SOON TO BE A MAJOR MOTION PICTURE DIRECTED BY DIEGO LUNA
An arrestingly beautiful, award-winning novel about separation, migration, and love left behind.
Alone and adrift in Barcelona, an unnamed narrator is haunted by the death of her teenage brother, Diego. Diego, the little boy she helped raise in Mexico while their mother struggled to make a living in Spain. Diego, who loved Vampire Weekend and dreamed of becoming a pilot. Diego, who hated Madrid as much as she did.
Now, his ashes in hand, she must return to Mexico. Plagued by memories, she recounts their young lives leading up to tragedy in blistering detail: the acute loneliness that accompanied their emigration; the siblings’ first separation, when she left for Barcelona to make her own way in the world; her activism against labor abuses, which is threatened by her tumultuous relationship with an entitled lover; and the final, heavyhearted confrontation with her brother. Caught between rage and heartbreak over the loss of Diego, she pieces together a story of alienation, but also of surprising courage and hope.
Masterfully translated by National Book Award winner Megan McDowell, and shot through with flashes of dark humor, Eating Ashes boldly confronts both the intimate and systemic struggles faced by migrants striving to build a life worth living. Already an international sensation across Europe, this novel cements Brenda Navarro as a breathtakingly unique and vital voice in literature.
Me gusta mucho esta autora, es la segunda novela que leo suya, y sólo la puedo describir como una novela realista. Muestra un retrato de la violencia, la depresión, la migración que puede suceder en una posible familia, y lo hace con un tono cercano. Su búsqueda se centra en la historia, y las vueltas que da, el retrato de una familia de militares en un pueblo mexicano, la hija que se muda a españa a limpiar casas, sus hijos que la siguen, y el suicidio de uno de ellos. La vida que toca hacer en Barcelona, y el choque entre un progresismo y la realidad de las migrantes que trabajan en él. Y no se diga la violencia en México. Que es casi como un resorte que manda a la familia a buscarse la vida en otra parte. Muy recomendado este libro y Casas Vacías.
Lo que pasa con este libro es que es muy inteligente en su forma. Las secuencias de los eventos están tan bien pensadas que habría que aplaudirle primero que nada esto a la autora porque no creo que haya sido nada fácil lograrlo. Luego, el ritmo. Se escribe como se cuenta. Te lo platica sin detenerse a respirar, y entonces, no te permite respirar a ti tampoco.
Me gustan los libros dolorosos que retratan bien la parte jodida de la vida, exacto, eso es lo que me gusta leer. Sin dramatismo pero con bastante realismo. Así es la vida de las mujeres, de los pobres, de los inmigrantes, de los adolescentes, de las sirvientas. Como ella la cuenta.
Me hubiera gustado saborearlo más lento, que no se acabara tan pronto, pero no pude y ella no me lo permitió, como con su pasada novela, esta mujer te da duro y te da con todo.
Pinche Brenda, lo hizo de nuevo! Y no es nada fácil decir esto, estaba alta la vara. Se va a hablar mucho de este libro, mucho para bien, y qué bueno, pero de entre todas esas voces yo quiero ser la que señale el cuidado en las transiciones, creo que ahí está uno de los cimientos.
En mi relectura entendí por qué se llama Ceniza en la boca, qué torpe soy a veces.
Tengo bien claro que lo que hace Brenda Navarro con sus historias es que conectes con sus personajes. Sus personajes son sus historias y ellos nos cuentan de forma coral qué está sucediendo. En esta novela, como lectora, terminé deseando poder haber hecho más por Diego.
Migración, humillación, silencio, agachar la cabeza aguantando. Trabajos mal pagados, matados, los migrantes son un cero a la izquierda. Maternidad no pedida pero implantada, abuelas y hermanas haciéndose cargo de una familia, de un hermano. Eres la mamá de tu hermano. Eres la mamá de tu mamá también.
Una madre migra para encontrar una vida, una posibilidad de futuro, sus hijos crecen sin ella, en otro país, con otras comidas, otras costumbres. Se reencuentran pero no son los mismos, esa ciudad no es de ellos, no se ven como los de ahí, no tienen los mismo derechos que los de ahí. ¿Cuál es la tragedia? irse para no pertenecer, quedarse para no ser.
