Mary Oliver es una de las voces más influyentes de la literatura contemporánea. En Estados Unidos ha sido laureada con las más importantes distinciones en el ámbito de la poesía, pero Mary Oliver es también una ensayista excepcional, a la altura de las figuras más destacadas de la nature writing, como Annie Dillard o Robert Macfarlane. Y, entre sus obras de no ficción, La escritura indómita ha sido reconocida como su libro de referencia. A lo largo de esta serie de ensayos, la autora va conformando su visión de la naturaleza, de la poesía y del sagrado cordel que liga a la una con la otra, pero siempre alejada de toda teoría y a partir de los recursos más inesperados, vitales y fructíferos: recuerdos en principio azarosos, paseos sin destino, sonidos que se hacen voz, lecturas que retornan…
A través de una prosa que, como no podía ser de otro modo, conserva un profundo aliento poético, La escritura indómita se funda en una suerte de impulso ético, pero siempre embarrado, ligado a la tierra y al camino, como debe ser toda ecología. Así, de un texto a otro de este volumen aprendemos o recordamos que lo que nos hace mejores no es ser «buenos», sino permitir que el esquivo animal que habita nuestro cuerpo ame aquello que de verdad ama. Que no estamos en el mundo para conocer, sino para prestar atención. Que ciertas aves saben más de la vida que nosotros, que hay que escuchar a las flores cuando hablan y que los ríos son importantes porque en ellos encontramos compañía. Que si de pronto me siento feliz es mi deber entregarme a esa felicidad. Y que, al final, la existencia consiste en una única tarea: aprende a amar este mundo. Mary Oliver se pregunta continuamente cómo vivir, y sus ensayos no dan respuesta, pero sí consuelo.
Mary Jane Oliver was an American poet who won the National Book Award and the Pulitzer Prize. Her work is inspired by nature, rather than the human world, stemming from her lifelong passion for solitary walks in the wild.
Esta colección de ensayos de Mary Oliver gira alrededor de tres ejes fundamentales: la escritura, la naturaleza y la vida. Entre tanto texto contemporáneo que se regodea con la oscuridad y el vacío, leer a Oliver es una brisa fresca. Su percepción se posa sobre la belleza de lo simple y lo delicado, presente siempre en la naturaleza y en la experiencia espiritual que ésta propicia.
Un libro como LA ESCRITURA INDÓMITA (primera edición: febrero de 2021) solo puede cuajar si quien lo escribe se ha entregado durante muchos años a la observación (y la escucha) atenta de la naturaleza no domesticada, a la creación literaria y a la reflexión sobre lo que ha visto, ha leído y ha escrito.
Los quince ensayos —y un fundamental epílogo— que componen este volumen muestran que esas fueron las constantes de la larga vida de Mary Oliver (1935-2019), una de las poetas estadounidenses más populares de las últimas décadas. Con exactitud y frescura, Oliver relata sus paseos por bosques, playas y marismas, rememora la salvación que encontró desde la infancia en la poesía y en el mundo salvaje, reúne observaciones dispersas, repasa lecturas fundamentales (Whitman, en particular) y reflexiona sobre la escritura creativa.
A pesar de su heterogeneidad, son textos hilados por la voz cálida, precisa y sabia de Mary Oliver, en la que se equilibran la pasión y la serenidad, y por unas ideas muy asentadas: la naturaleza como un reino «indomable» del que no somos más que «una parte aislada», la necesidad de que el poema establezca una conexión emocional con el lector y trascienda la experiencia individual, la búsqueda de una vida genuina, reflexiva, íntegra, feliz.
Todas estas claves —y otras muchas— las explora con su clarividencia habitual Elena Medel en el prólogo al volumen, que cuenta también con la baza de la traducción de Regina López Muñoz y la edición de Errata Naturae, tan esmerada como (coherentemente) ecológica.
