En Placa madre, primer libro de Tomás Morales, la realidad física se confunde con la virtual: «He cambiado de aspecto / y apodo tantas veces / que olvidé la raíz / de mi verdadero nombre». Con la mano izquierda en el cable, y la mano derecha en el control, la cultura de los videojuegos es utilizada como punto de partida para elaborar treinta y cinco poemas que apelan a nuestra propia relación con la tecnología; entre el mundo análogo y biomas digitales, configuran un espacio cibernético e idílico: trayectos ficticios por Tokio, metamorfosis y enfrentamientos donde finalmente ningún personaje gana ni es vencido: «Tú y yo flotábamos abrazados a un globo / como una gaviota impulsada por el viento marino / desde la estratósfera veíamos pasar las etapas del mundo».
Me encantó ese encuentro entre el mundo virtual y la poesía, esa nostalgia de los juegos que nos acompañaron en la medida que la tecnología se iba insertando más y más en nuestras vidas. Muy ingenioso. Creo que debe ser aún más entretenido para alguien que conoce realmente bien todas esas referencias, pero yo lo disfruté igual.
"ella respondía con palabras específicas pero nuestro vocabulario común se tornaba más y más complejo al punto de adivinar las mentiras del otro sin expresar jamás nuestro disgusto"
3,5 en realidá. me gustó, pero con algunos no logré conectar o verdaderamente, no sabía de lo que hablaba y tuve que googlear porque no estoy tan familiarizada.
favoritos:
“he cambiado de aspecto / y apodo tantas veces / que olvidé la raíz / de mi verdadero nombre. […] mi fecha de nacimiento / mi nombre sin vocales / el viaje continúa / llámenme como ustedes quieran / en el fondo siempre seré el mismo.” -
“la relación entre mi doble y su pareja / el gusto de una mandarina compartida / la caricia mutua de nuestros dedos / encerrando el amanecer.” -
“así se sentía ver en vivo / la agonía de mi padre verdadero / el color de piel inadecuado / sus brazos como raíces podridas / un modelo con fallas de fábrica.” -
“solo me sentía vivo / mirando la muerte a la cara / quizás está escrito en mis genes.”
Es un arma de doble filo la temática del poemario. Funciona solo si el lector está familiarizado con el registro poético y con los temas que se tratan. Algunos poemas los entendí, otros no tanto, pero más allá de entender o no, las cuatro estrellas van porque el poemario tiene momentos bien líricos que hacen la lectura tanto amena como evocativa.