En 1988, poco antes de morir, Enrique Lihn dejó lista y prologada para la colección de poesía Lumen, en Barcelona, una antología a la que le dio un nombre que atesoraba hace años para un libro de esa índole: Álbum de toda especie de poemas. Ahí reunió algunos de sus textos más importantes, pero también otros menos conocidos, acompañándolos de un espléndido prólogo en el que cuenta su vida como poeta. Apenas un año antes había publicado Mester de juglaría, siete poemas largos para dar a conocer su obra en España.
La presente edición, publicada a treinta años de la muerte de Lihn, ya convertido en un poeta ineludible de la lengua, reúne ambas antologías personales: el Lihn que Lihn eligió.
Enrique Lihn Carrasco was a Chilean poet, playwright, and novelist. The son of Enrique Lihn Doll and María Carrasco Délano, he married Ivette Mingram and they had one daughter: Andrea María Lihn Mingram, an actress.
Born in 1929 at Santiago, Chile, Lihn aspired to be a painter but after a failed attempt during university, he abandoned that dream to pursue writing. Lihn proceeded to develop into a poet, playwright, and novelist. He taught literature at the University of Chile. Lihn views both the past and the future as forms of death, and his emphasis on this point is evident throughout his literary works. His work revolved around his contempt for the contemporary dictatorship, as Chile was governed by a military junta. Works layered with social, political, and religious commentary are common throughout Lihn's canon. His final book, Diario de Muerte was written in the six weeks preceding his death from cancer in Santiago, and the evening before he died, he corrected the proofs.
El título del libro es certero, porque esta antología elaborada por el mismo Lihn tiene una variedad inmensa de estilos, hay una conciencia social dentro de ella, también hay miradas introspectivas hacía la misma existencia del poeta y su arte, hay poemas ocurrentes como los de Nicanor Parra, en fin, hay de todo, la selección es magnífica, la recomiendo tanto a los fanáticos mas rayados de la poesía como a los que van empezando, porque de verdad, hay material para todos acá. Bravo Lihn, bravo!
Ahora que quizás, en un año de calma, piense: la poesía me sirvió para esto: no pude ser feliz, ello me fue negado, pero escribí.
Escribí: fui la víctima de la mendicidad y el orgullo mezclados y ajusticié también a unos pocos lectores; tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto; una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.
Pero escribí: tuve esta rara certeza, la ilusión de tener el mundo entre las manos —¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco con toda su crueldad innecesaria— Escribí, mi escritura fue como la maleza de flores ácimas pero flores en fin, el pan de cada día de las tierras eriazas: una caparazón de espinas y raíces
De la vida tomé todas estas palabras como un niño oropel, guijarros junto al río: las cosas de una magia, perfectamente inútiles pero que siempre vuelven a renovar su encanto.
La especie de locura con que vuela un anciano detrás de las palomas imitándolas me fue dada en lugar de servir para algo. Me condené escribiendo a que todos dudarán de mi existencia real, (días de mi escritura, solar del extranjero). Todos los que sirvieron y los que fueron servidos digo que pasarán porque escribí y hacerlo significa trabajar con la muerte codo a codo, robarle unos cuantos secretos. En su origen el río es una veta de agua —allí, por un momento, siquiera, en esa altura— luego, al final, un mar que nadie ve de los que están braceándose la vida. Porque escribí fui un odio vergonzante, pero el mar forma parte de mi escritura misma: línea de la rompiente en que un verso se espuma yo puedo reiterar la poesía.
Estuve enfermo, sin lugar a dudas y no sólo de insomnio, también de ideas fijas que me hicieron leer con obscena atención a unos cuantos psicólogos, pero escribí y el crimen fue menor, lo pagué verso a verso hasta escribirlo, porque de la palabra que se ajusta al abismo surge un poco de oscura inteligencia y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.
Porque escribí no estuve en casa del verdugo ni me dejé llevar por el amor a Dios ni acepté que los hombres fueran dioses ni me hice desear como escribiente ni la pobreza me pareció atroz ni el poder una cosa deseable ni me lavé ni me ensucié las manos ni fueron vírgenes mis mejores amigas ni tuve como amigo a un fariseo ni a pesar de la cólera quise desbaratar a mi enemigo.
Pero escribí y me muero por mi cuenta, porque escribí porque escribí estoy vivo.
"Aquí en esta ciudad, en un panal de vidrio, en mi celdilla hermética robo a la angustia horas de mi razón, muriéndome en el trabajo estéril del poeta, en su impotencia laboriosa."
"Pies que dejé en París a fuerza de vagar religiosamente por esas calles sombrías La ciudad me decía no eres nada a cada vuelta de sus diez mil esquinas y yo: eres bella, a media legua, hundiéndome otro poco en el polvo deletéreo: nieve a manera de retribución, y en la boca un sabor a papas fritas."
"por la Quinta Avenida, este río del viento filudo de Manhattan soy un puñado de palabras lectoras una hoja que lee su paisaje de letras arrastrada del viento, el azaroso. Si el paraíso terrenal fuera así igualmente ilegible el infierno sería preferible al ruidoso país que nunca rompe su silencio, en Babel."
"Sin cara ni país ni arraigo en perro propio somos llamados a la traición a los cambios de sexo o más modestamente a una condición aleatoria."
"Pero tú y yo, fantasmas de carne. y hueso, irrealizamos la regla que nos confirma como si fuéramos su excepción voces y no cuerpos, pero no sólo voces, nos entretejemos persona a persona con la sensación de asistir —en nosotros— al matrimonio secreto de la Magia y la Ciencia."
"The Metropolitan Museum of Art es una obra de arte implementada por sus inodoros artísticos. Somos obras de arte momentáneamente vivientes."
"Cada mañana he despertado más cerca de la miseria esa que nadie puede erradicar, y, coño, qué manera de dormir como si germinara a pierna suelta sueños insomnes a fuerza de enfilarse a toda hora frente a un amor frío pero lleno de violencia como un sargento borracho"
Primera vez que leo a Lihn y puedo decir que en general me gustó. Eso sí, varios poemas me aburrieron soberanamente. ¿Mis favoritos? "Destiempo", "Monólogo del padre con su hijo de meses", "Cámara de tortura" y "Larga distancia" por nombrar algunos.