La pérdida de la voluntad en el agua, Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2020, es un poema con versos y largas secciones narrativas. Está dominado por la metáfora del agua como elemento del paso del tiempo, por lo que el agua congelada se convierte en el pretexto para analizar un acontecimiento. La agudeza de los planteamientos de Valdez y su alta calidad como poeta y prosista lo vuelven un autor a seguir desde este primer libro.
¿Qué es un poemario? ¿Cómo se construye un poema? ¿Cuáles son las fronteras entre las memorias, la novela, y el canto? Todas estas preguntas me hice mientras leía este libro tan bello, donde el agua, el frío, la remembranza se conjugan en un paisaje musical y melancólico. El primer libro de Alan Valdez que se incrusta en la poesía mexicana con pie firme y contundente.
Una amiga querida dijo alguna vez que leer un ensayo personal es como entrar al baño de quien lo escribió. Cuando empecé a leer La Pérdida de Voluntad en el Agua tuve que parar por unos días; no podía evitar sentir que estaba entrando sin permiso a la casa de su autor. Que estaba leyendo su diario, que estaba escuchando sus pensamientos. El agua y los recuerdos, ambos cambiantes, tejen el hilo narrativo de este libro que al igual que el agua y el fuego, no tiene una sola forma. Su estado cambia, se transforma mientras los ojos del lector avanzan de página en página y se encuentran con la nieve en Michigan, el desierto en Chihuahua, el murmullo de la gente en Ciudad de México.
La memoria es volátil, a veces también es engañosa, pero no podemos pensarnos a nosotros mismos sin los recuerdos, sin el lenguaje que los nombra.
Quizás no tengo autoridad para decirlo, pero creo que toda persona interesada en la poesía mexicana contemporánea debería leer a Alan Valdez.
Un silencio interrumpe otro silencio. La voluntad es un río trazando su cauce. La memoria es agua detenida.
Bello, prístino, y brillante. Hace mucho que no leía poesía que fuera tan contundente y emotiva. Las palabras fluyen como agua en un río; una metáfora bien hecha sobre el recuento de la memoria. Buenísimo.
“Que esperaban que fuera la poesía, si la pluma con la que se escribe sobrevivirá a este invierno y a otros siglos y nosotros, después de esta palabra, no”
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Reseña:
Alan Valdez nos trae un relato íntimo de un joven de 26 años, que tras vivir varias experiencias dolorosas ha perdido toda esperanza, mientras compara su existencia con el fluir del agua. Es una novela más que anecdótica, sensorial, que nos invita a acompañar a una persona que no desea ser salvada, y que al mismo tiempo sabes que aunque quisiera, no hay nada que hacer por él.
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Opinión: Es el primer acercamiento que tengo con este escritor chihuahuense y he de decir que sinceramente entré sin ninguna expectativa, pero terminó haciéndome sentir mucho.
Acompañamos a un individuo en su descenso a la depresión de una manera hermosamente desoladora. La escritura fue su fuerte, definitivamente. Al inicio no estaba entendiendo demasiado, era como estar en una especie de neblina mental muy poéticamente narrada, pero conforme la depresión avanza el lenguaje se va perdiendo (un efecto totalmente deseado por el autor) que te hace sentir un cansancio mental y un desgaste emocional, razón por la cual no recomendaría leer este libro en cualquier momento de la vida, sobretodo en situaciones de difícil proceso, duelo o trastornos depresivos mayores.
Creo firmemente que a este autor no hay que perderle la pista.
Una obra maestra entre el recuerdo, el agua, la memoria. Un relato nostálgico que no dejó de sorprenderme en su fluidez y su narrativa, una poesía contundente que nos lleva a los días azules del pasado.
"Agua para beber, agua para explicar de donde viene el llanto. LLanto por las cosas perdidas. En realidad, las cosas no se pierden, se vuelven uno con la memoria, y viven ahí entre la luz que se acaba y donde empieza todo lo que ya no se puede mirar."
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Pocas veces me doy oportunidad de leer poesía, sobre todo por el cariz pretencioso que le acompaña; sin embargo, la fluidez de ideas que presenta entre lo narrativo, lo nostálgico y lo poético con imágenes de nieve y recuerdos me gustó bastante.
Ya después tuve oportunidad de platicar con Alan (pronto les paso la entrevista por acá).
Basado en el agua, este libro es la metáfora relacionado con la memoria con la que tiene diversas similitudes. Una reflexión filosófica. Este ensayo nos lleva a reflexionar de las cosas cotidianas a través de los diversos estados del agua y todo lo que la rodea... Autor ganador del Premio nacional de Poesía joven Elías Nandino 2020. Editado por el Fondo de Cultura Económica.
No es No somos Hay pérdida de voluntad Donde nada es
El camino del agua que nos transporta, fluidez, necesidad. ¿Qué es un recuerdo en un lugar donde nada lo es? ¿Qué es lo que miras cuando buscas lo que está ausente? Temporalidad, camino, memoria.
Lamento el dia que la poesia perdio su estructura. ahora siento todoa se excusan en hablar de sus emociones. no es un mal libro, solo no conecto con su forma de contar sus ideas
Es la segunda vez que lo leo. Este poema ha resonado conmigo hasta la fecha y desde hace tiempo quería regresar a él. Y aunque en la primera lectura hubieron cosas que no entendí en su totalidad, había algo en su tono y su forma de narrar que me gustaron mucho. Y ahora entiendo que así como las formas del agua, el poema se siente como nieve, a veces como una lluvia suave y a veces como vapor. Pero siempre se transforma y se diluye, de alguna u otra forma. Hay escenas bellas de la infancia, otras trágicas, otras misteriosas. Luego es reflexivo, luego es irónico e incluso violento. Muito bello.