El escritor Félix G. Modroño se inicia en el género negro contemporáneo con una novela ambientada en Santander.
El cuerpo de una niña aparece colgado de una grúa en la bahía de Santander. El uniforme que lleva puesto cuando la encuentran conduce a la subinspectora Silvia Martín, una joven policía recientemente llegada de Palencia, a investigar lo que ocurre en las aulas del colegio de élite al que iba, pues unos meses atrás la chica fue testigo del suicidio de otra adolescente. El equipo del inspector Alonso Ceballos se encargará de la investigación del crimen, un misterio en el que se entrelazarán historias de mafia, acoso escolar y rincones oscuros de las redes sociales. ¿Sabemos lo que hacen nuestros hijos cuando miran la pantalla de su teléfono móvil?
Una magnífica novela policial ambientada en Santander en la que la subinspectora protagonista hace tándem con Isabel, la peculiar narradora de esta novela, que también está implicada en la investigación.
FÉLIX G. MODROÑO es un escritor vizcaíno, afincado en Sevilla. Tras publicar Villalpando, paisajes y rincones (2002), en homenaje al pueblo zamorano de sus padres, se animó a emprender la aventura de su primera novela, La sangre de los crucificados (2007), protagonizada por el doctor Zúñiga, un peculiar investigador del siglo XVII, que también sería el personaje central de su siguiente obra: Muerte dulce (2009). Con La ciudad de los ojos grises (2012) cosechó un gran éxito de ventas y el reconocimiento de los lectores. Secretos del Arenal ha obtenido el XLVI Premio de Novela Ateneo de Sevilla.
Su última novela, "Sombras de agua" ha supuesto el regreso de su personaje fetiche, el doctor Zúñiga. En 2017 recibió el Premio Villano de Honor de Bilbao, un reconocimiento que valora la labor de quienes han destacado en su contribución a la divulgación de los atractivos de la ciudad.
“Alucinaba con que los críos se creyesen que están a salvo en las redes, que solo las consideren un mundo virtual, sin imaginarse la cantidad de depredadores que se esconden tras ellas. Y con que ignoraran que, exponiéndose de esa manera, cualquier pervertido podría encontrarlos. No hacía falta ni que fuera un psicópata”. (pensamientos de Silvia con el relato de Noive).
No había leído nada de este escritor, así que me decidí por “Sol de brujas”, su última novela publicada, sin leer de qué iba. Casualidades de la vida: cuando la comencé, vi que la trama se situaba en Santander, ciudad en la que acababa de alojarme en mi visita a la maravillosa tierra cántabra. A veces estas cosas pasan. Que no lea la portada de un libro antes de comenzarlo tampoco es habitual. Cosas del destino. Pero estoy divagando.
Novela que nos narra una trama en la que denuncia, entre otros, los peligros de las redes sociales en manos de nuestros jóvenes (ver cita arriba), la pornografía infantil, y el bullying, en su vertiente de acoso escolar en un colegio de pijos. Pero ello no hace de esta novela un duro ejercicio de lectura. Los hechos están ahí, pero se cuentan sin truculencias, cosa que le agradezco enormemente al autor por lo duro del tema.
Luego tenemos al trío protagonista. El inspector Alonso Ceballos, un tío que pese a que se está echando a perder conserva su encanto y su sex appeal. Silvia Martín, subinspectora procedente de Palencia recién llegada a Santander. E Isabel Ares, compañera de ambos, aunque en otro departamento, que es la que nos cuenta toda la historia a modo de espectador omnisciente. Y no sé yo si este recurso está enteramente conseguido. Cuando me di cuenta de quién me estaba contando la historia me sonó raro. Y tras finalizarla, me sigue sonando así.
Por cierto, que el tándem Silvia e Isabel da para un juego erótico muy apetecible, al que el autor no quiso o no supo sacarle partido. Para desgracia de Isabel.
Otro aspecto muy de agradecer al autor. Ninguno de los principales protagonistas sufre traumas del pasado que les hayan marcado (aunque uno sí, pero no lo sabremos hasta el final, y no habrá influido en su papel a lo largo de la novela). No hay policías que se autolesionan o que beben hasta no saber quiénes son. Son personajes bastante normalitos. Con lo cual nos salimos de la tendencia actual, y yo que se lo agradezco.