“Leía mis libros con diligencia, y con creciente habilidad, y con acopio de certezas. Leía como debería nadar una persona: para salvar la vida. Y así escribía también. … Cuando era joven, me atraía la tristeza. Me parecía interesante. Se me antojaba como una energía que me conduciría a alguna parte. Ahora soy más vieja, si no vieja sin más, y aborrezco la tristeza. He comprobado que no posee energía propia, sino que se alimenta de la mía, a hurtadillas. He comprobado que es plúmbea, que carece de aliento, que es redundante e irresoluble. Y ahora entiendo que sólo me entristecen unas pocas cosas, pero constantemente.”
Hay pasajes brillantes en esta obra, pero son estrellas fugaces. El conjunto se me ha quedado cojo, desigual.
« Acerco mi rostro al lirio, que se alza por encima de la hierba, y lo saludo desde el tallo de mi corazón. Vivimos, y de esto estoy segura, en el mismo territorio, en el mismo hogar, y nuestra luz proviene del mismo farol. Todos somos salvajes, audaces, asombrosos. Y ni uno solo de nosotros es bonito. »
personalmente, leer este libro se ha sentido como un chute de vitalidad e inspiración. en sus páginas encuentras escritos tanto sobre escritura (de poesía principalmente), literatura, reflexiones sobre el ser humano y muchas (muchas!) descripciones de paseos en la naturaleza. todo está tratado de una forma que forma un trenzado (como dice en el prólogo Elena Medel) que une todos estos términos de forma que no los puedes considerar por separado.
durante la lectura de este libro, he procurado estar siempre en algún sitio con vegetación, o por lo menos no encerrada en cuatro paredes sin vistas al cielo, y esto en parte ha hecho que no haya podido leerlo de una sentada y que haya saboreado más su contenido. creo que mi forma de ver el mundo se alinea muy bien con la suya, y encontrarse libros así te hace sentirte entendido. me llevo muchos pasajes que han resonado en mi interior, y tengo muchísimas ganas de seguir explorando la obra de Mary Oliver!!
En este compendio de ensayos, Mary Oliver logra entrelazar los tres ejes fundamentales de su obra: la escritura, la vida y principalmente, la naturaleza, invitándonos a llevar nuestros procesos de creación más allá de las cuatro paredes y sumergiéndonos en la belleza de lo salvaje.
Me gustaría destacar el perfil que hace Oliver de Edna St. Vincent Millay, qué nivel y belleza de escritura!
Tras la lectura de "La escritura indómita", es muy difícil que encuentre un libro que esté a este nivel, que me atrape y no me suelte hasta haber leído cada una de sus páginas (y eso que es el primer libro de año).
«Bien, antes de nada: el mundo. Después, la literatura. Y después, lo que un lápiz puede hacer (quizá, a veces) al moverse sobre mil kilómetros cuadrados de papel.»
Es difícil describir esa sensación que nos embarga a todos cuando nos encontramos en calma, en silencio, en plena naturaleza, y nos ponemos a observar y escuchar todo lo que nos rodea: las nubes en el cielo, el suave canto de los pájaros, el movimiento de las hojas de los árboles, el fluir del agua de un río... Y nuestros pensamientos empiezan a fluir de igual forma, de una idea a otra, invitándonos a ponerlos por escrito para ordenarlos y encontrarnos un poco a nosotros mismos por el camino.
Sobre esto escribe Mary Oliver en esta colección de ensayos: de su relación con la naturaleza, el respeto y el asombro que le provoca, y cómo esto la inspiró toda su vida a la hora de escribir. Sobre la belleza (y el terror) del mundo y la creación artística, que exige soledad, total dedicación y un enorme sacrificio de tiempo y energía. Y de cómo la poesía nos ayuda a alejarnos de la sociedad materialista, superficial y egoísta en la que vivimos.
Y esto es lo que ha despertado este libro: ganas de observar más y escribir sobre lo que me rodea, imaginando las vidas de otras personas, sin poder recrearlas con exactitud porque nunca llegamos a saber lo suficiente sobre los demás, por mucho que creamos conocerles, como bien dice esta autora. Y cambiando y reordenando las piezas de nuestra realidad para crear una nueva, pero que tenga sentido y se convierta en el refugio que todos buscamos en la literatura. Este libro es de los que se releen, de los que te piden volver a determinados fragmentos. Lo he terminado con muchas ganas de leer 'Horas de invierno'.
