En El sueño de toda célula , Maricela Guerrero se interna en el territorio íntimo pero a la vez colectivo de la imaginación compasiva. Se trata de un libro de poesía que, a la manera de un manual de alquimia o una enciclopedia de herbolaria, cuestiona la noción tradicional de cultura y propone le construcción de una comunidad más cercana al mundo natural. A través de un lenguaje que avanza entre lo poético y lo científico, la poeta va bordando historias entrelazadas a partir del concepto de la célula y la vida que en ella habita. Los poemas contenidos en el libro son también un cuestionamiento al lenguaje y a las redes que éste forma, así como una invitación a imaginar otras formas de relacionarnos y estar en compañía.
Precioso libro lleno de imágenes de la naturaleza, los recuerdos, la vida, el mundo natural se abre en el lenguaje, vuelve a la infancia por medio de la maestra olmedo, y desde ahí retrata con belleza un mundo en donde choca la realidad política el mundo y sus formas urbanas, sus lecturas, con la naturaleza. Muy hermoso, y seguro me buscaré más libros de Maricela Guerrero. Muy muy recomendado.
¿Escribimos poemas para preservar la especie? se pregunta Maricela Guerrero y se responde: Escribimos poemas y trazamos rutas para transmitir una información que muestre cómo seguir la vocación de alegría: luciérnagas, bacterias luminosas.
De una forma bellísima, este libro de poemas nos presenta la vida. Desde las células hasta los árboles, pasando por lobos, estos poemas son hermosos, frescos y quizás una exigencia muy clara. ¿Qué hay de las células y los ríos? ¿ Qué hay del lenguaje y las grandes maquinarias que mueven el mundo? ¿Qué vamos a hacer por el amor, la vida y los sueños de las células.
Quiero escribir algo sobre este libro porque lo amé muchísimo pero no se me ocurre nada (que significa que se me ocurren muchas cosas pero no sé cómo decirlas). Solo respiro. Pienso en células. Y en olmos. Por favor léanlo.
Estoy aquí hablando en lo que tengo porque respirar contigo es una transformación que produce aliento.
Alentar es una forma redonda y cálida de resistir. Devenir célula que sueña devenir célula.
¡qué locura de poemario! pienso en las células, en las hojas de los árboles, en las lenguas vernáculas e imperiales, en la dualidad humana de creación-destrucción, en los lobos y cómo una cosa es un continuum de otra. fue complicado leerlo en voz alta, tiene un ritmo extraño, creo que hay algunos que se aprecian mejor en silencio, un silencio que también es mencionado dentro de los poemas. sin embargo, siento que tantos términos extraños y la parte final me desconectaron de lo que se estaba construyendo. aún así, muchos poemas resonaron conmigo, sobre todo aquellos que se entrelazan, como el del miedo.
Un poemario que había leído el año pasado, pero que en la relectura me hizo disfrutar mucho más. Hay, para empezar, una propuesta de lenguaje poético que trasciende la poesía que solemos identificar como normal o tradicional. En ese deambular por el entendimiento de lo otro que no es humano, toca lo científico y la lengua del imperio, pero no es suficiente. No se queda en los límites de las clasificaciones, de las jerarquizaciones, del latinismo, de las producciones y de las imposiciones, de los componentes bioquímicos. Por ello, aunque ahora no es posible hablar en árbol, lobo o anémona, lo valioso es el intento, la inventiva que el libro sugiere como un sueño. Un sueño de toda célula por comunicarse, por devenir célula, por entender y cuidar.
Gracias a esta relectura también entendí que uno de los tipos de libros que me gustan son los que sugieren una estructura rizomática. Porque cada poema de la obra puede conectarse con el resto de forma no lineal. Los temas recurrentes se repiten con distintos sentidos, precisándose y completándose. Un poemario que crece y decrece, que va de las grandes distancias que recorre una semilla de dátil para crecer en un terreno baldío a las minúsculas cercanías que comparten y componen las células de todo. Ojalá algún día pueda hacer un mapa del libro.