Y, como queda dicho, recién acababa de regresar de Santander, con lo que los lugares y paisajes de la novela me han hecho relamerme por partida doble.
¿El final? Quizás ahí esté el motivo por el que no le dé las cinco estrellas. Puedo entender las motivaciones del “asesino,a”. Pero que eche su vida a perder (aunque supongo que no esperaría que lo,la descubrieran) de esa manera no me ha parecido lo suficientemente creíble.
Ah, y como si de un Pérez Gellida se tratara, aquí también tenemos banda sonora. Sin duda menos “agresiva” que las que nos tiene acostumbrados nuestro querido calvo. Pero haberla, háyla.
Mi valoración final rondaría las 3 estrellas y media, pero la localización de la trama, los diálogos (que a mí sí me han parecido creíbles y bien insertados) y el hecho de ser policías sin traumas insalvables le dan para un 4 y medio sobrado. Para poder recomendarla sin ambages y para seguir indagando en las obras de este autor.
Me inicio con las letras de Modroño, un autor al que no conocía hasta ahora, la portada logró captar mi atención al instante, al igual que la sinopsis, por eso no lo dudé y a pesar de la larga lista de libros que tengo por leer quise ponerme ya con el. La experiencia no ha sido tan grata como mi primera impresión me hizo creer en un principio, aún así tiene algunos aspectos destacables que comentaré tras un breve resumen.
🌦 El cuerpo de una joven pende de una majestuosa grúa de piedra en la zona portuaria de Santander. Pronto descubrirán que es alumna de un colegio elitista de la zona y que su padre es de dudosa reputación. Los encargados del caso tendrán que esclarecer los motivos tras este brutal asesinato. Esto es básicamente lo mejor de la novela, su sinopsis, además de la presentación de las muertes, algún que otro chascarrillo entre los protagonistas, la ambientación con ese fenómeno meteorológico constante llamado Sol de Brujas por los norteños, y la banda sonora, que a muchos les gustará pero a mi personalmente me ha resultado indiferente.
La profesionalidad de la subinspectora Silvia Martín es bochornosa. Está más desesperada por tener a quien meter en su cama que por resolver el caso, he llegado a dudar de si estaba leyendo novela romántica o negra. Por no hablar de los dudosos procedimientos que lleva a cabo a espaldas de su jefe. Vale que es novata a sus treinta y pocos años pero su actitud me recordaba más a una quinceañera. Y el trío amoroso que se forma con una particular protagonista que es a la vez la narradora de la historia tampoco me ha gustado y me ha parecido confuso. Algunos diálogos son poco creíbles o no acordes con la edad de los protagonistas, parecían de patio de colegio la mayoría de las veces. Esto es algo que me hace imposible conectar con la trama al no parecerme realistas.
En toda la novela hay una fuerte denuncia social donde prima el mensaje de la sobre exposición de los menores a las redes sociales y el mal uso que hacen de ella, pero me parece un tema que ya está muy sobre explotado últimamente, aún así es casi lo único destacable junto con lo impactante de las muertes. De resto, la trama no me ha dejado poso, será de los que pasarán al olvido rápidamente.
😕 En definitiva, no ha sido lo que esperaba así que por mi parte no puedo recomendarla. Me ha parecido que tiene más de culebrón que de novela negra y aunque no está mal escrita, es muy previsible y con un final que se resuelve de manera muy apresurada y para mi gusto, mal rematado. Es una pena que mi primer acercamiento a las letras de Modroño no haya sido más satisfactorio.
🌦 "Nunca se termina de conocer el alma, ni siquiera la propia. Va a ser verdad aquello de que la intimidad es turbia."
📖 Próxima lectura: "El bosque de los cristales rotos" - Rain Cross.
Novela negra que destaca por el siempre terrible problema del acoso escolar y lo expuestos que están los adolescentes en las redes. Me ha gustado como aborda el autor el tema y consigue armar una buena historia con intriga suficiente para leer casi del tirón. No recurre al morbo. El libro nos cuenta una venganza muy bien elaborada y con muchos giros y sorpresas. Se menciona cierto libro de Agatha Christie por su similitud y sí, lo recuerda. Lo que menos me ha gustado son algunos diálogos. Se me han hecho algo pesados por momentos por su extensión. Lo que más me ha gustado es la forma en que el autor cuenta la historia, con momentos de humor, otros con bastante tensión y sobre todo la denuncia social de sus páginas.
