Carla Guelfenbein es, sin duda, una escritora sensible. Intenta siempre establecer una profunda intimidad narrativa con el lector, desde el tratamiento (y el buen trato) hacia sus personajes. La naturaleza del deseo (Ed, Alfaguara, 296 páginas) narra la construcción de una intensa relación entre S, escritora de padres chilenos pero radicada en Londres, quien ha perdido a un hijo y con ello su matrimonio y todo lo que la ataba a la vida; y F, un renombrado abogado chileno, casado y ejemplo de una vida ostentosa, pero tranquila. Ambos construyen una relación paralela a la vida que cada uno lleva en su país, reuniéndose cada ciertos meses en distintas ciudades del mundo (ciudades nunca nombradas directamente, más bien insinuadas por detalles). Junto a F, S recobra el deseo erótico y las ganas de amar, de vivir. No obstante, la distancia y el desconocimiento de S de la vida de F los llevarán a experimentar celos, temores y obsesiones que permitirán que S se enfrente a circunstancias dolorosas y que logran fragmentarla, intentando inventarse siempre historias para poder seguir creyendo y viviendo.
Carla muestra una sexualidad explícita, reflexiona sobre el amor romántico, el cuerpo femenino, el trauma y la memoria. Es una historia que permite explorar el amor apasionado, que lo aviva, que lo mata, que límites tiene.
Creo que en cada novela, Carla se adentra full en cada historia y cada personaje. Incluso sus silencios (silencios que no surgen necesariamente de la falta de palabras, sino de mundos que nunca llegan a encontrarse, dice S en alguna oportunidad)
En La naturaleza del deseo hay una inquietud sobre el mundo corporal, íntimo y subjetivo de una mujer, pero también la relación entre pérdida, ausencia, trauma y memoria. S perdió un hijo; experiencia que la trastorna, desarticula el yo y genera huecos en su existencia. Luego de F, revive, pero este logra colarse en cada rincón de su existencia, instalarse en el centro de su vida, habitando cada uno de sus momentos, pese a la distancia física de ambos; ella lo permite, por supuesto. Por lo tanto, con su pérdida repentina y canalla, solo deja un hueco, un vacío, el eco doloroso del recuerdo, sin explicaciones que acallen el amor y apaguen el deseo. El amor de S se transforma en un amor desesperado (destina dos paginas a la descripción de que ES el amor desesperado, el más triste y asfixiante de los mal-amores), muy bovaristamente (por Debeauvoir y también por Madam Bovary), S se pierde y un gran amor termina siendo una gran farsa.
Hay pasajes que permiten una plena identificación con los personajes (incluso con F, un hombre odiable en su narcisismo). Destaco también la narrativa respecto a los ambientes físicos, a las ciudades que son testigos de la historia central, a las reflexiones entorno al oficio de escritor y a cómo Carla enlaza ciertas reflexiones sobre el amor y la pasión con historias de amor y des-amor universalmente tratadas, tanto en la literatura como en la historia; Sawnn y Odette de Marcel Proust; Kate Croy y Merton Densher de Henry James; los filosofos Mary Wollstonecraft y William Godwin; James Joyce y Nora Bernacle; Morel y Faustine de Adolfo Bioy Caceres; incluso Adán-Dios-Eva, y Eloísa y Abelardo (S le lee a F las cartas ocultas de ambos frente a sus tumbas en Paris, y devela que el gran amante de la historia es en realidad el más despreciable, tal como F se revelará páginas más tarde)
Hubiese deseado mayor elaboración respecto a cómo la pérdida de Noah, hijo de S, frustra su matrimonio; haber quizás ahondado en el dolor incapacitante de ver morir a un hijo para comprender cuán devastada caminaba por la vida S antes de toparse con F. Sin embargo, la narración es tan rápida y nutrida, con tantas reflexiones profundas sobre la propia naturaleza humana y lo (i)lógico de las relaciones amorosas, y sobre todo le tengo tanto cariño a las letras de Carla, que fue una lectura tal como lo es el deseo; voraz y delirante. Podría haber sido una lectura mucho más rápida, haberlo leído perfectamente en uno o dos días, pero demoré seis porque releí innumerables veces párrafos completos que me llevaban a otras reflexiones.