[Reseña de los volúmenes 1-2 de Navillera]
Formando una trilogía espiritual con Metamorfosis BL de Kaori Tsurutani y Ocean Endroll de John Tarachine, este manwha del guionista Hun y la dibujante Jimmy se adscribe al subgénero de personas descubriendo hobbies en la tercera edad. En esta ocasión, no es el manga de romance gay ni el cine, sino el ballet lo que va a unir al septuagenario Deokchul, generoso hombre de familia que ha vivido siempre para los demás, y al veinteañero Chaerok, bailarín que compagina la danza con varios trabajos y una situación familiar compleja.
Navillera
no cuenta una historia dada a grandes sorpresas, bailando sobre la fina línea entre el drama y la comedia sin terminar de caer en una ni en otra. Hay momentos para la sonrisa y, ciertamente, hay otros para las lágrimas, tanto por la incomprensión en entorno y sociedad porque un anciano quiera hacer ballet, como por la carga emocional que ocultan ambos protagonistas, destacando en el segundo volumen los dramas personales del joven. Todo el relato busca fomentar en le lectore la empatía, haciendo especia hincapié en la infantilización de las personas de la tercera edad, aunque también en la juventud "que no sabe nada de la vida": las decisiones de ambos van a ser puestas en cuestión, y reivindicadas por la pura y catártica pasión que sienten por la danza.
A nivel gráfico, personalmente, se produce cierta disonancia entre el dibujo (que invita al blanco y negro del manga) y la aplicación de unos colores digitales con muchos efectos en los que cuesta entrar, si bien parecen encontrar un equilibrio (o yo una costumbre) en el segundo volumen. Pero nada de ello afecta al trazo de la artista, siempre expresivo en sus caras y gestos y progresivamente bello en su representación del movimiento a medida que avanza la serie, explotando de manera definitiva en el bellísimo recital improvisado de ballet que da Chaerok al final de ese segundo tomo. Calor en el alma, ojos humedecidos y una sonrisa sincera es lo que queda tras su lectura, a la espera de los tres volúmenes restantes. Qué bonita es
Navillera
.