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Novelas y Cuentos

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Índice

ESTUDIOS PRELIMINARES
Dostoiewsky, por Ignacio Millán
Bibliografía
Tolstoy, por José E. Iturriaga
Bibliografía de las obras de León N. Tolstoy

DOSTOIEWSKT
El eterno marido
Discurso sobre Pushkin
La mansa

TOLSTOY
La sonata a Kreutzer
La muerte de Iván Ilich
No puedo callarme

376 pages, Hardcover

First published January 1, 1978

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About the author

Fyodor Dostoevsky

3,345 books74.2k followers
Фёдор Михайлович Достоевский (Russian)

Works, such as the novels Crime and Punishment (1866), The Idiot (1869), and The Brothers Karamazov (1880), of Russian writer Feodor Mikhailovich Dostoyevsky or Dostoevski combine religious mysticism with profound psychological insight.

Very influential writings of Mikhail Mikhailovich Bakhtin included Problems of Dostoyevsky's Works (1929),

Fyodor Mikhailovich Dostoevsky composed short stories, essays, and journals. His literature explores humans in the troubled political, social, and spiritual atmospheres of 19th-century and engages with a variety of philosophies and themes. People most acclaimed his Demons(1872) .

Many literary critics rate him among the greatest authors of world literature and consider multiple books written by him to be highly influential masterpieces. They consider his Notes from Underground of the first existentialist literature. He is also well regarded as a philosopher and theologian.

(Russian: Фёдор Михайлович Достоевский) (see also Fiodor Dostoïevski)

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Profile Image for Maik Civeira.
302 reviews14 followers
January 28, 2021
Durante unos años me apasioné por la literatura rusa y aquel 2013 escogí compilación de los dos maestros de la narrativa eslava. Es un volumen de la colección "Los Clásicos", e incluye los textos "El eterno marido", "Discurso sobre Puschkin" y "La mansa" de Dostoiewsky, más "La sonata a Kreutzer", "La muerte de Ivan Ilich" y "No puedo callarme" de Tostoy. Ambos autores se caracterizan por representar con maestría la condición humana, en especial sus aspectos trágicos. Los que más me impactaron fueron los del segundo, a quien hasta entonces había leído poco, y en particular "La muerte de Ivan Ilich", una trágica historia sobre la soledad y el dolor en los que se encuentra un enfermo terminal.
Profile Image for Alejandro Teruel.
1,353 reviews258 followers
March 3, 2014
Una curiosa colección conformada por novelettes, un discurso y un ensayo de dos de los gigantes de la literatura rusa del siglo XIX, Dostoyevski y Tolstoi.

La obra más conocida de Dostoyevski incluida en este volumen es la novela corta El eterno marido que relata la historia de una obsesiva relación de amor-odio entre el marido y uno de los amantes de la difunta esposa, contada desde el punto de vista del amante, varios años después de finalizada la relación extramarital y un par de años después de muerta la vértice del triángulo y que transcurre primordialmente ante la luz inmisericorde, de nervios de punta, de las noches blancas de Petersburgo. Una obra maestra de suspenso psicológico, décadas antes de inventado el género.

Adicionalmente el libro incluye el cuento La mansa del mismo autor, otro thriller psicológico que atrapa al lector en la locura dostoyevskiana, esta vez de un prestamista que se hace de una esposa para llevarla a su marasmo particular de odio, desprecio, resentimiento, amor, y una retorcida concepción de redención que terminan, inevitablemente por destruirlos a ambos, con una imagen final escalofriante, inolvidable, que podría calificarse de magistral cinematografía mental.

Discurso a Pushkin es un documento importantísimo en la vida de Dostoyevski, muy útil para quien necesite ahondar más en el impacto que tuvo Dostoyevski en su tiempo. Similarmente se incluye un ensayo, más bien, una protesta apasionada de Tolstoi, No puedo callarme, en contra de la pena de muerte en Rusia.

Adicionalmente se incluyen dos de las grandes novelas cortas de Tolstoi, La sonata a Kreutzer y La muerte de Ivan Ilich.