Brenda es experta en meter el dedo a la llaga, migración, maternidades variadas, violencia corporal y emocional, desapariciones forzadas, los lazos familiares y el tema del feminismo abordado desde el lado de las blancas, de las privilegiadas, desde las aprovechadas.
Me gusta mucho cómo escribe, el ritmo, las palabras, y el dolor de miles y miles de personas que viven eso a diario.
Me descolocaba mucho a ratos el estilo de narración. Cómo que cuando estaba metida en una cosa de repente me saltaba a otra, sentía que estaba dentro de mi cabeza y me mareaba porque así me pasa.
Cada que encuentro un libro de mexicanos sobre mexicanos me lo tengo que leer. Siento que hay algo en la forma de contarlo que te hace caer de zopetón y darte cuenta que la vida es una culera, pero que al menos siempre puedes tener un rato, un momento, algo que te hace sentirte que vale la pena vivirla.
Ceniza en la boca cuenta una historia de esas, que te hacen aferrarte al pasado y perderte en el futuro. De las que te impiden vivir en el presente y para las cuales solo hay dos destinos: vivir confundido o morir así nomás.
Brenda hace un buen trabajo al explorar estos temas, lo que a mí me contiene de sentir cierto afín por la lectura es que me confundía mucho a ratos y me tomaba un ratito ponerme en orden. No sé. A lo mejor como yo siempre estoy confundida no me gusta que me confundan más. Pero ahora sí o si me voy a leer su otro libro, por nomás. Porque a lo mejor en ese le agarro el gusto a confundirme.
Indiscutible la calidad de B. Navarro, pero por lo que sea no logré conectar del todo con la narración, no me resultó creíble. Lo mejor del libro y la autora para mí son dos cosas: primero la clara intención de Brenda N. de salirse de la forma, estilo y todo lo relacionado con su éxito indiscutible "Casas vacías", sale de su estado de confort y plantea algo distinto, bravo por ella. Lo segundo que me ha gustado aparte de la narración un tanto circular, en la que hay que ir como apartando capas, ha sido la propia historia en sí, el desarraigo del emigrante que en muchas ocasiones no se encuentra a gusto en el país de adopción ni en el propio, aparte la exclusión, etc. La idea me parece brillante. No me gustó tanto la forma de plantearlo, lo narra la hermana del protagonista, un personaje interpuesto que muchas de las cosas tampoco las cuenta de primera mano por la distancia que los separa. Para mí una historia tan dramática si no va en primera persona no acaba de funcionar, el lector no termina de asimilar o darle la veracidad que se busca. O tal vez debería haber usado un tercero que tenga contacto mucho más estrecho con el prota, o algún subterfugio narrativo que haga que la historia sea incuestionable. Como decía al comienzo pudiera deberse a alguna cuestión mía que no me hizo engancharme a la historia.
Ya decidí que todo lo que publique Brenda Navarro va a caer en mis manos sin duda. Siempre toca temas durísimos y delicados de una manera única. Pone a sus personajes en situaciones de lo más jodidas, y los hace reaccionar de formas atípicas, si se las compara con otros autores que manejan el duelo y otros asuntos de ese calibre. Navarro dota a sus personajes de humanidad, los expone y demuestra su no perfección en las situaciones más vulnerables.
Hace un año leí ‘Casas vacías’ de Brenda Navarro, me dejó tan tocada que he tardado todo este tiempo en volver a leerla a pesar de tener este libro esperándome en las estanterías. ¿Lo bueno? No me ha decepcionado ni un poco a pesar de mis altas expectativas. ¿Lo malo? Otra vez me deja rota.
Aunque hay muchos más, los grandes temas que aborda la novela son suicid*o, duelo, migración y desarraigo, relaciones materno-filiales complejas, racismo y violencia en general y contra las contra las mujeres en particular. Ósea, durito, hay que leerlo sabiendo que estos temas se tratan de forma directa y explicita.
Una joven narradora habla del suicid*o de Diego, su hermano adolescente. La aproximación a este hecho se hace desde dos ángulos: las consecuencias para ella y su familia, y la búsqueda del porqué. Para ello, se retrotrae en el tiempo, intercalando escenas de infancia y más recientes. De esta forma nos movemos entre el antes y el después de este suceso.