«Leía como debería nadar una persona: para salvar la vida.»
Una preciosa colección de ensayos que hablan de creación, naturaleza y poesía. Mary Oliver es magnífica y tiene la virtud de acercarnos con sencillez la complejidad del pensamiento.
Senzill, honest, Mary Oliver, tan seva.Llegir a autors amb una certa edat parlar de què significa per ells l'escriptura (i com ha canviat amb el temps), mantenir-los vius com si et llegissin a cau d'orella petites -pero no per aixó menys certes- veritats. Si bé no, parafrassejant-la, no explica necessariament la veritat, si no el que sap.
"No concebía el lenguaje como un medio para describirme a mí misma. Lo concebía como una puerta -¡un millar de puertas abiertas!- más allá de mí. Lo concebía como la manera de percibir, contemplar, alabar y, por lo tanto, asumir poder."
"Leía de día y hasta bien entrada la noche. Reflexionaba acerca de la perfectibilidad y el deísmo y los adjetivos y las nubes y los zorros. Cerraba mi puerta con llave, desde dentro, saltaba desde el tejado y me internaba en el bosque, fuera día o noche cerrada. "
Me encanta encontrar mis temas favoritos trenzados en un mismo libro: la natura, el yo, la contemplación, el continuo fluir de la vida, la escritura, el poema, la belleza, lo inaudito. El registro de un entorno y una mirada atenta a todo.
Cómo no puedo abrazarla a ella, abrazo su libro y su escritura.
Y no atribuir a nadie la responsabilidad sobre mi vida. Es mía. La construí yo. Y puedo hacer con ella lo que quiera. Vivirla. Devolverla, algún día, sin amargura, a las dunas salvajes y recubiertas de maleza.
Y busco en lo más profundo del bosque, más allá de los cortafuegos y la pista para bicicletas, entre los robles negros y los altos pinos, en tardes silenciosas y azules, cuando la arena aún está helada y la nieve cae lenta y azarosa, y el mundo entero huele como el agua en una taza de hierro.
“¿Qué puede ser bonito o fascinante cuando se yergue, cuando desfallece? La vida es el Niágara, o no es nada. Yo no sería soberana ni de una sola brizna de hierba, mientras pueda ser su hermana. Acerco mi rostro al lirio, que se alza por encima de la hierba, y lo saludo desde el tallo de mi corazón”.
“Antes de nada: el mundo. Después, la literatura. Y después, lo que un lápiz puede hacer”.
4,5✨ Me ha gustado mucho pero si es verdad que como cada capítulo hablaba de un tema diferente me descolocaba pero no quita que sea una obra maestra como lectura y ensayo.
La escritura indómita s'endinsaria dins del gènere «nature-writing» i és que aquest llibre podria describir-se com « un bany de bosc ». La poeta nord-americana, a través de diferents relats et regala un passeig amb la natura amb una gran connexió espiritual.
Whitman i Thoreau -dos dels grans precursors del gènere-, apareixen en moltes ocasions a través de reflexions personals de la poeta, ja que en aquesta línia, Mary també utilitza la narració en primera de persona i escriu el bosc des de la seua experiència personal.
Una de les raons per la qual em vaig apropar a aquesta autora, és la cerca d'alguna referent en femení en aquest gènere. Com passa amb la majoria dels camps, han sigut els homes els que han pogut, ja no només experimentar, sinó deixar les seues conclusions escrites i tenia la necessitat de connectar amb alguna dona que connectara tant amb el bosc com jo.
He de confessar que tenia por de no poder acabar el llibre, por d’avorrir-me, com m’ha passat tantes vegades, ja que estic acostumada a un estil de literatura amb trama, ja siga fantàstica o real. Ací el fil conductor és el bosc i de vegades el poema o la reflexió acaba en la mateixa pàgina que comença i aquest fet sempre em provoca la sensació de « vull més » o « ja s’ha acabat ? ». Però la escriptura de Mary, t’atrapa perquè utilitza el llibre com un diari. No és un text cuidat ni en sintaxi ni en estil, és caòtic com és la ment humana quan descobreix.
