“El pasado está hecho de recuerdos, el presente se compone de instantes y el futuro nace de los sueños. Pues eso soy: recuerdos, instantes y sueños”
Es que María Martínez crea historias que se sienten y llegan al corazón, esta no fue la excepción.
Cuando no queden más estrellas que contar nos narra la vida de Maya, que desde muy pequeña ha vivido su vida por el ballet, todo esto guiado por su abuela que no es que sea un verdadero apoyo. Ella trabaja como solista en la Compañía Nacional de Danza y es una excelente bailarina, que incluso los ballets más prestigiosos han puesto sus ojos en ellas. Pero todo esto se ve empañado cuando un grave accidente le causa una lesión fatal, la cual le impide volver a bailar como profesional, Maya queda tan perdida porque el único mundo que conoce se ha derrumbado. Con todo esto su abuela la culpa y la ausencia de su madre pesa más que nunca, Maya no sabe que hacer con su vida de ahí en adelante, pero encuentra algo que lo cambiará todo y le ayudará a emprender un viaje en donde descubrirá una verdad escondida en una caja de música, además de conocerse a si misma y seguir lo que verdaderamente late en su interior.
Que historia tan bonita y llena de sentimientos, esta autora hace magia con lo que escribe, enamorada completamente de su pluma. Un libro que hace soñar, sonreír, emocionarte, sufrir y viajar, esas descripciones preciosas que llegan al corazón, y se comprueba con las miles de frases que marqué, que hacen reflexionar.
Maya me ha encantado, al principio tan perdida, si conocerse verdaderamente, viviendo la vida que otros querían para ella, tratando de cumplir expectativas y no siguiendo lo que su interior le decía. Que evolución ha tenido, uff, tantas emociones me dan al recordar todo su proceso, es increíble. Lloré, me reí, sufrí y conecté tanto con ella que es un personaje tan entrañable para mí, que si pudiera la sacaba del libro y la abrazaría fuertemente. Y se que ella se quedará por un largo tiempo en mi corazón, la adoro muchísimo, ha pasado por tanto a lo largo de su vida que se merece todo lo bueno de la vida.
Lucas, ay, también lo adoro. Tan imperfecto que lo hace tan real, como también tuvo su evolución a lo largo de la historia y a sanar todas esas heridas del pasado que no lo dejaban avanzar completamente.
Este libro no solo se centra en el romance entre Maya y Lucas, que por cierto me ha encantado, todo entre ellos fluyó de una forma lenta y hermosa. Fueron personajes muy reales, con sus defectos y virtudes, con tantos errores que cometen durante su proceso, completamente enamorada de los dos. Y sí, esta historia va más allá del amor romántico, nos habla del amor propio, el conocerse a uno mismo, el amor de la familia y no solo la de sangre, esas personas que están ahí apoyándote, dándote palabras de aliento, también el luchar por tus sueños, el dejar de cumplir las expectativas que otras personas tienen en ti, el equivocarse, pero no quedarse estancando ahí, sino que buscar salidas a todas esas situaciones en las que la vida te pone a prueba. Se me llena el corazón de recordar todos los sentimientos que sentí cuando iba leyendo esta historia, me ha fascinando profundamente.
La manera en la que está narra esta autora es demasiado linda, te hace participe de la historia de estos personajes tan increíbles e imperfectos. Una montaña rusa con esta historia, la ambientación, la trama, todos los personajes tan bien construidos y su viaje de autodescubrimiento tan inspirador. Y claramente tienen que leerlo, te estruja el corazón de una manera tan bonita.
Se va directamente a mis mejores lecturas de este año (2021)
“Porque conocerte a ti mismo puede ocuparte toda la vida. Porque hay viajes que solo te llevan hacia dentro, y nuestro interior, a veces, tiene el tamaño del universo”