Estos hermanos mexicanos viven en España con su madre, quien emigró para huir, trabajar, labrarse un camino, buscar una vida mejor, en definitiva; pero no todo será de color de rosa (ni mucho menos) porque ambos hermanos sufrirán en el nuevo entorno y, aun así, son percibidos como privilegiados entre los suyos.
Poco a poco conocemos los sucesos que han marcado la vida de la narradora, como no conocer a su padre y el misterio en torno a su concepción. La madre es un personaje clave pero envuelto en una nube de desconocimiento por parte de la hija. La relación se vértebra en torno al rencor de la hija.
Así la protagonista sostiene su vida sobre la inestabilidad familiar y económica, el desarraigo y también sin conocimiento de “dónde viene” lo que marca su construcción de la identidad y explica por qué actúa como actúa. Esto último le sirve a Brenda Navarro para hablar de las v*olaciones a mujeres en México (de acuerdo con Google: cada día, en promedio, son v*oladas 243 mujeres mayores de 18 años en el país y la impunidad prevalece en la mayoría de estos delitos), entre otras realidades complicadas del país que prefiero no adelantar. Violencia y muerte permea una sociedad de arriba abajo, de las instituciones hasta las familias. Una violencia que acaba con todo.
Leo mucho sobre migraciones y desarraigo… pero reconozco que es la primera vez que me enfrento a “vernos” (a España) como país destino y duele ver lo mal parados que salimos, no es retrato bonito y no por ello falso, más bien lo contrario. El periodo que la protagonista pasa en Barcelona sirve a Navarro para seguir indagando en el racismo, pero también en el clasismo, para hablar de precariedad, trabajos abusivos y deshumanización por parte de los empleadores. Encadena trabajos como rider, limpiadora y cuidadora de ancianas.
Una novela sin duda sobre el duelo, que muestra cómo cada cual lo transita como buenamente puede. ¿Los personajes se enfrentan a lo sucedido de la mejor forma? No sé, no me veo en posición de juzgar, pero desde luego es la suya. Incluso el detenerse a llorar a tus muertos es un privilegio, hay quien no puede ni sufrir porque tienen que ocuparse de sobrevivir.
Propone una narradora a la que entiendes, pero a la que también tienes rabia a veces, pero sobre todo la abrazas. Inmadura y egoísta en ocasiones, con un peso demasiado grande sobre sus hombros siempre. Resultado de sus circunstancias, atravesada por el dolor, rota desde la infancia… Un personaje complejísimo que nos cuenta, eso sí, solo su visión de la historia.
La prosa no es complicada, el estilo es bastante limpio, nada te distrae de la trama. Siempre dolorosa, directa, metiéndose sin miedo en el barro de mostrar la cara más dura de la existencia actual. Con un uso del lenguaje potentísimo, donde las onomatopeyas consiguen sonidos más fuertes que cualquier imagen. Narrativamente es violenta y visceral, entiendo que no sea del gusto de todo el mundo, pero particularmente me encantó.
‘Ceniza en la boca’ es una novela-tortazo. Un libro que bien te puedes comer en dos tardes pero que agradecí leer por metas que me obligaban a parar e ir sufriendo cada parte no solo en la lectura sino con el poso que te deja lo leído. Todo cierra como se inicia en un círculo sin salida, de muerte. Soledad, desarraigo, humillaciones, racismo, violencia… UF. Muy doloroso siempre leer a Brenda Navarro pero increíble.
Si algo tienen las novelas de Brenda Navarro es que no dejan indiferente. Leerla es un viaje emocional intenso. Porque sus historias duelen. Te sacuden. Su voz es como un puño en la mesa, un golpe de realidad directo, sin ambigüedades ni rodeos, que cuenta verdades tal cual, por incómodas que sean.
Y si con "Casas vacías" me dejó sin palabras, esta vez no se ha quedado atrás. Ya nada más empezar, en la primera página, suelta la bomba. La protagonista nos cuenta cómo recibe la noticia de que su hermano ha decidido quitarse la vida. Y es ese hecho el que da comienzo y marca todo el relato, porque ella necesita encontrar una explicación, y soltar todo lo que lleva dentro, una carga demasiada pesada que arrastra y que no la suelta. Por qué, cómo pudo llegar él hasta ese punto. Su hermano pequeño, al que cuidó y crió como mejor pudo, siendo ella misma una niña también, a falta de su propia madre. Una madre ausente que se sintió empujada a dejar México y probar si quizá hubiera algo mejor en España. ¿Un abandono? Así lo siente ella. Y tras unos años, cuando se reencuentran los tres en Madrid, donde esperaba que tal vez todo se restableciera, que pudieran comenzar de nuevo, la realidad cae como un peso y se da cuenta de que no, que eso solo era un espejismo, una quimera inalcanzable.