Es un thriller que se lee rápido, los capítulos cortos ayudan a avanzar y aunque la trama de la investigación parece pararse en algún que otro momento, todo lo que sucede es importante.
La historia sobre el asesinato de una niña y el suicidio de otra meses atrás parecen estar relacionados. Un asesinato brutal y totalmente expuesto el cadáver al público. Todo apunta a mafias y ajustes de cuentas con el padre de la víctima, pero nada es lo que parece y la inspectora empieza a dudar de los hechos.
Me ha sorprendido, si es verdad que hacia el final he empezado a deducir, hay muchos detalles que no había hilado. Creo que es un buen thriller, mantiene al lector pegado a las páginas y haciéndole creer una historia que da un giro sorprendente.
Llevo un tiempo arrastrando lecturas y dejando otras a medias, pero me leí este libro en un día!!!! No había leído nada de este autor y por regalo e insistencia de una buena amiga (realmente por no quedar mal) comencé su lectura esperando otra historia con escenas grotescas para impresionar y más de lo mismo, pero no fue así. Me atrapó su estilo de narración, los giros que fue tomando la historia. Los personajes, aunque sencillos, se mostraron reales y no estereotipados como suele suceder últimamente. Se agradece que no haya un poli pastillero, alcohólico perdido o depresivo traumando llorando por la muerte de su esposa. Este señor me hizo vivir un momento de tensión tras cierta escena de un accidente. Hace tanto no me sentía así leyendo. Tal vez fue que estaba leyendo de corrido y sin interrupciones que estaba muy metida en la historia donde nada es lo que parece. El toque de la narradora y como la presenta en la historia me pareció genial. A todo eso le suma que en agosto estuve en Santander y visité varios de los lugares mencionados y mientras leía me situaba en ellos y me veía recorriendo el camino según lo hacía el personaje y buscaba las fotos tomadas y decía: "yo estuve ahííí". Ah, y con banda sonora incluída. Conocí nuevos cantantes (nuevos para mí) como Nando Agüeros o Depedro y mientras leía, tenía su música de fondo. Fue toda una experiencia como hace tiempo no tenía.
Voy a ser breve. Es el cuarto libro que leo de este autor. Los otros tres eran ficción histórica y me gustaron mucho. Con este cambia de género y se adentra en la negra. Personalmente, creo que la incursión ha sido fallida.
¿Qué me ha gustado?
El comienzo. Es potente.
La ambientación. Muy buena. Es en lo único que he reconocido al autor.
La banda sonora.
Lo que tiene de crítica social acerca de la sobreexposición de los menores en las redes sociales.
¿Qué me ha fallado?
La inspectora protagonista de comportamiento adolescente.
La narradora. Muy confuso.
El final apresurado y poco creíble.
En conclusión. Una novela en mi opinión fallida. No puedo recomendarla.
Me encantó La ciudad del alma dormida y la manera de escribir del autor... así que ¿nuevo libro, esta vez un thriller y ubicado en Santander? Tenía que leerlo. Inicio brutal: una joven aparece asesinada, colgada de una grúa. Bien. Indicios claros de acoso, redes sociales por medio... seguimos bien. Hasta que, la subinspectora que investiga el caso compara a la joven (que le acaban de practicar la autopsia) con un cerdo el día de su matanza. Una comparación, a mi modo de ver, muy desfortunada e inoportuna. De ahí en adelante todo ha sido un no, no, no. No me ha gustado el caso, ni la resolución del asesinato, que me parece de lo más increíble, imposible y fantasioso, ni por supuesto ese final seco y abrupto. Un no, no, no.
La novela se hace larga, algo confusa, con algunas digresiones.
Los personajes, que al principio apuntan algo de personalidad, se van diluyendo, en especial desde que aparece la narradora omnisciente que no aporta nada, ni el recurso ni el personaje. Quizá la mejor sea Jessica, secundaria con algún buen diálogo. Y Santander.
La resolución se ve venir demasiado pronto, y apenas se disimula.
