No sé qué pensar del Pecado que mató a Carolina Martín. Mi corazoncito me dice que si me gustó, pero mi mente está feliz de no volverlo a ver. Cada que lo abría deseaba abandonarlo y se estaba convirtiendo en el típico caso del libro que te provoca bloqueo lector (más bien creo que flojera de lector), pero que no dejas de leer para no juzgar mal.
En defensa de mi corazón, tengo que decir que tenía muchas ganas de saber cual fue el pecado que mató a Carolina y quitarme ese pendiente para estar en paz.
Lo bonito de este libro es que cada pecado representa a un sospechoso que la autor nos va a presentando capítulo a capítulo en forma de una pequeña biografía. Sabemos qué los motiva y que los une con Carolina.
Conforme avanza la lectura, los dos oficiales van descubriendo que todos mienten, todos son sospechosos y todos tienen razones para asesinarla.
Es un libro que podrían ahorrarse, pero, como bien dicen, para gustos los colores.