Con una narración en primera persona directa y cruda, sin ambages, en una especie de diálogo interior, no puede dejar de preguntarse, de echar la vista atrás, de recordar, de revivir mil y una situaciones, en México, en Madrid, en Barcelona, reconstruir su historia. Qué hice mal, cómo llegué hasta aquí, cuándo mi vida desembocó en esto, por qué, Diego, por qué decidiste terminar así... Rabia, mucha rabia y furia, culpa, rencor, impotencia. Pero también hay algo de querer perdonar, de intentarlo, de vulnerabilidad. Contradicciones de alguien que se ha visto arrastrada por las circunstancias, marcada, que ha tenido que crecer demasiado pronto, una persona rota. Es una historia personal, sí, pero es también la de muchos otros. Una historia de violencia, de pérdida, de racismo, de desarraigo, muchas veces de desesperación, sin salida.
Es un libro duro. Mucho. Es desgarrador. Pero aún así necesario. Hay que leer a Brenda Navarro.
Desgarradora novela. Me queda un hueco y alguna reflexión. ¿Hasta dónde somos capaces de pintar la línea del dolor? Si hay algo que parece definir nuestra madurez es la posibilidad de circunscribir este dolor al que nos arroja la realidad que vivimos. El problema es que esa madurez, esa capacidad de trazar la línea más allá de lo invivible a veces llega demasiado tarde. Gestionar el dolor es complejo. Releyendo “El túnel” de Sábato, aparece como un rayo esta idea: “El suicidio seduce por su facilidad de aniquilación: en un segundo todo este absurso universo se derrumba como un gigante simulacro”. Y pienso que esta opción a veces parece demasiado tentadora.
Esto no es una novela: es una retahíla de quejas donde la anécdota se pone al servicio de los temas sociales que preocupan a la autora, más activista que narradora en esta se segunda novela. Los personajes más planos que el papel, apenas el tal Diego logra asomarse por sobre la hoja. La prosa en cambio va de lo muy bueno a lo descuidado (es cacofónica en exceso), sin embargo por ahí se pueden ver una frases excelentes. Lo siento, la leí con muchas ganas de que me gustara… :(
Wow! Háganse el gran favor de leerlo. No habrá arrepentimientos. Este libro es tan sublime, tan extra todo. Es como estar sentada con la narradora y ver pasar todos los acontecimientos ahí mismo, es como una conversación con ella y es que los tópicos son tan reales y quienes los hemos vivido los sentimos muy dolorosos. La migración, la inseguridad, el suicidio, la violencia, todos de alguna forma estamos ligados a estos fenómenos sociales, a todos nos ha alcanzado la marea del arraigo y la desolación, pues bien Brenda lo escribe…te lo grita en este libro, te lo cuenta íntimamente. Aquí no hay cosas bonitas, aquí está la cruda verdad, pura conmoción y un mar de sueños que se hicieron pesadillas.
“Para mí, irnos de México significaba huir de la violencia que terminó arrasando con mi familia, pero en España nos esperaba otro tipo de violencia, una menos aparatosa pero igual de cruel, en donde te exigen lealtad mientras te violentan minuciosamente porque no eres como ellos”
La pluma de Brenda Navarro es potente y brutal. Su primera novela, Casas vacías, me resultó una lectura apasionante, desgarradora y, al mismo tiempo, conmovedora. Sin duda, la autora conoce bien la realidad de la mujer mexicana (y podría decirse de la mujer en general) y explora temas como la maternidad, la misoginia, la marginación y las expectativas de la sociedad para con ella.
Desafortunadamente, su seguna novela, Ceniza en la boca, no me ha cautivado tanto como lo hizo su primer libro. No creo que sea un tema de escritura -si algo queda claro es que Navarro conoce el oficio- y su pluma es ágil y mantiene un ritmo constante en su narrativa.