La historia está narrada en tercera persona y protagonizada principalmente por Silvia y Alonso, los dos inspectores de policía en Santander.
La trama gira en torno a la investigación policial del presunto asesinato de una niña donde lo peculiar es la puesta en escena del cuerpo: colgado de una grúa. A partir de aquí toda la novela se centra en las averiguaciones que van haciendo Silvia, Alonso y su equipo para la resolución del caso, donde habrá giros sorprendentes que no vi venir y que disfruté mucho.
Me estreno con la pluma del autor y no puedo estar más agradecida de haberla conocido porque ha sido genial. En esta novela el narrador es algo que nunca me había encontrado antes en una novela y eso fue genial y además me encantó. Arriesgó mucho pero le sale genial y queda todavía mejor.
Los personajes son el punto fuerte de la novela y uno tras otro son auténticos y creíbles. Tanto que quiero leer más sobre ellos y que el autor continúe con la historia de todos ellos.
La investigación se lleva de manera genial y, aunque no hayan muchos detalles técnicos en sí, consigue mantenerme a la expectativa y totalmente absorta con la novela y con lo que irá ocurriendo a medida que encajan las puedas del puzzle.
Una novela policiaca que tiene todo aquello que le pedimos al género, con el extra de unos personajes de diez y una trama policial macabra y retorcida que me cautivó desde la primera página.
Los libros de Félix G. Modroño se caracterizan por hacer de la ciudad en la que se ambientan un personaje más, dándoles un importante protagonismo dentro de la trama. Así que cuando vi que había escrito un libro ambientado en Santander, no pude por menos que comprar el libro para ver como trataba a la capital de mi tierruca. Y sí, ha cumplido con creces. No se ha quedado en los puntos más conocidos de la ciudad, sino que nos ha dado un recorrido por lo más castizo de la ciudad y su cultura social.
La trama se desarrolla en torno a la investigación de la muerte de una niña que ha aparecido colgada en la Grúa de Piedra, un monumento situado en pleno centro de la ciudad, en el paseo marítimo. La investigación la realizan el inspector Alonso Ceballos, un policía de la tierruca, y su compañera, la subinspectora Silvia Martín, una novata proveniente de Palencia a la que su compañero y jefe le llama cariñosamente Mesetaria.
No puedo dar muchos detalles del libro, ya que todo en él forma parte de la experiencia lectora: desde como se desarrolla la trama, hasta como se narra, pasando por el trasfondo de los personajes.
Es de destacar la labor de documentación del autor, no sólo en como es la ciudad y como hablan su gente, los puntos clave en su día a día, sino también en la jerga policial como tronchar, que es esperar y observar para actuar o no, para seguir o no (aquí san google ha hecho su labor) e incluso me ha enseñado un par de palabras que no sabía existían en nuestra bella lengua. Y es que ¿vosotros sabíais que asubiar es guarecerse de la lluvia?
Un libro del que sin comerlo ni beberlo te apuntas frases o dichos que llaman la atención. Me reí muchísimo con esta frase del inspector Ceballos "Antes me meto a cartujo que decirle algo a Revilla"; me asustó esta frase dicha por una adolescente por lo real que es "lo colgaba todo en OnlyFans. Eso no es la realidad"; y me gustaron dichos tales como "tiempo que pasa, verdad que huye" o "en el negocio de la droga, se sube como palmera y se cae como coco". Sin olvidarnos de la banda sonora recomendada, que no es la típica.
Es el primer libro que leo de este autor, y tenía muchas ganas de leer algo suyo. Pero o me equivoqué de libro para empezar, o no es su mejor libro... No sé. Tópicos muy típicos como las frasecitas de los polis chicos cuando están esperando a los "rusos", que sea la chica la que se mea ante un tiroteo aunque sea la subinspectora, como si los demás vivieran tiroteos todos los días. Me quedé patidifusa cuando además leí que se había quedado aturdida (la frase en concreto es "... aturdida por haberse meado encima"). Pudor, vergüenza... Pero, aturdimiento? El error (ni siquiera se puede decir que sea de principiante, con toda la información de la que disponemos hoy día al alcance de nuestra mano) que me llamó mucho la atención, fue que al dispararle en el cuello le seccionó la aorta. Inadmisible. Nadie ha revisado la obra, o todo el que lo ha hecho ha confundido carótida o yugular, con la aorta? En fin... Y en cuanto a la trama, pues no que ha quedado claro quién se acuesta con quién o si han sido todos con todas o ellas con ellos. O todo lo contrario. Un Sodoma y Gomorra intercalado con unos crímenes.