El llibre fa una amalgama entre experiències de bosc i reflexions sobre ser poeta o sobre el fet de escriure i viure. Aquest últim fet, és el que ha fet que connecte més amb ella, ja que tothom tenim la necessitat imperiosa de traure temps per al que ens agrada mentre treballem o fem altres coses :
« Este año estoy dando clases, cosa que no hago muy a menudo, de modo que ando bastante atareada-muy atareada- y mi queja habitual es que necesito más tiempo y energía de lo que logro exprimírles a los días. Me agrada la docencia, pero no me gusta dejar de lado lo demás : escritura, paseos. […] En todo caso, es obvio que vivo una vida simultánea. ¿Acaso no lo hacemos todos los que leemos ?
En conclusió, el llibre em va encantar -ai, els prejudicis!- i em va portar a una bonica reflexió sobre com de vegades, ens oblidem que la vida real, amaga històries extraordinàries. Moltes vegades, ens refugiem llegint fantasia -meravellosa-, però oblidem que el bosc o la muntanya d'enfrontamaguen històries com si es tractara de Hogwarts, i que la natura meravellosa i fascinant – encara que l'autora, en aquest punt, discrepe amb mi-.
Mi amiga Mary Oliver camina, mira las praderas azules, escucha y escribe palabras en una libretita. Yo querría estar con ella, pero ya es tarde, ya es noche, ya es polvo.
Mucho después, la poeta Mary Oliver se arriesga, se zambulle entre los ecos y emerge con 159 páginas que condensan sesenta años de poética y de lucha en nombre de la vida. Leyéndola me expando y centelleo, tanto que logro estar con ella, y me consuelo con el hocico de Ben olfateando universos, con las lenguadinas, con los zorros.
En varias ocasiones he tenido que tirar de enciclopedia para dar forma en mi urbana cabecita a una ristra prodigiosa de especies animales y vegetales. Mi prodigiosa amiga Mary Oliver conocía bien el nombre de las cosas...
Acierto total de Errata Naturae trayendo al español y a su colección de 'Libros Salvajes' esta colección de ensayos indelebles de la mayor Patrullera de Marismas y Marjales.
mary oliver me ha dado ganas de aprender a leer poesía...y de escribir, o de crear. en definitiva, de hacer cosas...de vivir? no sé, pero quiero más. he encontrado muchísimo de mí en las páginas de este libro, pero me tengo q quedar con esto:
Cuando era joven, me atraía la tristeza. Me parecía interesante. Se me antojaba como una energía que me conduciría a alguna parte. Ahora [...] aborrezco la tristeza. He comprobado que no posee energía propia, sino que se alimenta de la mía, a hurtadillas. He comprobado que es plúmbea, que carece de aliento, que es redundante e irresoluble.
Y ahora entiendo que sólo me entristecen unas pocas cosas, pero constantemente.
Si te gusta escribir y nunca encuentras tiempo, te hace falta Mary Oliver. Si te gusta leer y quieres saber más sobre "el otro lado", te hace falta Mary Oliver. Si necesitas leer a una persona auténtica, apasionada y sin pelos en la lengua, lee a Mary Oliver. Un placer leer este libro además por lo bien editado.
La escritura como la adaptación y colaboración de la naturaleza. La escritura como caminata, observación, metáfora del mundo exterior. También un ejercicio de la memoria, de dar cuenta de vidas ajenas. Mary Oliver articula un libro disperso, pero integral, en donde se entrecruzan reflexiones en torno al oficio de la poesía con visiones del mundo natural. Dentro de estas páginas hay ensayos, recortes de cuadernos, poemas, memorabilia, humor y una reflexión sesuda sobre el estado del planeta y el papel de la literatura; Oliver se pregunta por la labor de la poesía, por la necesidad de leer los clásicos, por anotar comportamientos no-humanos y descifrar el lenguaje vegetal, mineral y animal para el descentramiento de la individualidad; sin embargo, no se lo piense como un libro espeso y pretencioso, sino al contrario, es una reunión de textos que invitan, coloquiales y llenos de una libertad poética inmensa. El amor por los zorros, por la poesía de Whitman, por los cuadernos, por aves que rodean la casa, la búsqueda de la belleza, el deciframiento del acto de escribir, el mantenimiento de un jardín, en fin, una vida que goza, se divierte y piensa con una radicalidad fresca e inherente. Buenas noches, Mary.