Lo alargué todo lo que pude, para que me acompañara cuando extrañaba estar entre la naturaleza, pero finalmente se acabó. Aunque siempre se puede volver, dice Maricela Guerrero, 'detenerse es otra forma de fluir'.
“A veces detenerse es otra forma de fluir y amar” Con la lectura de este libro me di cuenta que en esta vida vamos tan deprisa que pocas veces nos damos tiempo para la introspección personal y de nuestro entorno. No sabía que las plantas se comunican entre sí. Descubrí que si nos detuviéramos a observar, entenderíamos lo maravillosa que es esta tierra y haríamos todo lo que está a nuestro alcance por preservarla, ya que es nuestra continuidad.
Últimamente me he sentido muy triste y este libro fue como una bocanada de aire limpio en mis pulmones. Maricela es tan generosa, no sé qué más poner ahora mismo, pocas veces un libro de poesía me ha conmovido tanto.
Me pareció muy bonito. Nunca había leído poesía que tuviera una temática científica (biológica, en este caso) y me pareció excelente. El mismo libro se siente ambientando en sus páginas aunque definitivamente volveré a leerlo, está vez en voz alta, para comprender mejor algunas cosillas que me fueron difíciles de entender.
Encontré versos y fragmentos realmente bellos, pero en conjunto no terminé de conectar del todo con la mayoría de los poemas. Reconozco la habilidad de la autora para abordar distintos temas y registros a lo largo del libro, pero en mi perspectiva esa variedad se sintió más cercana a la reiteración que a la expansión. Aun así, hay imágenes y momentos que se quedan vibrando en esa atmósfera.
"que los derribadores no supieron cómo se germina una plántula ni cómo se clasifica"
El sueño de toda célula es un poemario híbrido, que no le teme al eco-activismo y a la resistencia milenaria. Muy curioso su juego con la lengua imperialista.
“Estoy investigando —escribe Maricela Guerrero— formas de estar en otras lenguas”. “Quisiera comprender ese lenguaje de hummus de nitrógeno de carbono de información fluyendo por las raíces de las secuoyas las ceibas las casuarinas”.
¡Aaaw! Qué alegría leerte Maricela, qué alegría <3 Quiero continuar andando por esos caminos de hojas, moléculas, enzimas en los que “decir no es suficiente y es preciso respirar”.
wow, así se ve la vida y lo bonito; el amor, la ternura y la resistencia en lo que nos rodea, donde no solemos buscarlo. que ganas de construir un mundo con lenguaje distinto (micro), que no nos pertenezca. 💚
Los poemas que se inspiran en la naturaleza me dan mucha paz. Qué bonito leer sobre células, arboles, sobre hierbabuena, la forma en que se comunican los abetos y sobre otras formas de resistencia
Un poemario muy hermoso que recuerdo haber visto por ahí pero por ignorancia no compré a tiempo. Lo leí en formato electrónico pero espero que pronto pueda conseguir algún ejemplar. Leí este libro después del de Yasnaya y creo que eso fue una casualidad muy afortunada porque se complementan el aprecio e importancia de la naturaleza. Creo que este libro está entre los que regalaría. Ojalá la editorial Antílope pueda publicarlo de nuevo.
Que maravilla leer ciencia de forma poética, conectando emociones con procesos biológicos y conociendo nuevas formas de lenguaje.
Este libro me evoca una nostalgia muy profunda, habla de infancia y pertenencia, pero también es una denuncia y un reclamo... en un momento, también es una disculpa y en otros, es silencio.
Es una lectura muy bonita, llena de cuestionamientos y que me hizo pensar que a veces solo falta una buena maestra de ciencias para detonar esta vena curiosa, el instinto de supervivencia de nuestra especie. Me vuela la mente.
La edición es muy bonita, enriquece mucho la experiencia de lectura y para mí, que no suele atraerme la poesía, me ha sacado del mundo de reglas y conteos de palabras y me ha mostrado que este género también puede ser orgánico y que puede fluir sin reglas.