Muy flojo, tiene poco de novela negra, un culebron muy poco creible y con personajes nada interesantes. Es facil de leer y de olvidarlo al dia siguiente.
Horrible Personajes femeninos muy mal escritos, totalmente sexualizados. La voz de la narradora es difusa y más que clarificar creo que entorpece la lectura. Da la sensación de que la voz de los personajes no casa nada con la edad y situación de estos. Hay mil libros policíacos y no voy a perder el tiempo con este
Es la primera vez que leo a este escritor y dudo lo vuelva a hacer. La trama pasa sin pena ni gloria y empieza a importar mas bien poco. Se ve venir quien o quienes son los malos. Por otro lado, la persona narrativa me ha dejado un poco descolocada; lo que parecía un narrador omnisciente en tercera persona pasa a ser uno de los personajes de la historia y sin ningún tipo de justificación. Y de el personaje bollo metido con calzador y escrito por un hombre y su concepto de mujer lesbiana ya me terminó de rematar. Otra cosa que sin duda me ha echado para atrás es esa falta de rigor y profesionalidad, con un toque fantasioso que hace todo muy poco creíble, que tiene la policía (todos ellos) en esta historia. Silvia es patética en cuanto a sus prácticas, Alonso es un inspector que más bien no es nada y de Isabel ni hablamos porque es un personaje que no pinta absolutamente nada en la trama más allá de hablar de sexo sin venir a cuento alguno y de una manera muy mal traída a la historia, y ser la narradora de la historia… que sigo diciendo que era totalmente innecesario.
Novela prescindible desde todos los puntos de vista: --Como guía turística y gastronómica de Santander. Una o dos referencias se agradecen, ser el TripAdvisor cansa. --Como ejemplo de investigación (sic), técnica y compañerismo policial. --Como radiofórmula al uso donde se mencionan grupos/canciones/letras que no aportan nada. --Como innovadora en introducir un personaje narrador que, lejos de aportar, introduce caos. --Como novela erótica barata. Hay una escena sexual tan bizarra como improcedente al inicio del libro... y luego una tensión lésbica que resulta ridícula.
Busco algo para rescatar y no logro encontrarlo. Bueno sí, rescataría el tiempo que he perdido leyéndola. Brujería de la buena.
Me quedo de esta novela con su denuncia social y su banda sonora. Y esta frase. “Nunca se termina de conocer el alma, ni siquiera la propia. Va a ser cierto aquello de que la intimidad es turbia.” Sol de Brujas Felix G Modroño.
Me ha encantado la pluma del escritor , tan ágil y adictiva que hace que te devores el libro en dos asaltos , me ha durado más porque hicimos LC con mis maravillosas niñas @corduraentremislecturas y @tatiysuslibros .
En cuanto a los personajes me ha gustado la relación entre ellos y sus personalidades , sobre todo “Minuto” ( no cuento mucho para que lo descubráis ustedes ).
Me ha parecido muy original que hasta muy avanzado el libro no te das cuenta que la narradora es a la vez un personaje del mismo.
En la novela tratan temas muy de actualidad por desgracia como el acoso escolar, el peligro de las redes sociales en adolescentes sin previo control , así como de mafias y drogas.
Las descripciones de los distintos escenarios me ha parecido perfecta sin entrar en bastantes detalles que a mi parecer a veces son muy aburridos.
Como siempre me pasa, suelo sospechar de todos(nunca adivino quien es el asesino )pero era muy obvio quien no era. El final, me ha sorprendido porque como digo....de policía pasaría mucha hambre y eso me maravilla en este tipo de novelas, aunque me ha parecido precipitado o que le faltaba algo más .
Los diálogos no hay quien se los coma. Las escenas de sexo no vienen a cuento. Los pensamientos de los detectives son poco creíbles. La narradora (la detective...) parece que fuera un adolescente de 15 años con las hormonas revolucionadas que no tuviera en la cabeza otra cosa más importante que babear por los rincones.