No obstante, creo que mi problema con este libro fue que buscó abordar tantos temas que hicieron que el texto no tuviera un rumbo claro. Ceniza en la boca es la historia de una joven mujer mexicana, radicada en España, cuyo hermano se suicida en Madrid. El relato explica los antecedentes que llevaron al joven a suicidarse, incluyendo relaciones familiares y filiales, la migración a otro país, el tener que enferentar el racismo y el desarraigo del país de origen.
Ahora bien, por principio, pensé que el libro trataría sobre el duelo y la complejidad de la familia -temas que cada día son más explorados en la literatura mexicana, ofreciendo perspectivas muy interesantes y necesarias. La historia es contada por la protagonista, que va y viene entre el pasado y el presente: su nacimiento y primera niñez en México, hasta el traslado a España, a donde su madre, viuda, la lleva a ella y a su hermano. Y de ahí, se revelan recuerdos familiares, ausencias y abandonos que marcan a los hermanos. Asimismo, se explora la alienación del migrante, las humillaciones, la xenofobia, esa constante lucha por ser alguien en una sociedad que se cierra a los extranjeros.
Todos los temas son, indudablemente, importantes y Navarro visibiliza la experiencia migrante. Sin embargo -y esto es una cuestión subjetiva- en algún punto, hay tantos temas que creo que no logré empatizar con la protagonista y sus vida. Por una parte tenemos el tema del suicido; por otro, la experiencia migrante; y de otro, temas de salud mental, violencia, feminicidios, desapariciones forzadas, entre otros. Hacia la segunda mitad de la novela, la protagonista vuelve a México y sabe de matanzas, ejecuciones, narcotráfico y de temas que tocan a los abuelos y familia en el país y que (de nuevo, en mi opinión), restan fuerza a la trama.
No se trata de endulzar la realidad en México o en España, porque todo lo que la autora narra, sucede diariamente, y es cruel y es injusto. Sin embargo, creo que fueron tantos temas que saturaron la narración y al final, no me resultaron tan contundentes o impactantes como pudieron serlo. Volviendo de nuevo al debut de Navarro, en Ceniza en la boca la historia gira en torno a cuatro temas : la maternidad, la pérdida de un hijo, la violencia de género y la pobreza. Son asuntos distintos pero en ese primer libro, todo tenía un hilo conductor que en su conjunto, resultó en un texto redondo, brutal, que me arrancó lágrimas. Con esta novela, me queda la sensación de que, ante tantas y tantas y tantas desgracias, ya no se es posible reaccionar.
Scrittura originale che si sussegue inarrestabile e istintiva come flusso di pensieri concatenati innescato da un evento familiare drammatico. Esternando questi pensieri in un soliloquio, la protagonista - che non ha un nome - fa luce sui trascorsi andando avanti e indietro nel tempo, riesumendo stati d’animo, rivivendo relazioni difficili sia dentro che fuori la famiglia, sentendosi non amata e fuori posto, obbligata a far da madre ancora adolescente ma soprattutto avendo la sensazione di sopravvivere senza un futuro. Questa è la condizione di ogni migrante - in questo caso dal Messico alla Spagna – ancora più fragile e aleatoria se donna, che non riscuote comprensione e rispetto - come se non esistesse - pur lavorando sodo e dandosi da fare per gli altri. A casa non va meglio quando rientra con le ceneri del fratello suicida - da cui il titolo del libro; qui la violenza è palpabile nell’aria che si respira e solo il silenzio -"la bocca cucita" - mantiene in vita.
PRZEPIĘKNA. Bolesna, wkurzająca, przytłaczająca, ale przy tym wszystkim jest też czysty zachwyt. Nie do końca wiem, z czego wynika, bo pióro autorki (i przekład Agaty Ostrowskiej) nie wbija w fotel pojedynczymi zdaniami czy akapitami. A jednak całościowo czuję totalny zachwyt i fabułą, i tym, jak została opowiedziana.
Taka mała (objętościowo) powieść, a ile tu tematów idealnych na dyskusyjny klub książki. Wyczuwam topkę roku.
A Mexican woman moves to Spain to escape a violent and tragic past, works for years and finally gets papers through an altruistic marriage with a local, then brings her two children over. The children fail to thrive, the girl living aimlessly in Barcelona, hemmed in by her lack of options, and the boy eventually commits suicide. The mother continues.