La sonata a Kreutzer es, posiblemente, la obra más dostoyevskiana de Tolstoi, en el que el narrador retrata el asesinato de su esposa en un paroxismo de celos, como el resultado inevitable de la sexualidad humana, el sacrificio de la espiritualidad en pos de la carnalidad, y una fatal, hipócrita y profundamente errónea concepción social sobre la naturaleza de las relaciones entre hombres y mujeres. La obra muestra las profundas contradicciones en el propio Tolstoy -quizás sólo un autor de la estatura de Tolstoy puede incluir un ideología tan equivocada y tan desoladoramente pesimista en una narración capaz de retener nuestro interés hasta el final.

La muerte de Ivan Ilich es considerada una de las mejores novelas cortas jamás escritas -vale la pena leer esta obra, aunque sea para formarse una opinión propia sobre este libro tan lleno de sombras, de cuestionamientos y sin embargo, con un final tan asombrosamente liberador y luminoso.

Los dos estudios preliminares, tanto el de Ignacio Millán sobre Dostoievsky como el de José E. Iturriaga sobre Tolstoi dan los elementos biográficos necesarios para apreciar con mayor certeza las obras incluidas.

Profile Image for Enganchando Lectores.
33 reviews31 followers
July 29, 2018
EL ETERNO MARIDO
Nos encontramos con el señor Veltchaninov en Petersburgo. Este es un hombre treintañero, cuya apariencia desaliñada demuestra su decadencia moral y económica, pero no consigue ocultar su anterior esplendor físico, así como tampoco oculta su aristocrático origen ni sus sofisticadas maneras. Este señor se encuentra, por decirlo de algún modo, atrapado en la ciudad, presa de un pleito jurídico, en el que su fogosidad en lugar de ayudar, entorpece las labores de su abogado, prolongando aún más la cosa.
Adicionalmente, se ha vuelto hipocondriaco y vive lleno de una angustia existencial que resulta en parte de su aparente enfermedad, pero mayormente del profundo remordimiento que le causan los recuerdos de su disipada vida, de la forma en la que derrochó su fortuna y de las mujeres que enamoró y abandonó por puro capricho.
Veltchaninov ya se siente lo suficientemente atormentado y harto de la vida, cuando entra en escena un hombre de apariencia más bien funesta, que viste de luto y que por tal motivo lleva en su sombrero una gasa negra. Este hombre parece perseguir recurrentemente a Veltchaninov haciéndole sentir especialmente incómodo y cada vez que nuestro héroe intenta enfrentar al hombre de luto para conocer su identidad y para aclarar la situación algo sucede y no llegan a encontrarse o a hablar del todo. Esto comienza a hacer aún más angustiosos los días de Veltchaninov en la ciudad, pues teme encontrarse en la calle con el hombre de luto, y el recuerdo de los encuentros y la sensación de conocerle de antes o de otra parte pero no conseguir dar con su nombre no le dejan en paz.
De repente el hombre de luto se aparece una madrugada en casa de Veltchaninov y una vez que nuestro protagonista consigue superar el estupor que le ha causado este inesperado, pero de alguna forma deseado encuentro, nos enteramos que el hombre de luto se llama Pavel Pavlovitch Trusotsky, viejo conocido de nuestro señor Veltchaninov, esposo de Natalia Vasilievna, una hermosa mujer de provincia, que ha fallecido pocos meses atrás.