El “sol de brujas” es ese que a veces resplandece en días de lluvia y que da título a esta historia que impacta ya solo con ver su portada.
Con tanta novela negra leída y tantos muertos a las espaldas (ficticios y, en mi caso, también reales), me encanta cuando un autor plantea escenarios originales, y el de “Sol de brujas” lo es.
El cuerpo de una niña aparece colgado de una grúa en la bahía de Santander. ¿Tiene relación con los negocios de dudosa legalidad de su padre o, por el contrario, tiene que ver con el suicidio de una compañera de colegio unos meses antes? Los encargados de averiguarlo serán el Inspector Alonso Ceballos y la subinspectora Silvia Martín, quienes tendrán que indagar en el entorno más cercano de la víctima, entorno que oculta oscuros secretos y que pondrán de manifiesto los peligros a los que se enfrentan los menores en redes sociales y la lacra del acoso escolar.
Me ha sorprendido mucho la presencia del narrador omnisciente como recurso narrativo. Es más, la primera vez que aparece dije… “¿ein? ¿¿Qué ha pasado aquí??”. Aunque al principio puede chocar un poco, termino resultándome un recurso original y que añadió un interesante tercer vértice a la relación entre Alonso y Silvia.
Otro punto a favor es que los protagonistas no son los típicos policías atormentados por su pasado que hacen de sus traumas el motor de su día a día, lo cuál es de agradecer. Iguale que es de agradecer la verosimilitud a la hora de describir procedimientos policiales y forenses. No hay nada que me saque más de una historia que leer cosas que nada tienen que ver con la realidad de mi trabajo.
La investigación va aportando pequeñas pistas poco a poco, pero no es casi hasta el final cuando se comienza a entrever por dónde van a ir los tiros, momento en que uno se da cuenta de hasta qué punto iba desencaminado en sus teorías. Por mi parte, yo no vi venir la resolución, y ESE final menos aún (con homenaje incluido a la reina del crimen).
Lectura ágil con una trama que mantiene la tensión hasta el final mezclando investigación policial con denuncia social y un puntito de humor (¡que nunca viene mal!), además de venir acompañada de una banda sonora que ayuda a meterte en situación.
Primera novela que leo de Félix G. Modroño y seguro que no será la última.
Viajamos a Santander para conocer a nuestros protagonistas; el inspector Alonso Ceballos y la recién llegada de Palencia la subinspectora Silvia Martín.
Juntos se enfrentan a un nuevo caso que tendrá en vilo a toda la ciudad cuando el cuerpo de una niña aparece colgado de la Grúa de Piedra en la bahía. Meses atrás una alumna del mismo colegio se quitó la vida...
La ambientación no puede estar mejor escogida. El autor nos guía por diferentes ubicaciones de la zona para meternos de lleno en la trama consiguiendo que el lector llegue a ponerse en la piel de los personajes gracias a sus descripciones.
Por otra parte no encontramos una narradora común... no puedo decir mucho más ya que no quiero hacer spoiler, solo diré que es un acierto que me ha encantado.
Como decía los personajes resultan muy reales, en especial Silvia que busca la verdad a toda costa afrontando todas las consecuencias que esta pueda traer. Siempre fiel a ella misma.
El tema principal del libro es el uso de las redes sociales. Una vez más exploramos las consecuencias nefastas que puede traer el mal uso de ellas y la importancia de educar a las nuevas generaciones. "¿Sabemos que hacen nuestros hijos cuando miran la pantalla de su móvil?"
La trama está llena de giros, lo que hizo que en un principio me hiciera una idea de por dónde podría ir y luego no ha tenido nada que ver, algo que valoro muy positivamente en las lecturas.
El final me ha sorprendido mucho, todo perfectamente hilado y con una frase final que me ha dejado sin palabras.
Una lectura muy recomendable y con muchas ganas de volver a leer al autor.
Bufff! ¿Por dónde empezar empezar? La elección del narrador hace confusa la historia según se va desenvolviendo. El tratamiento de los personajes femeninos parece el sueño húmedo del autor y da un poco de risa. El final… no hay por dónde cogerlo