I think that’s the book I would have preferred to read—a book focused on the mother, who emerges as a strong if maddening character. Instead, Eating Ashes is the story of the daughter, and although it is well written and researched, I found it very provoking, mainly because it is never that great to read about emotionally paralyzed people who keep fucking everything up, however lifelike and understandable that may be.
The nameless narrator is, from the opening pages, in mourning for her brother Diego, whom she remembers as a sweet and innocent child back in Mexico, before he became a troubled teenager in Madrid. The narrative takes a fragmented and circular form that drops in and out of the brother’s story while showing the narrator’s failure to thrive in Madrid, then Barcelona and eventually her disastrous return to Mexico with her brother’s ashes.
My father grew up in the era and country of “kitchen sink dramas” and always told me he couldn’t stand them. Today was the day I noticed I don’t really connect with them either. Europe’s immigration system is undoubtedly unjust and broken (though somewhat less so in Spain just at this moment as a massive “regularization of undocumented migrants” bill was passed in January). The narrator is right to feel her life is not her own, and she’s right to be angry about it, but she herself is so disagreeable I found myself arguing with the book throughout. Absolutely everyone she encounters is pretty dreadful: Spaniards are racist, British expats are condescending twats who posture as revolutionaries while ordering food delivery from exploited migrants, Catalans—how dare they—speak Catalan. And look, I won’t deny Spaniards can be racist. I won’t deny British expats are the fucking worst. On the third point we’ll have to agree to disagree. But everyone was so villainous that I found myself literally muttering “not all Spaniards” at one point. Which is always a fool’s argument, because it is the system that makes this woman’s life miserable. Still, I might have felt more sympathetic if she wasn’t such a dreadful person herself. She had reason to be. But still.
Nobody is spared the withering gaze of the intelligent but exploited protagonist. When she joins a union of “cousins” (semi-legal cleaning women), her disdain turns on the local university students who join and try to direct and promote the union’s voice. They are condescending, of course, telling the women they must not be silent without understanding the reasons for their silence. I took the author’s points, but it is the kind of position that makes you wonder well what should a person trying to live a moral life do, then? Participate politically in others’ fight and you are condescending. Don’t participate and you are socially complicit. It was particularly provoking while reading a text that is clearly in some ways a political document, an activist document, and not one written by a cleaning woman as far as I can tell.
The return to Mexico was an interesting development because Mexico was of course much, much worse than Spain. The nostalgia the narrator has spent years holding to her chest is ruthlessly dismantled. No longer the target of microaggressions, she is now at risk from real aggressions; the spiralling drug war, the violence against women. This section makes the book a proper tragedy, by showing there is no way back just as there is no way forward.
But tragedies, with no hope or catharsis, are ultimately exhausting. I would have liked a Greek chorus of live-in carers, maybe, or a protagonist who could go full-on Greek tragedy on us and do something extreme. Without this, although this book is well written and I suppose important, it leaves the reader trapped in a sadness that doesn’t necessarily spill over into activism.
En una palabra: CRUDO. En muchas: Es una expresión sobre el duelo, la maternidad, la violencia, la familia, el silencio, la muerte, la constancia cruel y hermosa de la vida, la hermandad, las mujeres, el miedo, la desesperación, lo que despedaza, lo que tiene nombre pero nunca entendemos cuando lo escuchamos.
Gran gran gran lectura. Tendre mi ojo en sus demas trabajos. Una de mis lecturas favoritas.
La segunda novela de Brenda Navarro cumple con las expectativas que yo tenía de estar ante una soberbia escritora, capaz de sobrecogerte en cada párrafo por la maestría de su escritura llana y que va directo a lo más hondo, te reconoces en cada uno de los personajes, todos tienen reacciones ante la vida que se aproximan a lo que uno ha vivido o visto vivir. Era muy difícil mantener el nivel de "Casas vacías", en esta novela nos enfrentamos a situaciones muy cotidianas, casi vulgares, son personajes sin ninguna épica ni tampoco taras morales, a pesar de lo cual el relato mantiene el interés, simplemente por el placer de leer a una autora de un nivel colosal.
