Recolección de partes de poemas que me han tocado y me han dejado sin habla:
— 𝐈 — 🩶
El espejo
me señala con el dedo
y me acusa, me acuso,
de no ser yo,
de vivir alejado de la niebla
—qué bella era la niebla
cuando solamente la escribía—.
Ya no están claras las cosas
que me hacen temblar.
Ya no tengo la misma hambre,
aunque salivo ante la comida
de otro. En qué lugar me deja eso.
Me cuesta levantarme de la cama,
sentarme a escribir,
buscar lo bello,
entregarme, esforzarme,
no ser una tabla sobre la ola;
no ser tabla, ser ola.
— 𝐈𝐈 —
Vuelvo a casa con la ilusión de que el tiempo
comenzará de nuevo
y volveremos a hacer las mismas cosas
despreocupadas.
Regreso esperando un pasado en el que
éramos lo que se dice
chavales,
en el que teníamos lo que se dice libertad.
Pero tras cruzar la puerta y encontrármelo
todo en otro lugar,
uno que no reconozco todavía,
entiendo
que el agua nunca vuelve a su origen
ni las cenizas vuelven a ser madera
ni la vida vuelve a empezar de nuevo.
— 𝐈𝐈𝐈 —
Ya no tengo tantos sueños
y he empezado a recorrer, despacio, esa vía
conformista
donde la revolución no me interesa,
donde el ideal no me remueve,
donde ya no me creo en posesión de la verdad adolescente,
donde siento que el mundo me ha ganado.
Huyo del conflicto por vagancia,
prefiero dar la razón antes que dar pelea.
Ser adulto es mirar la uva
y solamente ver el vino.
(...)
La única certeza, con los años, es la infancia
ya pasada:
ya no puedo revivir el tiempo de los brazos
que me elevaban, como un avión,
hacia la inmensidad del cielo azul
mientras una voz adulta me decía:
vuela alto, niño,
vuela alto...
— 𝐈𝐕 —
y después de ti, definitivamente,
ya no habrá nada que cuidar
ni ningún hogar al que volver.
— 𝐕 — 🩶
No camino sobre sus huellas,
no he hecho lo debido,
y temo la tardanza del ahora,
y me estremece el futuro incierto.
Como muchos otros de mi generación,
soy una flor
que crece hacia dentro.
— 𝐕𝐈 —
Soy otro quiero y no puedo
de mi generación.
acudi, sediento, a lo que me prometisteis que
habría
tras el esfuerzo, tras los idiomas,
tras los dobles grados, tras el primer sueldo
basura.
A eso vine.
Y nada encontré.
Para vosotros es la rabia,
para vosotros es la culpa,
para vosotros es el fracaso.
Devolvedme la esperanza
y pagadme el psicólogo.
— 𝐕𝐈𝐈 — 🩶
Siento que te conozco y, al mismo tiempo,
somos dos extraños
que hablan sobre el encuentro, pero no se
atreven a probarlo.
¿De qué sirve saber que tienes alas
si no volamos juntos?
¿De qué sirve saber que existes
si no puedo tocarte?
¿De qué me sirve el amor
si no te podré decir nunca te quiero?
— 𝐕𝐈𝐈𝐈 —
El amor hacia el resto
parte del que me doy a mí mismo
y yo tan solo busco querer,
querer bien.
— 𝐈𝐗 —
La paz mental es entender que la vida es una
canción
que hay que pausar de vez en cuando.
Y no hay que sentirse culpable por ello
porque no pasa nada.
— 𝐗 —
Pasa el tiempo
como un animal salvaje por la maleza
y el reloj, cuando lo miras,
te susurra, implacable:
llegas tarde
a la vida.
— 𝐗𝐈 — 🩶
Llegaste como llegan las cosas
que se recuerdan siempre:
sin espera.
Te abrí mi puerta
por el simple morbo
de saber que tienes la capacidad
de ponerlo todo patas arriba.
¿Sientes el vértigo de la palabra casa?
Tienes el poder de romperme.
Pero, de la misma forma,
también lo tienes de cuidarme.
Eres las manos que hacen el pan.
Puedes destrozarme,
reducirme al silencio,
abandonarme en el camino,
pero corro cualquier riesgo
por un rato
en tu piel.
Sé que tras el primer beso
puedo pronunciar la palabra amor,
pero también la palabra ruina.
A todo o nada,
a siempre o nunca,
a paz o guerra.
No hay punto medio en la herida.
Es peligroso estar contigo,
pero no me importa,
porque precisamente ahí
es donde surge la poesía,
es donde surge el querer:
en el ojo del huracán.
— 𝐗𝐈𝐈 —
como que me susurres
ven
y que antes de acabar
ya esté yendo.
— 𝐗𝐈𝐈𝐈 — 🩶
La mujer octubre viaja entre la prisa
y la calma,
entre las ganas de dejarse llevar
y el miedo a dejarse caer;
fluye como un río, pero se ahoga en un charco.
— 𝐗𝐈𝐕 —
Lo peor es pasar de reyes a plebeyos,
del sí quiero al nos estamos conociendo,
del nosotros al tú y yo.
Lo peor es sentir que todo lo que llega
después de ti
me da tanta
tantisima pereza.
— 𝐗𝐕 — 🩶
No hay paz en la poesía,
porque el verso no emana de la nada,
sino del movimiento,
sino del lodo, de ensuciarse,
del mal despertar,
del infierno rutinario,
del dolor que hay en la duda,
de la pregunta sin respuesta,
de la flor que no es flor,
pero que quiere serlo.
Emana de la cabeza que no sabe
estar parada,
de la rabia contenida en los dedos,
de vivir para el futuro.
— 𝐗𝐕𝐈 —
Y por encima de todo, amad,
amad con las manos, con el pecho,
con los párpados o con los pies,
amad porque el amor es el sendero
que lleva a todas partes.