Gravemente herido tras su último combate, Ricardo Santos se debate entre la vida y la muerte. Pero esto no detendrá a su odiado enemigo el Rey Cobra de seguir enviando asesinos contra él. La cazadora de recompensas Domino decide llevarse a Ricardo a un lugar remoto y aislado, para que pueda recuperarse de sus heridas. Pero el idílico entorno natural de las Montañas Rocosas esconde sus propios misterios y secretos. El paraíso se convertirá pronto en infierno cuando un demente montañés hace su aparición. Y las cosas no hacen sino ponerse peor con la llegada de Orión, un cazador de fama mundial contratado por Cain Hunter para acabar con Ricardo y Domino.
Séptima entrega del personaje Ricardo Santos, El Tigre de Plata, que se encuentra gravemente herido y sin su máscara. Está en el hospital, bajo la atenta vigilancia de su amiga Domino, la cazarecompensas, además de contar con la ayuda de Machiko. Sin embargo, viendo que los secuaces de Cain Hunter siguen amenazando la vida de Ricardo, deciden sarcarlo como sea del hospital. Estas primeras escenas son trepidantes, no dan respiro al lector. En realidad todo el relato largo sigue este ritmo, pero esta primera parte está muy conseguida. Ahora a esperar la continuación. ¡Viva el pulp!
Cada entrega de El Tigre de Plata es mejor que la anterior, y esta no solo cumple la norma, sino que lleva un ritmo absolutamente trepidante desde la primera escena. Como dice el propio autor, esta «Caza mayor» es una obra en cuatro actos (4 capítulos) que nos catapultan a un paisaje nevado, a unas montañas que bien pudieran ser aquellas en las que John Rambo terminó casi sepultado en una mina abandonada. Una vez terminé de leer la novela y de compartir toda la adrenalina con Domino y Ricardo Santos, volví a mirar la portada. Me pasó como con los viejos cómics: una vez has leído la historia, la portada te cuenta muchas más cosas en las que no llegaste a reparar. Como suelo terminar en mis comentarios, aquí no será menos: «Caza mayor», colección Kumite, disponible en Lektu.com No es gratis, pero casi. Precio ridículo. En serio. Y, por supuesto, te la recomiendo.