Romanzo di grande impatto e dalle molte sfaccettature; si respira la violenza in tutte le sue forme: fisica, psicologica, xenofoba, di classe, di genere, delle relazioni affettive, famigliari e sociali. Una violenza che accompagna sia chi resta, che chi decide di migrare, a cui si aggiunge il dramma della sensazione di sradicamento: nessun ritorno è possibile. Non c’è nulla di esibito o compiaciuto, neppure nella scelta delle parole usate per narrare.
Una historia intensa y dura que aborda temas como la maternidad, la violencia de género, la desigualdad social y las relaciones familiares conflictivas. Me ha gustado, pero no me atrapó tanto como Casas vacías. Tiene momentos muy potentes, aunque a veces se hace un poco densa.
Από την αρχή ξέρω ότι δε θα διαβάσω κάτι ευχάριστο, θα είναι μια θλιβερή πραγματικότητα αποτυπωμένη με λόγια που ορμούν μπροστά και τσακίζουν, γιατί η Ναβάρο δε θα κρύψει την αλήθεια από κανέναν και δεν έχει σκοπό να κάνει πατ πατ στην πλάτη κανενός.
Από την αρχή γνωρίζω ότι ο νεαρός αδελφός της αφηγήτριας αυτοκτονεί γιατί δεν καταφέρνει να αντέξει τη ζωή που του έτυχε, δεν γεννήθηκε στο σωστό μέρος, με τη σωστή καταγωγή, στις σωστές συνθήκες, δεν του δόθηκαν προνόμια καθώς δεν τηρούσε τα κριτήρια της κοινωνίας, της οποίας ήταν μέρος αλλά όχι μέλος.
Με μια αδελφή στο ρόλο της μάνας, με μια μάνα στο ρόλο του φυγά για αναζήτηση του Ευρωπαϊκού ονείρου, με μια μόνιμη απουσία και στέρηση, με μετακόμιση απ’ το Μεξικό στην Ισπανία για μια καλύτερη ζωή λίγα χρόνια μετά, με υποσχέσεις, με με με. Με τα ίδια ψέματα και γάμα τις ελπίδες που σου πέρασαν απ’ το μυαλό, τώρα θα δουλεύεις εσωτερική, εσύ κι όλες σας, θα καθαρίζεις σπίτια και θα ξεσκατίζεις ανθρώπους που σε θεωρούν κατώτερη τους, έρχεσαι στη χώρα τους και τους παίρνεις δήθεν τις δουλειές, τους γκόμενους, τα λεφτά, τα προνόμια.
Και θες πραγματικά κάτι καλύτερο, αλλά είσαι χαμένη, σε καλούν σε σωματεία, θέλουν να παλέψετε, να δικαιωθείτε, είσαι χαμένη όμως απ’ τη μέρα που ήρθε η μητέρα και σας πήρε σε μια νέα χώρα. Και ο εσωτερικός σου μονόλογος ξεβολεύει, αγανακτεί και θλίβει, απευθύνεται σε ‘μενα και ξέρω ότι όταν θεωρείσαι μειονότητα, οι επιλογές λιγοστεύουν και η ζωή γίνεται δυσβάσταχτη με διάφορους τρόπους. Και αναρωτιέσαι αν ο αδελφός σου ήταν πραγματικά δειλός και έρχεσαι αντιμέτωπη με την απώλεια - η μόνη σταθερά στη ζωή σου-, την απόγνωση και το θυμό που σου προκαλεί η αδικία της κατάστασης.
Με γλώσσα πολιτική και ύφος έντονο, κοφτό, απ’ αυτό που καθηλώνει, η Ναβάρο μιλάει μέσα από την πρωταγωνίστρια της για τους ανθρώπους στο περιθώριο και την προσπάθεια να μένουν στην επιφάνεια, η οποία είναι γεμάτη σκατά. Δικά μας σκατά.
Ευχαριστώ τις αγαπημένες εκδόσεις Carnívora για το αντίτυπο.
