Javier Calderón (Benidorm, Alicante, 1995) es graduado en Filología Hispánica y máster en Estudios Literarios y Teatrales por la Universidad de Granada, y, en la actualidad, doctorando en el Programa de Doctorado en Lenguas, Textos y Contextos de la misma institución. Obtuvo un accésit en el VI Certamen Literario Biblioteca Universitaria de Granada (2017) por el relato titulado “À Marat”. Ha publicado el libro de poemas «Ángulo muerto» (Ediciones Maremágnum, 2018) y participado en la antología poética «Piel fina» (Ediciones Maremágnum, 2019) y en la obra colectiva «Ensayo y error Benidorm» (Editorial Barrett, 2019).
Graduado en Filología Hispánica y máster en Estudios Literarios y Teatrales por la Universidad de Granada, y, en la actualidad, doctorando en el Programa de Doctorado en Lenguas, Textos y Contextos de la misma institución. Obtuvo un accésit en el VI Certamen Literario Biblioteca Universitaria de Granada (2017) por el relato titulado "À Marat". Ha participado en las antologías poéticas «Piel fina» (Ediciones Maremágnum, 2019) y De qué hablamos cuando hablamos de amor (Editorial Cántico, 2023), y en la obra colectiva «Ensayo y error Benidorm» (Editorial Barrett, 2019), y publicado los libro de poemas «Ángulo muerto» (Ediciones Maremágnum, 2018) y «Los adioses del trigo» (Ediciones Hiperión, 2020), Variaciones de la espera (Esdrújula Ediciones, 2022) y Los cuartos por la noche (ediciones en el mar, 2023).
Muchas cosas a la vez este librito. El amor dialoga con la muerte y se dan la mano de una forma suave y coherente. Además está musical y rítmicamente trabajado, se nota que ha requerido su tiempo conseguir este resultado.
«con una carta y un campo y el recuerdo de tu cara ay arrugada en la mano si me quisieras»
Los adioses del trigo es un libro de poesía de los que me gustan, concentrador de una temática y unas sensaciones, aunque esta varía un poco en sus tres partes.
Las dos primeras me han gustado especialmente. Se siente como la luz que entra por una ventana y cambia de color a la vez que va recorriendo las paredes y habitaciones en una casa. La poesía de Javier Calderón es descriptiva de los ambientes disolutos que se hacen con el sentir y bailan entre la presencia de lo que ya no está y la inmensidad de los recuerdos. Todo mucho desde la apreciación propia y muy luminoso.
La luz que empapa es el amor y la ternura que empapam la muerte , los recuerdos, las visiones y la soledad.
En la última parte, por otro lado, todo se me hace más turbio y húmedo. Todo el conjunto es una cuenta atrás que va profundizando un poco en las entrañas de una misma viajando desde lo luminoso de las estancias y visiones hasta el húmedo del sudor en tu labio ausente.
Dejo aquí algunos retazos:
Duermes aún, yo te prometo encontrar hoy otra manera distinta de quererte.
la voz es ligera, con la tranquilidad que empapa al propio Javi, su tempo, adagio, impregna todo el poemario, el sonido subyace en una creación donde juegan en un ejercicio de tirantez el amor -la orfandad del amor-, la ternura, la muerte y el silencio, en un escenario donde la espera dilata la llegada de todas estas cosas.
Pero como decirte, amor-bolero de café y sirenas, cómo prometerte un futuro si mi pasado no es más que la historia de un clima, si yo nunca he sentido la tierra ni he tenido un hogar al que volver: solo un grano de arena en el rabillo del ojo y un desfile de caras extrañas cuando me arranco por fin la venda y atardece.
Leer este libro es como oler de pronto una flor: exquisito, un regalo efímero y sorprendente que luego reverbera. Es muy suyo y, a la vez, lo siente uno al leerlo muy de sí.
Poesía absolutamente desgarradora. Es un grito al vacío donde ni siquiera hay reverberación, con una cadencia que sólo Javier puede llegar a alcanzar. Increíble, Javier. Gracias.
Desvío-tránsito y chirapa asomado a la nada de dióxido al balcón. Atreverse desnudo a la esquirla a la costilla prehistórica de amor y decirte amor amor me sabe el paladar a asfalto tras tu beso.
Aire gas intervenido. El megáfono acaricia los billetes y las cartas mismo papel de sueño y dogma.
Chirapa y tormenta en este joven valle de cemento y corazón en sótano.
Duérmeme amor-amor con tus uñas hasta insertar las cuentas del rosario en la vena más grande de mi agenda lluvia y pronto el arcoíris.
Queda decir el nombre del nombre prestar atención al silencio y rezarle con sudor de piel cartón al son de cúbitos que nos lanza la bocina.
Ejercicio poético interesante, con mucha musicalidad en los textos y en la estructura del poemario. Me ha atraído mucho más el diálogo entre amor y muerte a mitad del libro debido al planteamiento puramente existencialista. Los poemas se expanden desde muy dentro (el hueco) hasta muy fuera (el cosmos). Las tres estrellas son meramente orientativas, es un libro de calidad.