Lo interesante del asunto, es que Veltchaninov y Trusotsky se conocen porque Velchaninov era un asiduo visitante de la casa y de la cama de Natalia. Pavel Pavlovich, Natalia y Veltchaninov, eran grandes amigos, los tres iban para arriba y para abajo y por momentos solo Natalia y Veltchaninov iban para arriba y para abajo, poniendo unos cuernos enormes al amigo Trusotsky.
El caso es que la mujer falleció dejando atrás a un desolado Trusotsky que la amaba con adoración y a una pequeña hija llamada Lisa, que por esos días se encuentra bastante enferma. Nueve años atrás, Natalia había pedido a Veltchaninov un tiempo en la distancia, aparentemente estaba embarazada, necesitaba organizar sus ideas, saber cómo proceder, pero finalmente decidió mandar a volar a nuestro héroe no sin aclararle que el embarazo había sido una falsa alarma. Pero si Trusotsky y Natalia nunca habían conseguido tener un bebé, de dónde había salido Lisa, ¿acaso se trata de mi hija? Se pregunta Veltchaninov.
Las razones de la estancia de Pavel Pavlovich en Petersburgo no son claras, aparentemente quería encontrarse con Veltchaninov y otro viejo amigo de aquella lejana época, un joven artillero que también se había hecho muy amigo de la pareja y que también visitaba asiduamente su casa, incluso después de la partida de Veltchaninov…
Nuestro protagonista comienza a preguntarse si Trusotsky sabe o no de su pasada intimidad con Natalia, pero una vez más las intenciones del cornudo marido no son claras, Veltchaninov nunca se atreve a preguntar directamente y Trusotsky se mueve entre incordiar profundamente a nuestro héroe y admirarlo con adoración. La angustia existencial de Veltchaninov va en aumento por cuenta de la aparente persecución que Trusotsky le ha montado, a veces cree que Trusotsky lo sabe todo y otras veces da por sentado que no tiene ni idea, pero lo cierto es que le teme a Pavel Pavlovich. Esta angustia alcanza niveles insospechados cuando Lisa muere causando un profundo deterioro en la ya mala salud de Veltchaninov.
¿Será que Lisa es o era hija de Veltchaninov? ¿Será que Trusotsky sabe de la infidelidad de su mujer con Veltchaninov o en realidad lo ignora por completo? ¿Acaso Trusotsky está en Petersburgo para vengarse de la ofensa de la que fue víctima por cuenta de los amantes de su mujer? ¿Acaso Trusotsky uso la enfermedad y muerte de Lisa como venganza contra Veltchaninov? ¿Qué es un Eterno Marido? Bueno como es costumbre solo podrán averiguarlo leyendo esta estupenda historia.
La forma en la que está escrita esta novela, inevitablemente hace pensar en El Proceso de Kafka, pues Dostoyevski siembra magistralmente una duda, no solo en su protagonista sino también en el lector, al comienzo de la historia, y nos mantiene en vilo constantemente, pues Veltchaninov se comporta de manera semejante a K, el héroe kafkiano, evitando o arruinando cualquier oportunidad de esclarecer la situación que le atormenta.
Estamos ante una novela que a pesar de abordar un tema relativamente banal, como lo es una infidelidad, es supremamente entretenida, tiene muy buen ritmo, es fácil de leer y cuenta con un desenlace que yo no llamaría inesperado pero si cínico. Es también una profunda crítica al rol de la mujer en la sociedad rusa de finales del siglo XIX. Adicionalmente la crítica la considera la mejor novela de Dostoyevski por su estructura y composición.

