3.5
Me gustó más que el primero, por la simple cuestión de que Sexo ATR debería haber contenido, para mí, lo que este libro trajo. Ambos pueden leerse como un solo libro, no solo por lo cortos que son, sino porque el primero sirve como prólogo a este. No sé si fue una decisión comercial o de la editorial, o sencillamente la licenciada no sabía que iba a escribir el segundo, pero parecen dos partes de un mismo libro educativo e informativo.
En este segundo cuerpo sí se ahonda más en diversidad sexual y en las prácticas que se corresponden a cada pareja distinta. También le dedica una parte al poliamor y a las parejas abiertas. Sin embargo, en este aspecto (y en varios otros presumo) me pareció que hace un pantallazo que da pie a que una investigue más sobre el tema. Una por estar tan embebida en la facultad pública y en cuestiones políticas es probable que sepa mucho más de perspectiva de género, y en ese caso, Carnaval no trae nada nuevo; pero puede que este no sea el caso replicado en la mayoría, con lo cual creo que ayuda a entender que cada pareja es un mundo, cada persona es un mundo, y cada uno vive su sexualidad de acuerdo a lo que siente.
Por otro lado, lo vi mucho más concreto en cuanto a información que se presenta, tanto en métodos anticonceptivos (los cuales ya conocía todos, pero está bueno entender cómo funcionan bien) como en cuestiones más invisibilizadas, como la sexualidad durante la gestación, el post parto, y en la tercera edad.
También ahonda un poco en la cuestión de autoestima, que sería la parte más “psicológica” (vamos, que la sexología es una rama de la psicología) y que yo esperaba encontrar en Sexo ATR y que me decepcionó en su momento no hallarlo. Sigue sin ser el paragón del autoconocimiento lo que aportó, pero me ayudó a detectar ciertas cuestiones quizás no en mí, pero sí en mi pareja.
El mensaje principal de este libro no es tanto sexo, sino más bien comunicación, conexión. Tiene un tono más serio, más comprometido, y a veces hasta te reprocha y te tira en la cara muchas cosas que creíamos normalizadas y están mal.
Creo que sirve para reforzar las cosas si uno ya las conoce, y para el que se crio sin perspectiva de género, es una gran puerta de entrada a la deconstrucción y a la autocrítica. Yo muchas cosas las sé porque tuve alguien que me las enseñara, a pesar de no haber tenido ESI en el colegio; pero entiendo que hay muchos otros no están en la misma situación que yo. El problema es que la mayoría de los que estén dispuestos a leer este tipo de cosas es gente que ya está bastante metida en el tema y ya le quitó su cuota de tabú al sexo, y quienes deberían informarse más o romper esquemas mentales y tirar abajo mitos sobre la sexualidad, quizás no se animen o no les interese adquirir un libro con este contenido. Con lo cual me lleva a preguntar: ¿Realmente a quiénes van dirigidas estas obras?