(3,5)
Un libro lleno de poesía, de paisajes, de memoria, de maternidad, ausencias, entre otras tantas cosas.
Me gustó mucho eso de llamar “mala palabra” y fuera el padre.
No sé si lo entenderé mejor si lo leo de nuevo, o lo leo en conjunto. Aunque tengo muchas ganas de hacerlo. Pero, ¿es realmente necesario?
De todas formas, tiene tanto que marqué, es una lectura sin un hilo conductor específico y se entiende igual. Entre lo poético sobre lo cotidiano y las violencias y lo místico del silencio, lo que desconocemos, las certidumbres, el miedo.
“No sé a quién salimos tan pequeños. Quizás se alimenta de nosotros. Somos su vitamina, su proteína. Nuestra madre se ensancha y nos deja flaquitos, nos gana el margen y se lleva un centímetro por día, es una conquistadora lenta que te come de a poco, pero nunca demasiado: no quiere cargarnos aúpa, quiere que no tengamos fuerzas para alejarnos. Una distancia justa y constante.”
“Cada noche, antes de dormir, pegaba las palmas de las manos e imaginaba que mis palabras subían al cielo por un tubo invisible, creía que eso era rezar. Pedía otros padres. Como mis padres son ateos, no fui bautizada. Dios no podía oírme.”
“Toda familia tiene un antepasado encerrado en un cuarto por macroencefálico, puto o telepático. Un antepasado que quisieron borrar del mapa, que vuelve a nacer generación por medio. Si querés que algo se vuelva visible, escóndelo.”
“Nuestro árbol genealógico flota, sin raíz, en un estanque de saliva. La madre de la madre de la madre de mi madre, pienso esa torre de madres y cae como un dominó, imposible de ordenar.
Como si nadie quisiera estos apellidos.
Como si los nombres perdieran letras.
Como si las cosas fuesen como son.”
“El olor a pelo quemado permanece varios días y se mete en las casas. Los cuerpos hechos ceniza vuelan, entran por las ventanas de la escuela y se confunden con el polvo de las tizas. Las cenizas siguen su camino. Se pegan a la suela del zapato, al saco, a las medias de los que caminan. De ahora en más, muerto y matador usan la misma ropa. (…)
De esto no se habla. Los que pueden contar la historia eligen callar y los que podrían oírla nacen sordos.”
“A veces, la mejor manera de irse es quedarse quieta.”
“Eso que se nombra como discapacidad genera ansiedad en los capacitados. El sapiens canónico se pone nervioso ante cualquier condición que le impida usar las herramientas que forjó para no hacer contacto con la incertidumbre.”
“Le había pasado siendo niño, quedarse solo. Su protocolo ante problemas: sospechar de todo lo que viva. La paranoia será la única certeza.”
“El silencio es un latido suave que colabora con darme forma.”
“Oído se tiene aunque no se oiga. Escapar no se escapa. Se deja una parte en un lugar y se lleva lo que se puede a otra.”
“Quise encontrar la manera, descubrir la forma, referirme al modo de proceder previo al hacer. Hacer silencio y esperar. Y en la quietud dilucidar un proceder ajeno, un proceder del tiempo no afectado por mi movimiento. Quise ver sin alterar la disposición de lo observado. Quise hacer una declaración sin enunciado, exponer sin significar, confesar sin anunciar, una irresolución segura, una firme indeterminación. Y así, me llené de verborragia silente. Burbujas en una boca cerrada.”
“Las alas de las avispas son un susurro a los gritos.
Una amenaza que parece broma por su tamaño. Hay dos clases de personas: las que temen lo gigante y las que temen lo microscópico. Soy de las segundas. Me parece más sospechoso un átomo que un universo.”
“Preferían quedarse sordos, ser como eran.”
“El silencio extremo trae desasosiego.”
“¿Cuándo se prohibió el incesto y por qué esa prohibición funciona a medias? No sé cuál prohibición funciona. Algunos antropólogos dicen que surge como tabú para salvaguardar la economía de un clan estableciendo alianzas con otras familias. Yo creo que no estar en el pegote es la única forma de existir. Desmembrar la cascola del corazón del hogar.”
“Acá no sobran colchones, responde la Tumbona. Es cierto. En esta casa no hay ni un tenedor de más, todo viene de a cuatro: cuatro sillas, cuatro platos, cuatro mantas, para que nadie, excepto nosotros, pueda quedarse para siempre.”
“Estamos bien y el olfato de mi madre lo detecta. Increpa a Brian con una mirada de rayo láser, peor que un aeropuerto. ¿Qué quiere de nosotros? ¿A qué edad esta madre empezó a tenerle miedo a nuestros amigos?”
“No se puede desear lo que tenemos en la sangre.
No desearás a tus padres. El deseo es un problema en un planeta que no conoce la paz. Desear es conseguir, perder las manos para atrapar lo que es buscado, romper el envase, tragar y descartar. Y un padre no se descarta porque vive en la sangre. ¿Quién se anima a desear lo que nunca va a poder descartar?”
“Confirmo: puedo sentir pena por alguien que nunca me quiso.”
“Quiero salir corriendo pero soy una persona que fue a la escuela y al liceo y aprendí a hacer cosas que no quiero hacer. Pienso: un lugar así debe tener un sótano. Un lugar donde esté amontonada toda la vida que es imposible encontrar acá.(..) Algo que indique que el tiempo se mueve con gente que tiene cierta curiosidad por gastar el alrededor.”
“Después de los accidentes los ateos se vuelven creyentes y los creyentes abandonan sus creencias.”
“Es la primera vez que mi madre me cuenta un sueño. ¿Será que siempre quiso hablar conmigo y no la dejé? ¿Mi madre es una santa y soy la que impide que se acerque? (…) El sol me pega en la piel, me ablando: ¿Y si mi madre es buena y es que tengo los ojos podridos? Descubrir algo así sería despertarme en la parte honda del océano, sin saber cómo llegué hasta ahí. Ese es uno de mis miedos, despertar de una estupidez que creí toda la vida, encontrar en mi cama un gigante, un extraño que conozca mi casa, que siempre haya estado ahí. Y que la extraña, la extranjera, sea yo. Descubrir de repente que mi madre siempre fue buena.”
“Mis miedos se parecían mucho a mis deseos.”