LA MANSA
Nos encontramos con las preocupadas cavilaciones de un hombre, que de alguna forma halla paz en la presencia del cadáver de una mujer extendido sobre dos mesas de juego. Le preocupa pensar qué será de sí mismo una vez que llegue el ataúd y decidan llevársela. En medio de sus convulsionadas reflexiones decide poner orden a sus pensamientos y narrar de manera ordenada los sucesos que llevaron al fatídico desenlace al que se nos introduce desde el mismo principio de la historia.
El hombre en cuestión es uno ya maduro, con más de 40 años de edad, prestamista dueño de una casa de empeño, profesión que al parecer es despreciada por el común de la sociedad, sin que por ello las personas dejen de acudir a él cuando se ven apremiadas por una necesidad de dinero. La mujer que yace sin vida en las mesas de juego de nuestro amigo prestamista, era una adolescente que hacía parte de su clientela. La mujer despreciaba al prestamista, justamente por su oficio, pero le visitaba con relativa frecuencia para empeñar las pocas pertenencias de algún valor que había heredado de sus padres, quienes había fallecido tres años atrás dejándola sumida en la pobreza. La infeliz muchacha había ido a parar a casa de sus dos tías, una más mezquina que la otra, las cuales no dudaron en reducirla a la condición de sirvienta y mucho menos en escatimar el pan que le brindaban.
El prestamista sentía una mezcla entre admiración y lástima por la joven muchacha y hacía caso omiso del desprecio que ella sentía por él y que hacía manifiesto con un profundo silencio en su presencia. Sin embargo, en una de las últimas visitas que la mujer hizo a la casa de empeño, para dejar como prenda una imagen de la virgen enmarcada en plata, el hombre fue lo suficientemente astuto para que la opinión que la adolescente tenía de él cambiara. Le permitió retirar la imagen religiosa del marco y además se mostró como un hombre con algún grado de cultura e ilustración, pues citó al Fausto de Goethe.
Después de que la muchacha abandonó el lugar, el hombre decidió que aquella niña con su tierna edad era lo que él quería, era la persona junto con la cual podría cumplir sus sueños, era la mujer ideal para tomar por esposa, así que resolvió pedir su mano. Él sabía que un tendero maltratador de mujeres que vivía en frente de la casa de la niña quería contraer nupcias con ella y que las malquerientes tías apoyaban la idea ante la perspectiva de deshacerse de aquella nunca deseada carga, así que una vez tomada su resolución, esa misma noche fue a casa de La Mansa y le pidió que se casara con él, pero no lo hizo de una manera amorosa sino que simplemente se presentó como una vía de escape ante la alternativa del tendero.
El hombre deseaba profundamente que La Mansa le amara y le admirara, pero no quería que ese amor resultara del simple hecho de brindarle una mejor vida, de gratitud, por el contrario quería que resultara de la capacidad de La Mansa de ver más allá de su condición de dueño de una casa de empeño, de su aparente mezquindad y afán de acumular dinero. Decidió entonces que una vez casados su trato hacía ella sería cordial pero distante, de modo que si la mujer realmente lo amaba tendría que penetrar capa tras capa de su sordidez para encontrar al buen hombre que en realidad era; y él así lo hizo.
El frío trato de su marido hizo mella en el gentil carácter de La Mansa, hasta que finalmente la hizo dejar a un lado su dulzura y sumisión dando paso a la rebeldía. La Mansa dejó de atender las instrucciones de su marido en lo que al negocio se refería y comenzó a abandonar la casa temprano en el día para solo regresar en la noche sin que su esposo supiera a dónde iba o en qué ocupaba su tiempo durante sus ausencias.