Młody chłopak Diego rzucił się z piątego piętra. W „Prochach w ustach” zanurzamy się w strumień świadomości jego siostry, która wspomina młodszego brata i opowiada ich wspólną historię. Tę meksykańską gdzie przez lata byli wychowywani przez babcię i dziadka, gdzie wszędzie w koło wiedzieli przemoc i gdzie musieli się mierzyć z poczuciem porzucenia przez matkę, która wyjechała do Hiszpanii do pracy. I tę hiszpańską właśnie, kiedy w końcu dołączyli do matki, ale wciąż doświadczali przemocy, mniej ewidentnej, choć dla nich równie okrutnej „kiedy wymagają od nas lojalności, jednocześnie depcząc nas na każdym kroku, bo nie jesteśmy tacy jak oni”. To okrutnie bolesna książka, w dodatku napisana w taki sposób, że ten ból podbity do granic, wwiercający się w najgłębsze rany. „Ciało mojego brata samo, bez echa, bez protestów, bo kogo obchodził jeszcze jeden dzieciak z jakiejś dzielnicy w Madrycie, który nawet się tu nie urodził. Diego, taki samiutki, na chodniku pod budynkiem, gdzie mieszkał z mamą, dwóch czy trzech gapiów umierających z głodu i nadziei, tak jak on. (…) Taki samiutki, bez nikogo, kto mógłby mu powiedzieć, żeby tego nie robił. Nikogo przy Diegu, triumf jego bólu nad wolną wolą. Nikogo przy jego krwi na asfalcie, nawet tych jebanych komarów.” Navarro pisze bezkompromisowo, dobitnie, pisanymi słowami krzyczy i wali pięścią w ścianę. Ten krzyk kieruje do swojej rodziny, do samej siebie, do bezdusznego społeczeństwa. Jest pełna gniewu, żalu, poczucia niesprawiedliwości. Jednocześnie jest tutaj ogrom wrażliwości, kruchości i nie da się tych emocji nie współodczuwać. To nie jest łatwa książka, na pewno ciężko się to czyta w kontekście swoich własnych doświadczeń, i wcale nie muszą być one tożsame z opowiedzianą historia. Podjętych tematów jest tutaj masa, bo i żałoba i strata, poczucie winy, dzieciństwo bez dziecięcej beztroski, porzucenie, nieobecność rodzica, konieczność przejęcia odpowiedzialności dorosłych, samemu będąc dzieckiem, bycie niedopasowanym i nieakceptowanym w nowym miejscu i wiele innych. Przygotujcie chusteczki i czytajcie.
Puedo decir que Brenda Navarro se acaba de convertir en una de mis escritoras favoritas, esta mujer tiene la secuencia de palabras que te despiertan los sentidos para involucrarte en sus historias... casas vacías fue un libro buenísimo, pero aquí se nota un gran crecimiento como escritora y eso es espectacular, son cosas que los lectores agradecemos infinitamente ya que no es nada fácil de conseguir. La historia se desarrolla en torno a un suicidio de un joven proveniente de una familia mexicana desintegrada pero con una unión muy fuerte entre su hermana y él. Los problemas familiares, el abandono, los traumas, la desigualdad, las injusticias, la violencia, la migración, la marginación, el desarraigo, el bullying, el desamor, los sueños rotos... son solo algunos de los detonantes que orillaron a Diego a tomar la desicion de terminar con su vida. "No había toda una vida por delante, al contrario: migajas, piezas de rompecabezas sueltas, un reloj con el tic tac avanzando y una serie de acontecimientos abollados, encimados los unos de los otros sin rumbo fijo. Nada de vida ni para Diego, ni para mí. Al menos mi hermano tuvo la claridad de verlo y tomar el riesgo de ser el único que decidía sobre su destino" 💛
P.D. Tiene un final muy doloroso, he regresado a releerlo una y otra vez y duele, duele en lo más profundo...💔
A mi gusto muy inferior al novelón que se marcó con “Casas vacías”. Me quedé fascinada con su manera de hurgar en el dolor, en el sufrimiento, en la realidad incómoda. Atreviéndose de una manera inteligente. Aquí solo he visto repeticiones vacuas. Me ha resultado por momentos muy aburrida, tentada a abandonarla varias veces. No hay profundidad en ningún tema.”Pinche” es la palabra que más se repite, seguido por “pendejo, culero”con esas llenamos varias hojas. También aparecen sonidos como: goro goro, plop, pum, hum, plash. Para hacerte ver lo vacío del texto, el pobre lenguaje. Y quedarte eso sí, con tu cara de póker. Mal. Muy mal.