En este libro, Patricia Figuero emprende un desbordamiento que pretende limpiar como solo puede limpiarse lo que finge no estar sucio: ensuciando. Se atreve a pasar la lengua por su herida para buscar, con el habla convenientemente teñida de espanto y de voluntad de honrar a esa niña amarrada, la valentía que le es propia. La fisura entra por las manos es un sangrado, una curación, una garganta quemada por una voz que no se avergüenza de ser demasiado aguda, una explicación. Es desmontar la casa de la infancia y trazar un mapa de desconchones y culpar y amar a la vez; es una afirmación salvaje y una reclamación de lo salvaje como deuda: conocer dónde absorbimos nuestra herida no sirve para curarnos la herida, sino para nombrar por fin la herida y regodearnos en sus costras y arrastrarnos por el piso porque somos dueñas y podemos. Aida González Rossi
Me parece una idea muy interesante y creo que hace un recorrido precioso por todo lo que implica la feminidad. Desde niña hasta anciana repasa el peso de su familia y los "debería" que le imponen. Sin embargo... El estilo no me ha terminado de encajar y me he perdido en versos infinitos.
Me quedo con: "Si pudiera habitar tu misma infancia te construiría un trono de madera en lo alto de un riachuelo, te cargaría en brazos hasta allí y te sentaría delicadamente sobre las aguas. Despues, en un juego de niñas, me arrodillaría frente a ti y con mi voz más descalza te suplicaría: déjame ser tu hija, déjame nacer de tu cuerpo y beber de tu leche alguna vez. Déjame alzar tu nombre y llevar tu orgullo en un cesto de mimbre sobre mi cabeza."
Un libro sobre lo que conlleva ser mujer en una sociedad patriarcal, sobre lo que siente una mujer empoderada cuando tiene la regla, al ser presionada para que sea madre, una mujer que no quiere ser madre.
Guau, necesitaría leerlos tres veces más para empezar a entenderlo. Muchas ideas, muchos conceptos que hacen que vueles, buscando encontrar la razón, el hecho objetivo, ¿de qué habla la poeta? Es un libro bello que no puede leerse sólo una vez