Hace un año leí ‘Casas vacías’ de Brenda Navarro, me dejó tan tocada que he tardado todo este tiempo en volver a leerla a pesar de tener este libro esperándome en las estanterías. ¿Lo bueno? No me ha decepcionado ni un poco a pesar de mis altas expectativas. ¿Lo malo? Otra vez me deja rota.
Aunque hay muchos más, los grandes temas que aborda la novela son suicid*o, duelo, migración y desarraigo, relaciones materno-filiales complejas, racismo y violencia en general y contra las contra las mujeres en particular. Ósea, durito, hay que leerlo sabiendo que estos temas se tratan de forma directa y explicita.
Una joven narradora habla del suicid*o de Diego, su hermano adolescente. La aproximación a este hecho se hace desde dos ángulos: las consecuencias para ella y su familia, y la búsqueda del porqué. Para ello, se retrotrae en el tiempo, intercalando escenas de infancia y más recientes. De esta forma nos movemos entre el antes y el después de este suceso.
Estos hermanos mexicanos viven en España con su madre, quien emigró para huir, trabajar, labrarse un camino, buscar una vida mejor, en definitiva; pero no todo será de color de rosa (ni mucho menos) porque ambos hermanos sufrirán en el nuevo entorno y, aun así, son percibidos como privilegiados entre los suyos.
Poco a poco conocemos los sucesos que han marcado la vida de la narradora, como no conocer a su padre y el misterio en torno a su concepción. La madre es un personaje clave pero envuelto en una nube de desconocimiento por parte de la hija. La relación se vértebra en torno al rencor de la hija.
Así la protagonista sostiene su vida sobre la inestabilidad familiar y económica, el desarraigo y también sin conocimiento de “dónde viene” lo que marca su construcción de la identidad y explica por qué actúa como actúa. Esto último le sirve a Brenda Navarro para hablar de las v*olaciones a mujeres en México (de acuerdo con Google: cada día, en promedio, son v*oladas 243 mujeres mayores de 18 años en el país y la impunidad prevalece en la mayoría de estos delitos), entre otras realidades complicadas del país que prefiero no adelantar. Violencia y muerte permea una sociedad de arriba abajo, de las instituciones hasta las familias. Una violencia que acaba con todo.
Leo mucho sobre migraciones y desarraigo… pero reconozco que es la primera vez que me enfrento a “vernos” (a España) como país destino y duele ver lo mal parados que salimos, no es retrato bonito y no por ello falso, más bien lo contrario. El periodo que la protagonista pasa en Barcelona sirve a Navarro para seguir indagando en el racismo, pero también en el clasismo, para hablar de precariedad, trabajos abusivos y deshumanización por parte de los empleadores. Encadena trabajos como rider, limpiadora y cuidadora de ancianas.
Una novela sin duda sobre el duelo, que muestra cómo cada cual lo transita como buenamente puede. ¿Los personajes se enfrentan a lo sucedido de la mejor forma? No sé, no me veo en posición de juzgar, pero desde luego es la suya. Incluso el detenerse a llorar a tus muertos es un privilegio, hay quien no puede ni sufrir porque tienen que ocuparse de sobrevivir.
Propone una narradora a la que entiendes, pero a la que también tienes rabia a veces, pero sobre todo la abrazas. Inmadura y egoísta en ocasiones, con un peso demasiado grande sobre sus hombros siempre. Resultado de sus circunstancias, atravesada por el dolor, rota desde la infancia… Un personaje complejísimo que nos cuenta, eso sí, solo su visión de la historia.
La prosa no es complicada, el estilo es bastante limpio, nada te distrae de la trama. Siempre dolorosa, directa, metiéndose sin miedo en el barro de mostrar la cara más dura de la existencia actual. Con un uso del lenguaje potentísimo, donde las onomatopeyas consiguen sonidos más fuertes que cualquier imagen. Narrativamente es violenta y visceral, entiendo que no sea del gusto de todo el mundo, pero particularmente me encantó.
‘Ceniza en la boca’ es una novela-tortazo. Un libro que bien te puedes comer en dos tardes pero que agradecí leer por metas que me obligaban a parar e ir sufriendo cada parte no solo en la lectura sino con el poso que te deja lo leído. Todo cierra como se inicia en un círculo sin salida, de muerte. Soledad, desarraigo, humillaciones, racismo, violencia… UF. Muy doloroso siempre leer a Brenda Navarro pero increíble.