Tenemos a Luis María Monroy, que regresa a la España del siglo XVI tras un largo cautiverio en territorios turco, y que será el hilo conductor de la historia que nos ocupa. Hay algunos aspectos que son realmente interesantes en esta obra, y que merecen ser destacados. El primero es la profunda documentación y conocimiento por parte del autor de la situación histórica, cultural y sociopolítica de la época en la que encuadra su libro, el tercer cuarto del siglo XVI. Además de esto, existe una apuesta por un lenguaje un tanto arcaico, yendo un poco más lejos de lo habitual en este aspecto en lo que se refiere a la novela histórica convencional, que ayuda mucho al lector a meterse en la historia.
También resulta atractivo el hecho de que no sea una historia de capa y espada, como podríamos pensar por la época de su ambientación, ni tampoco puramente política, sino que el aspecto del espionaje, poco trabajado en la novela histórica del siglo XVI, ofrece una perspectiva distinta e interesante.
De hecho, en lo que se refiere a conocimiento histórico, existe un punto en el libro que me ha encantado, y es una última parte, a modo de anexos al final de la obra, que nos muestra la parte "real" de personajes, localizaciones, situaciones y elementos que aparecen en la obra y, en ciertos casos, cómo el autor dio con ellos.
Esta ambientación histórica, tanto en hechos como en lenguaje son, sin duda, lo mejor de este libro. El autor ha puesto un gran interés y esfuerzo por entretejer en su obra distintos hilos de la historia para cruzarlos en el camino de nuestro protagonista, y hacerlo con una coherencia histórica y argumental. No obstante, el desarrollo del hilo principal, por el que discurre nuestro protagonista, parece un poco flojo en cuanto a interés y fuerza dando la impresión al lector de estar continuamente esperando que suceda algo, que empiece de verdad la acción en el libro.
En ningún momento los intentos del autor por poner en aprietos a su protagonista generan esa sensación de angustia y necesidad de continuar para ver cómo sale del apuro, quedando una historia bastante plana y, por momentos, deslabazada, como si el autor fuese cambiando su idea original cada cierto tiempo, abandonando hilos y personajes y profundizando en otros que surgen sobre la marcha.
En este sentido, podemos ver también un pobre trabajo con los personajes, tanto en la creación de los ficticios como en el uso de los históricos. Apenas definidos, aparecen en la historia con un propósito concreto, y desaparecen de la misma, a veces, sin llegar a cumplir su tarea, dejando una sensación confusa en el lector, de haber invertido tiempo en un hilo argumental que no llevaba más que a un callejón sin salida.
En resumen, la obra parece ser el intento de plasmar los conocimientos históricos del autor, así como diferentes hechos cronológicamente simultáneos, en una novela coherente, lo cual logra. Sin embargo, más allá de esto, el interés es limitado en el desarrollo de la acción ficticia. Pienso que, si en lugar de apuntar a la novela histórica se hubiese decidido por una historia novelada, ciñéndose exclusivamente a los hechos históricos, habría quedado más redonda la obra.
Dicho esto, el libro es ameno y no aburre en ningún momento, manteniendo siempre cierta acción e interés en el lector. Tres estrellas para un libro entretenido, con mucho bagaje histórico, pero del que se podía haber sacado mucho más.