Un llamado al debate sobre el feminismo, y una interpretación sobre sus manifestaciones públicas actuales desde una perspectiva crítica que vincula la política y la subjetividad. Si, como explica Marta Lamas en estas páginas, las subjetividades ofrecen muchas de las motivaciones que alimentan la política, y las emociones tienen claramente efectos políticos, es clave entender la afectividad del movimiento feminista actual para comprender sus fortalezas y debilidades. A partir de una revisión de las recientes movilizaciones de mujeres, la autora presenta un examen, tanto desde el feminismo como desde la perspectiva psicoanalítica, sobre las nuevas formas de hacer política desde el dolor y otras emociones. Los ejes del libro son tres sentir (la expresión de los sentimientos y su posición central en los nuevos activismos), pensar (la necesidad de no dejar de lado el trabajo reflexivo) y hablar (el imperativo de crear y sostener espacios de diálogo). Construido desde la conciencia del dolor como motor de los activismos, Dolor y política es a la vez una ventana para mirar ciertas expresiones del feminismo actual, un llamado al diálogo y al inter-cambio de ideas, y una propuesta sobre ciertos actos necesarios para la lucha por la emancipación.
Marta Lamas Encabo is a Mexican anthropologist and political science professor at the Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). She is one of Mexico's leading feminists and has written many books aimed at reducing discrimination by opening public discourse on feminism, gender, prostitution and abortion. Since 1990, Lamas has edited one of Latin America's most important feminist journals, Debate Feminista (Feminist Debate).In 2005, she was nominated for a Nobel Peace Prize.
El libro comienza, casi, con una especie de recapitulación del movimiento feminista, prestando atención a las transformaciones y particularidades en América Latina, especialmente en Ciudad de México. Hace mucho énfasis en los 2010s y en las cualidades del movimiento y militancia feminista en esos tiempos. Aunque es un poco limitante hablar de algo tan diverso como el feminismo desde una perspectiva localizada, el texto muestra ocasionalmente conciencia de esa diversidad y, a medida que avanza, tiene más sentido que se centre en eso, ya se siente como una suerte de catarsis personal. Un eje central del libro es la reflexión sobre el trato entre feministas. Simplificando (mucho), la esencia es que “ahora sentimos mucho, a veces sentimos tanto que no pensamos, entonces pensemos en cómo podemos dialogar entre nosotras y no caer en esencialismos” . Sí aborda puntos fundamentales (para mí), como el poder del capitalismo para reconfigurar mensajes feministas (su crítica a la cultura de empoderamiento es especialmente relevante) y los conflictos que surgen con la institucionalización del poder. Sin embargo, después del primer capítulo, la lectura se vuelve tediosa en algunos momentos. No tanto porque no esté de acuerdo con lo que plantea (aunque en varios puntos disiento), sino porque a veces parece dar demasiadas vueltas para llegar a conclusiones claras.
Su defensa del trabajo sexual, y la controversia que esto generó con sectores abolicionistas, ocupa una parte importante del libro. Quizás me equivoco, y tampoco tendría nada esencialmente malo, pero considero que el libro en cierto punto se vuelve en una defensa hacia ella misma, y simplemente no es algo que me esperaba ni interesaba particularmente. Por lo que vi, es un personaje muy polarizante, pero este libro no me generó ningún tipo de revelación o conexión que me apure a leer otros textos suyos a ver quién tiene la razón. Lamas propone varias cosas que considero básicas y con las que estoy de acuerdo, pero también hay algo que, aunque entiendo qué y la formación de quien estoy leyendo, me agota: el filtro académico-teórico por el que que parece que todo DEBE pasar. La necesidad de justificar cada acción o postura desde el ensayo menos leído de Judith Butler (?) también puede ser agotadora y entiendo completamente la reacción que ella genera. “También sé que algunas feministas me descalifican por ser una mujer blanca, burguesa, heterosexual y vieja, pero esos prejuicios hablan más del nivel político de quien los expresa.” Fue esa última línea (ya casi terminando el libro) que me hizo decir “Y BUEEE”. Siempre estoy muy a favor de que nos alejemos de los moralismos pero hay cosas que mínimamente se pueden decir de otra manera. En resumen, una lectura bastante básica pero con muchas vueltas para llegar a que tenemos que hablar entre nosotras y así, ya después de tanto vueltero, nadie se quiere hablar ni hablar de Freud, señora (?).
Empieza hablando de una manera muy diferente a como va a ser todo el libro, debería especificar que este estudio es solo para la UNAM y mujeres en el centro del país. Es feminismo blanco, “las mujeres son oprimidas por el romance, la moda y la belleza”. Wey que??? Y todo habla desde “su percepción. El análisis que hace de la prostitución como sexualidad elegida o para buscar algo me pareció repulsiva, hay más de la prostitución para discutir que solo el elegir ser sexualmente activos etc. Esto se sintió más como un resumen de todo lo que ha leído y vivido.
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En este libro Marta Lamas habla analiza el movimiento feminista en Latinoamérica en los últimos años. Toca temas como poner al movimiento en su contexto histórico, el dolor y la rabia como catalizador para hacer política, cómo hay distintos feminismos, y cómo el tener a personas con distintas identidades en el movimiento aumenta (y enriquece ) el movimiento, y la resistencia que muchas personas tienen para el diálogo.
El libro me ha servido mucho para ponerle nombre a algunas cosas que siento. Las dos cosas que me llevo son (1) para cualquier movimiento es necesario construir verdaderos espacios seguros donde se pueda discutir ideas y dejar que personas defiendan sus puntos de vista. El clima actual cuando se discute una idea o posición política es muchas veces aquel de pensamiento arrogante: yo estoy seguro de lo que creo y no hay nada que pue puedas decir que me haga cambiar de opinión. Es más, sabiendo que piensas diferente a mí, procedo a descalificarte, y nada de lo que me digas podrá tener el menor sentido para mí. Debemos de darnos cuenta que esto es dañino para el desarrollo de ideas y de la sociedad, y que estamos perdiendonos la oportunidad de entender de verdad el porqué de la opinión de una persona, lo que puede ser un proceso constructivo para nosotros que permita que miremos nuestra propia opinión con un ojo más crítico. (2) El tema de la espiral de significación me ha parecido muy interesante. Estas espirales son útiles para crear slogans y atraer la atención de personas a una problemática. Pero debemos de tener cuidado con incluirlos como parte de lo que pretende ser un juicio lógico