En todo caso , es obvio que vivo más de una vida simultáneamente. ¿Acaso no lo hacemos todos los que leemos ?.
<< Reflexionemos sobre la maravilla de lo que vemos >>.
Quizá soñar sea meditar antes de la existencia del lenguaje. Ciertamente, los animales sueñan .
Creo que todo tiene un alma .
Recuérdalo siempre: no lo consigue el hablante . Lo consiguen las palabras.
Hola lectores y feliz viernes 📝🌲🦊. Hoy os traigo la #reseña de #laescrituraindómita de Mary Oliver . Un libro 📕 que prácticamente he devorado y es que hacía tiempo que no encontraba una lectura tan evocadora, poética y salvaje al mismo tiempo. Y con salvaje me refiero a lo natural 🌱, lo genuino .
Mary nos enseña con este libro a amar el mundo 🗺️, a hacer los poemas nuestros cuando los leemos y a cuidar de nuestros parques; animales 🦚, etc ..es un canto a las palabras, un tributo al lenguaje.
Tiene frases bellísimas que no he dejado de subrayar. Me ha desconectado por un momento y ver de nuevo la belleza en la literatura.
Os recomiendo muchísimo este libro 📗. Siendo una mezcla de poesía , pensamientos , biografía.
Inspirada por Whitmann , Mary nos deja ver su vida , lo que anota en su pequeña libreta 📒 y nos hace un hueco para pensar en nosotras mismas .
Porque la voz de todo poeta nace en la infancia; en el ejemplo humano, en la historia del tiempo y la experiencia. Esto es, comienza con los primeros poemas que conocemos. No cabe duda de que, para convertirse en creador y hacedor, es menester que lo ya existente engatuse y cautive la atención de la mente. Para convertirse en amante de la poesía y hacedor de poemas, es necesario, en primer lugar, amar un poema. Después, unos pocos. No logramos saborear la aceituna gracias a la idea del fruto mediterráneo, sino gracias a un bocado, y otro bocado, hasta que la certeza del bienestar queda ligada a la categoría, al concepto de la fruta misma, en todas sus variantes. Empezamos a aprender a través de la participación, a través de la experiencia. Aprendemos introduciendo la aceituna en la boca… o, en este caso, en la mente. Aprendemos gracias a la curiosidad y la atención, primero por comparación, luego por imitación. Esa experiencia y ese esfuerzo alimentan el intelecto y el espíritu, y los acercan a su propia individualidad.
Me ha encantado descubrir a Mary Oliver con esta recopilación de ensayos. Son breves y abordan distintos temas, todos relacionados con la belleza, la naturaleza, la empatía y el gusto a la hora de escribir. Y a estar en paz. Lo primero que me llamó la atención en su habilidad para arrastrarte hacia todos los lugares, físicos y mentales, que describe. La vitalidad, independencia y libertad que desprende. La sensibilidad y la cercanía con la que cuenta asuntos aparentemente insignificantes pero que dota de gran interés. Y que, aunque todo lo que cuenta parece autobiográfico, en realidad (habla de intimidad) apenas te cuenta nada de ella, de su historia personal (morbo). Es uno de esos libros luminosos para leer a sorbos y al que volver de cuando en cuando.
qué precisión para captar la sutileza y los matices del pensamiento. recomiendo si buscas una lectura para huir de la realidad y tener citas con tu yo creativo, intensito y consciente. a ratos también me ha resultado un poco denso, pero en general muy chuli.
mary oliver es un abrazo que hace que la piel se te erice. así todo este libro, que devoción a la naturaleza y al lenguaje, mucho que aprender del ojo y el amor tan profundo que esta mujer siente hacia la vida.
pronto brotará la luz de las entrañas de esta necesaria oscuridad.