El prestamista descubrió que su mujer frecuentaba a un hombre llamado Efimovich, antiguo compañero de armas en el regimiento del que él hacía parte y del que fue retirado de manera deshonrosa. Se resolvió a seguir a su mujer a uno de sus encuentros con Efimovich y se puso tras la puerta del salón en el que aquellos dos se encontraban, escuchando, esperando que entre ellos pasara lo que había de pasar y dispuesto a usar el revolver que llevaba consigo. Para sorpresa de nuestro protagonista, Efimovich en su afán de conquistar a La Mansa, comenzó a despotricar del prestamista y la reacción de su mujer fue la de hacer caso omiso e incluso rechazar los vituperios de los que él era blanco. Conmovido, se decidió a rescatar a la niña de aquella situación antes de que escalara a mayores, así que sencillamente entró, la tomó de la mano y se la llevó sin que esta opusiera resistencia.
Llegaron a casa, el prestamista dejó el revolver sobre una mesa en su habitación y se fueron a la cama. El prestamista despertó en silencio y vio, sin que ella lo notara, como La Mansa tomaba el revólver, caminaba y se paraba junto a él y ponía el cañón del arma sobre su sien. El hombre decidió simular que continuaba durmiendo mientras el cañón continuaba oprimiendo su cabeza, en tanto que su mujer decidía si abrir fuego o no… esta fue la prueba máxima.
¿Abrió fuego La Mansa? ¿Pero si lo hizo, cómo es que ella está muerta y el prestamista nos cuenta esta historia? ¿Cómo fue que La Mansa acabó muerta? Esto solo lo podrán descubrir leyendo la segunda parte de esta brevísima historia del que fuera uno de los más grandes autores rusos: Fiodor Dostoyevski.
Como todo lo que he tenido oportunidad de leer de este señor, estamos una vez más ante una pieza de literatura escrita de manera magistral. Me atemoriza un poco aventurarme a hacer mi interpretación de la misma, pues evidentemente la haré desde la perspectiva de nuestro contexto histórico y social, que con seguridad dista bastante del de la Rusia de 1876. O acaso los hombres no seamos tan inteligentes como para habernos transformado profundamente como individuos y como sociedad en poco más de siglo y medio y dejar de repetir los mismos errores, por lo que puede que la Colombia de 2018 no diste tanto de la Rusia ya mencionada.
Siendo así, considero que esta obra es una profunda crítica a la silenciosa sumisión que se espera de las mujeres cuando contraen matrimonio. Dura crítica del maltrato al que las mujeres son sometidas cuando caen en una relación en la que carecen de independencia económica. Crítica del maltrato que los hombres se sienten con derecho de infligir por cuenta de obrar como únicos proveedores del hogar.
En las páginas de La Mansa encontramos claramente manifiestas las señales que me hacen pensar en un caso de abuso emocional:
• Asimetría en la relación que se desprende particularmente de las diferentes condiciones económicas del Prestamista y de La Mansa.
• Comportamiento controlador del maltratador, manifiesto en el control de la forma en que el dinero debía ser gastado, aunque nuestro buen usurero se permitió concesiones con relación al plan que había trazado originalmente a este respecto.
• El hecho de que el prestamista considerara a las mujeres como carentes de originalidad.
• Que el usurero esperara absoluta humillación y admiración de la mujer una vez que ella hubiese conseguido ver lo que en realidad, o quizás lo que solo en apariencia, había detrás de su mezquino y frío comportamiento.
Y esa historia fantástica como la llama el autor culmina como debía culminar y con esto me refiero a que terminó de la única manera en que terminan las relaciones de maltrato cuando la víctima no consigue escapar a tiempo de su relación.

