Una casa cualquiera en la comuna de Macul funcionó como centro de tortura y exterminio entre los años 1974 y 1977. A través de los testimonios de sus sobrevivientes la periodista Nancy Guzmán Jasmen teje esta nueva crónica sobre la dictadura chilena: La venda sexy. La casa de la calle Irán 3037.
“Los chilenos desaparecidos tras pasar por la Venda Sexy fueron veintiocho, tenían edades entre los dieciséis y los cuarenta y ocho años, eran estudiantes, profesionales y trabajadores”, nos revela la autora, junto con su intención de indagar en los casos menos conocidos en este libro. Sesenta y nueve personas pasaron por esta casa de torturas.
Un relato fundamental e ineludible es el que ha escrito Nancy Guzmán, quien narra memorias particulares, no institucionales ni emblemáticas, como un ejercicio político de resistencia. Esta es también una afirmación ética con respecto a la impunidad que se vive hoy en día en Chile en relación a las violaciones de los derechos humanos, mutilaciones oculares, muertes y torturas ocurridas durante los últimos años.
"Marta soportó casi todo, lo que sobrepasó su resistencia fue el horror de ser violada por un perro. Ese día llegó abatida por la tortura. Sus palabras y gestos denotaban asco, el horror, la humillación, la absoluta destrucción de su entereza y creencia en la humanidad de esos seres abyectos, que trabajaban ocho horas torturando y violando a seres humanos completamente indefensos. Varias detenidas recuerdan que ese día destruyeron a Marta"
Nancy Guzmán no sólo unió relatos de sobrevivientes, sino que también realizó un trabajo brillante al escarbar hasta el trasfondo detrás de la represión ejercida en dictadura, comprende su forma de actuar y nos deja claro que la finalidad de la dictadura no fue devolver el supuesto orden que el país había perdido, sino que fue imponer el terror a sangre y fuego y transformar la rebeldía en sumisión.
Un libro que nos muestra la cruda realidad que vivió nuestro país en dictadura y que por muchos años no nos hemos interesado en conocer sus detalles, porque en el fondo creo que todos sabemos que su brutalidad y nula empatía nos sobrepasará.
Reportaje que indaga en la violencia del Estado chilena en los años 70, pero evidencia los modos en que se articuló un relato oficial que buscaba invisibilizar las políticas represivas. Se cuentan casos dramáticos de cómo operó la violencia sexual incluso contra niños. Guzmán evita ser explícita y no cae en el morbo sensacionalista, lo cual no resulta fácil con el tema que trabaja. Sin excesos narrativos, es una buena fuente documental.
No me gustó tanto la forma en que estaba escrito o quizas esperaba mucho también del libro, aunque es lógico que como periodista y bajo el formato de una cronica, sea más concisa y enfocada en los hechos más que en la vivencia y percepción. Igualmente, es desagarrador el retrato que hace de los hechos ocurridos en torno a esa casa y como se violentó a tanta gente, demostrando la deshumanización total de los perpetradores.
Nancy guzman no defrauda, relata, informa sin caer en morbosidades. Un libro que describe el escenario que rodeo la creación de este centro de tortura junto con muchas historias de quienes estuvieron ahí. Un deber leerlo y compartirlo.
Demoledor, sigue sorprendiéndome lo que vivieron las victimas, sin duda uno se pregunta como hay gente tan inhumana y que lamentablemente, los torturadores, no recibieron el castigo merecido.