo qué decirme” (p. 69).
En resumen: un poemario excelente cuyos únicos problemas son, como suele ocurrir en libros premiados, exponer una estructura un tanto irregular (aunque aplaudo su auto-referencialidad), tener algunos poemas que no aportan a la poética del libro (vid. "La crítica de la poesía") y algunos versos con sintaxis extraña.
"Salvaje es la vida humana cuando decide destruir lo que a sus ojos no funciona, cuando aprende a ser adulto en otros." Un poemario breve, que habita dentro del hogar y sus desazones cotidianas, en los desencantos del romance, o en la llaga de sentirse diferente. Usualmente aborda su propuesta desde un lenguaje sencillo, que habla desde la empatía y las heridas que surjen de esta, aunque de pronto desenvuelve versos de gran impacto emocional, breves y efectivos:
"En la fantasía de maleta que es deshabitarme de ti y llenarme, llenarla de cosas que no caben, como un viejo beso."
"[...] matar a alguien que quiero y llegar tarde al disparo."
Habla del amor, de la pérdida y el distanciamiento, todo eso, pero desde una perspectiva que lo hace parecer nuevo.
A mi parecer, son los poemas que hablan de la figura del padre los que más sonoridad conllevan, los que te detienen en seco y te hacen susurrar la frase entera para procesar el regusto que dejan. Ese que ya va bajando a la garganta. El que más me marcó fue este:
"SI HUBIERAS sido padre soltero ¿también habrías arrastrado la noche? ¿habrías dejado que entraran los fantasmas a la casa? ¿habrías golpeado la mesa con tu sueldo? Si no hubiera estado mamá sabrías de mis alergias, de lo que me hace daño. No habríamos competido el beso de mamá. [...] Entraría a la casa y tú cocinarías con el sazón preciso para ponerme fuerte. No dormirías de día ni dentro de todas las botellas. Si hubieras sido padre soltero ¿habría sido tu hijo?"
No solo una incisión en esa llaga que es tan común, sino una reflexión sobre los roles de género en la crianza. Por supuesto, no falta la perspectiva de la otredad desde lo queer, la distancia que esto impone entre el autor y sus padres, el estigma que implica. Sin embargo, no hay victimización, sino una mirada hacia atrás sabia y resignada, con cierta tristeza velada. La mutilación de lo que pudo ser en la infancia que implica saberse adulto.
Para finalizar, mi inicio de poema favorito: "SE NECESITA suerte para llegar a tiempo a los ojos de alguien, no a los días de mucho sol que se llevó otro alguien con sus ojos."
Mis poemas favoritos fueron de las dos últimas partes, me encanta la forma tan "simple"(descripciones) con la que escribe que hace sentir tanto, la vida real en sus poemas.
"Me da seguridad ser el último el dormir. Esa certeza de que el que duerme al último Pensará mejor las cosas Y podrá retirarse cuando lo que nos separe esté dormido."
Lo mejor que he leído en poesía, y sinceramente creo que no encontraré algo mejor, desde las primeras páginas me atrapó, me quedo fascinado con esta lectura y aunque estoy muy satisfecho, al mismo tiempo hizo que me de hambre de más poesía como esta. Que obra tan chingona👏👏👏
Este libro tiene algunos poemas muy hermosos (el de la abstinencia, el de la fruta, el de la despedida, por ejemplo). Me gustó que se detuviera en lo cotidiano, pero creo que los primeros necesitan ir más allá para ser comprendidos fuera su de contexto próximo.
me gusta leer poesía aunque rara vez me identifico con lo que leo, pero claro que los poemas de un homosexual con daddy issues al que le gusta ver hombres en la calle y que no tenía permiso de quedarse en casas ajenas harían la diferencia.
Sólido 3.5. Me gustó mucho la última parte, cómo habla de lo doméstico sin encerrarlo en lo cliché de las imágenes comunes. No estoy muy segura de qué tanta frescura me trae porque es una poesía que ya he leído pero reconozco mucho su habilidad técnica. Increíble
Este libro reafirma mi amor hacia la poesía contemporánea porque la siento cercana a mis propias vivencias, me gusta que alguien sea capaz de hacer lo cotidiano una obra reflexiva y nostálgica.
Los poemas de Sigo escondiéndome detrás de mis ojos, están marcados por el hogar, la casa y la familia. Tiene imágenes muy bonitas y claras. Me encantaron los que tienen un corte mas homoerótico.
Es la primera vez que leo algo de César Cañedo; husmeando por una librería, dando vueltas por los pasillos, me quedé anclada entre los estantes inundados de "Taller de poesía" y Lorca, gracias a un tono rosado que desequilibraba el Pantone de aquellos tomos blancos fue que encontré esta presa. Me encontré con la nostalgia y el posible desequilibrio de una infancia más, generada por la familia, los objetos cotidianos y los padres. Con una voz consciente de su propio dolor, de sus propias 'maletas' y su propia nostalgia.