LA SONATA A KREUTZER
En La sonata de Kreutzer nos enfrentamos a un relato contenido dentro de otro relato. El narrador es un pasajero de un vagón de tren que se encuentra haciendo un largo recorrido. En cada una de las paradas que hace el tren, bajan unos pasajeros y suben otros tantos. Unos taciturnos, otros más conversadores. Nuestro pasajero fija su atención en un abogado y una señora que viste un sobretodo masculino y posteriormente en un viejo comerciante y en algo semejante a un vendedor, que tomaron asiento frente al abogado y su compañera.
La mujer del sobretodo conversa con su abogado al respecto de las razones por las que no quiere vivir con su marido y en un momento de distracción de nuestro pasajero la charla pasa de la puntualidad del caso a la generalidad acerca del divorcio y su auge no solo en Europa sino también en Rusia. El abogado expresa su opinión y notando que el comerciante está prestando atención le involucra en la conversación preguntándole cuál es su posición frente a este tema.
Y aquí nos encontramos con un primer punto muy interesante. El viejo comerciante atribuye el incremento en la tasa de divorcios a la educación. Cuanto más educada es la gente más propensa es a divorciarse, cosa que por supuesto le parece un despropósito.
La señora desde luego replica, diciendo que no es justo que la mujer tenga que casarse con un hombre al que no ama porque así ha sido definido o arreglado, dando pie para que el viejo comerciante presente una arenga, que a mi parecer es bastante machista, un discurso obsoleto que hoy en día hemos conseguido dejar atrás gracias justamente a la educación. Lo que este señor arguye es que la mujer al final del cuentas no es más que la costilla del hombre, si no le ama, debe aprender primero a temerle y luego a amarlo y es responsabilidad del hombre mantener a la mujer puesta en su lugar, pues de otra forma, la mujer se descarriará inevitablemente.
La forma en la que el viejo comerciante sienta su posición es tan tajante que corta la conversación, pero una vez que este personaje abandona el tren en una de sus paradas, los pasajeros que estaban inmersos en la discusión la retoman. La mujer afirma entonces que la consagración del matrimonio es el amor. Esta sentencia hace que un hombre canoso y reservado de nombre Posdnichev, se inmiscuya en la charla preguntando de manera desafiante, qué tipo de amor es ese que consagra al matrimonio. La mujer responde que se trata del amor que hace que uno prefiera a una persona exclusivamente por sobre todas las demás. El amigo Posdnichev dice que tal amor no existe, que eventualmente el uno o el otro se hastiará y comenzará a preferir a alguien diferente, que el matrimonio es una farsa a la que las personas son arrastradas movidas por el amor sensual. Su tono es tan vehemente que no admite replica y una vez más la conversación se ve cortada.
Ha caído la noche y muchos de los pasajeros del vagón duermen o se cambian a otro pues no se sienten cómodos en compañía de Posdnichev. Nuestro pasajero va sentado frente a él y se convierte en el recipiente de la historia del viejo, una historia de celos, prejuicios, de situaciones absurdas y asesinato.
Posdnichev era un joven acomodado, que como todos los jóvenes de su época visitaba casas de prostitución para aliviar sus necesidades sexuales, cosa con la que se envilecía y envilecía a la mujer pero de la que él no era consciente, de hecho la sociedad lo consideraba algo sano y natural y él solo tomó conciencia de tal envilecimiento hasta mucho tiempo después. El tipo vivió la vida como tenía que ser vivida, o por lo menos como la sociedad en la que se movía dictaba que debía ser vivida.
Llegó el momento de sentar cabeza y se prometió a sí mismo que a diferencia de los otros hombres de su círculo que una vez que se casaban y establecían una familia seguían de juerga como si nada, él se debería a su esposa y los suyos.
Buscó para ello una mujer que reuniera suficientes atributos de pureza, de modo que contribuyera a su esfuerzo de enderezar su camino antes disipado y libidinoso. Conoció a la bella hija de un hacendado arruinado y se sintieron profundamente atraídos mutuamente, al fin de cuentas se trataba de dos bellos especímenes humanos. Pero he ahí justamente la causa de su perdición, el amor no era puro, el amor era sensual y cuando por fin contrajeron nupcias, dieron rienda suelta a ese deseo, cosa que terminó por perderlos, pues de alguna forma haber saciado esa necesidad les causó un mutuo repudio.
Luego comenzaron las peleas, cosa que Posdnichev nunca imaginó como parte del matrimonio. Peleaba con su mujer y luego se reconciliaban con mucho sexo. Las peleas escalaban en magnitud y el sexo reconciliatorio también y junto con ellos, escalaba la mutua repulsión que sentían el uno por el otro.
Luego llegaron los hijos y en lugar de ser una bendición encontró en ellos una tortura, pues robaban toda la atención de su esposa, a lo que se sumaba el temor de que enfermaran, de que algo les ocurriera, de que murieran, etc, la vida comenzó a vivirse bajo un peligro eterno. Todo esto como consecuencia, según Posdnichev, de que las personas acaudaladas no necesitan hijos, los campesinos sí los requieren, pero las personas con dinero no, sin embargo los hijos son la justificación para el pernicioso sexo.
Los hijos crecieron y fue necesario mudarse a la ciudad. No habían tenido más hijos y los que ya tenían no requerían como antes de la atención de la madre, así que esta comenzó a tener más tiempo para sí misma, para arreglarse, para disfrutar la vida en sociedad y los celos de Posdnichev comenzaron a arder. La mujer tocaba el piano pero se lamentaba de no tener quien la acompañara en la ejecución musical hasta que de repente entró en escena Trujachevski, un violinista, con el que ella entabló íntima amistad. Los celos de Posdnichev y esta amistad musical que se desprendió de la continua interpretación de la Sonata de Kreutzer de Beethoven son el comienzo del desenlace de la historia, del que no les digo más para no arruinarlo.
Y según Posdnichev cuál era la solución final a tantos problemas y males… Pues sencillamente la abstinencia.
Les puedo decir que, aunque estamos ante una obra de menor magnitud, al igual que en Guerra y Paz, enfrentamos un relato sencillo y ameno, llevado de manera magistral, en el que la tensión crece de manera constante hasta alcanzar su desenlace. Y aunque este es un poco predecible también es, de alguna manera, ingenioso al poner de manifiesto el orgullo y la banalidad tan propios de la condición humana.
Las posiciones presentadas tanto por el viejo comerciante como por el amigo Posdnichev, son absurdas, intransigentes, retrogradas y ridículas, por lo que cabría pensar que se trata de una obra con un espíritu satírico – las posiciones de estos personajes son en momentos tan absurdas que me causaron mucha gracia y en ocasiones me llevaron a la hilaridad. CONTINUA EN LOS COMENTARIOS
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