El Abrazo de Vergara fue el acuerdo que puso fin a la Primera Guerra Carlista. En la historia de España, desde el campo liberal y progresista, se ha visto aquel hecho como el paradigma de la transacción con el clericalismo y las fuerzas de la reacción, que impidió que se asentara con bases firmes el liberalismo en España. Un pacto que insufló oxígeno al oscurantismo, sentando las bases de una excepcionalidad ibérica sustentada en la supervivencia de vestigios feudales. No obstante, la narración que ofrece Galdós de las negociaciones de paz, nos aporta una visión distinta, la de una guerra que se libró con encono, y de unos ejércitos desmoralizados y ávidos de paz, a los que no se podía negar la terminación de las hostilidades. Eso sí, el narrador canario deja muy mal parado al pretendiente carlista. La guerra, a la postre, supuso el desangramiento de un país a causa de una querella familiar.