"Marie Gouiric le inventó una modulación singularísima al idioma de los argentinos: violenta y tierna, aguda y sensible, exquisita y popular. Y un ritmo que pone a vibrar los cuerpos." Gabriela Cabezón Cámara
Hoy, en el día mundial de la poesía, no quiero dejar de compartir la reseña de un libro del género. Elegí "Este amor tan Grande" de Marie Gouiric @mariegouiric, editado por Mansalva @editorialmansalva, reciente incorporación a mi biblioteca gracias a un sorteo de Witolda @witoldalibros del que resulté la afortunada ganadora.
Marie es oriunda de Bahía Blanca, profesora de Artes Visuales, docente de escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires y también de talleres literarios. Aunque antes de "Este amor..." ya se habían editado varios poemarios suyos e incluso una novela, confieso que hasta ahora no había tenido oportunidad de conocerla. Cuando vi el comentario de Camila Sosa Villada en la contratapa, quedé admirada.
Los poemas que integran este libro se articulan en torno al amor, o más bien a los amores, plurales y diversos. Hay tristeza a flor de piel, pero también mucha ternura. Es una obra autobiográfica, en la que se refiere a su pareja, su familia, sus alumnes, y en especial a su perra Petra, con versos de lo más conmovedores. Recomiendo estos últimos a Susana @perrodepapel_ ;)
Para cerrar, convido a la lectura de un poema, que decidí fue mi favorito: "Al arroyo una vaca muerta".
Pudriéndose a su costado la cabeza desarmada, marronas las aguas. ¿Murió ahogada por su propio peso, fue quien la hundió en el barro? Nadie sabe, bajó sola hasta la muerte, aunque bajó a tomar agua, bajaba hasta la muerte. No fue su culpa, la muerte es así. Los hermanos encienden un fuego, son niños cualquiera diría salvajes, por los cueros y sus melenas como bañados en miel, pero cierto es que son nenecitos: pecho plano y ojos lampiños no distinguen entre nada, ni miden su fuerza, ni se cuidan de la mugre. Lo que sí, encienden con la inteligencia intuitiva de los fósforos acomodados entre basuras halladas cual tesoros y hojas de eucaliptus el fuego que podrá quemarles la piel, arruinarles la cara, dejarlos feos. Pero también podrá perdonarlos, y que sean esas llamas reunidas sobre la tierra seca el material de una memoria alegre para siempre, cuando ya crecidos sean hombres y no tengan más que trabajar, civilizarse, pegar ladrillos, buscar esposas, maridos, preocuparse cómo calentar la casa, criar los hijos, alejarse uno de otros, desconocerse, perder el habla. Habrá una tarde, en un arroyo, donde la muerte y la herida rondaban pero fueron perdonados y también felices.
Una poesía hermosa y desgarradora. Un libro que te atrapa por lo cotidiano de las experiencias que lo atraviesan y se nos hacen cercanas. Lo recomiendo mucho.