La plaza apareció por primera vez en 1971, pocos años después del funesto 68. A pesar de la cercanía de los hechos, Luis Spota se atrevió a exponer sin censura, con imparcialidad y claridad crítica a los protagonistas de un movimiento que estremeció brutalmente a la conciencia nacional. Logró narrar con gran lucidez, utiliz ando materiales del conocimiento público, la convulsión de una sociedad enferma y el intenso drama de un hombre que es todos los hombres. La obra le valió injurias sin fundamento y la expulsión de un cerrado y exclusivo círculo literario mexicano. Sin embargo, su voz permaneció incólume a través de los años y se levantó sobre ese desastre de la historia mexicana para enseñarnos por qué el 2 de octubre no se olvida.
Luis Mario Cayetano Spota Saavedra Ruotti Castañares (Ciudad de México, 13 de julio de 1925 - Ibídem, 20 de enero de 1985), fue un escritor y periodista mexicano autodidacta, autor de más 30 libros, varios de los cuales han sido traducidos a más de diez idiomas.
Las obra novelística de Luis Spota se caracteriza por abordar la vida urbana en México, su sociedad y su clase política. Murieron a mitad del río aborda el tema de la migración de los braceros mexicanos a Estados Unidos; Las grandes aguas, la construcción de una enorme presa; Casi el paraíso, las peripecias de un estafador italiano, Ugo Conti, que se hace pasar por noble entre políticos, empresarios y familias de abolengo en México. La plaza se ocupa del movimiento estudiantil de 1968; Palabras mayores, de la manipulación que el presidente en turno ejercía sobre sus subalternos para elegir entre ellos al candidato del partido oficial que se convertiría en su sucesor y El primer día, los estragos que produce en el ex-presidente la pérdida del poder al término de su mandato.
Las novelas políticas de Spota gozaron de grandes tirajes gracias a su actualidad y fidelidad en el retrato del poder que, a la fecha, les concede gran valor para aquellos interesados en conocer de cerca los intríngulis de la clase política mexicana durante el dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI); éstas formaron la serie La costumbre del poder que comprende: Retrato hablado, Palabras mayores, Sobre la marcha, El primer día y La víspera del trueno.
Spota adquirió conocimiento de primera mano sobre los factores de poder y las manías privadas de sus protagonistas gracias a su estrecha amistad con un gran número de políticos. En este grupo de novelas emplea un lenguaje directo, con escasos matices, muy próximo a la neutralidad de la nota periodística y, a menudo, no hace sino narrar con otros nombres (propios y toponímicos), momentos muy particulares de la actualidad política mexicana de entonces.
Reseña de una mexicana nacida en Monterrey del 92:
Vaya con la narrativa, en verdad te envuelve. Algo importante a recalcar, la novela fue escrita originalmente tres años despues de la matanza y presentada a un publico que aun no sabia como enjacar todas las piezas. Y asi se siente la lectura, como ver un rompecabezas lo suficientemente avanzado pero inacabado. El libro no te da respuestas a nada, solo te muestra la unica realidad fuerte en nuestro pais: muerte al pueblo, impunidad a los altos mandos, olvido. Los libros que se enfocan mas en la trama u acontecimientos que en los personajes siempre me dejan una sensacion de angustia y La Plaza no se separa de ese selecto grupo. Intenta abrazar todo lo que es, lo que tal vez fue o lo que pudo ser el 2 de Octubre de 1968, fecha historicamente tragica para Mexico y una probada a un gobierno que por decadas nos ha demostrado que no sirve ni sabe servir al pueblo.
2 de octubre no se olvida. Increíble libro, este suceso es algo que sigue muy marcado en la memoria de todos los mexicanos. Fue un acto lamentable que no tendría porqué repetirse alguna vez y quizás uno del que nunca conoceremos las verdaderas razones por las cuales se llevó a cabo. Debe reconocérsele a Luis Spota haber escrito este libro en un tiempo en el que este tema seguía estando tan fresco e incluso peligroso hablar de ello, el detalle que más me gustó del libro fue el que le agregara fragmentos de discursos y artículos referentes al tema, esto, en mi opinión, hizo más fascinante la lectura.
Si eres coleccionista de lecturas sobre los sucesos del "2-de-octubre-no-se-olvida-es-de-lucha-combativa" (perdón! me ganó la nostalgia), La Plaza de Luis Spota nos ofrece lo que ahora en cine plantea como "un final alternativo" Don Luis: al menos así nos hubiera gustado que parte de esto sucediera. Si eres joven universitario, encontrarás en esta obra una vereda que nos lleva al pueblo de Pudo Ser.
Cuánta violencia, cuántos intereses y cuánto abuso de poder... Se me oprimió el corazón ante tanta injusticia... El estilo de Spota me encanta. Y especialmente en este texto, su narrativa es muy dinámica. Dos historias narradas en paralelo. Me hubiera encantado leer el texto original, es decir, la primera versión que fue tan envidiada y censurada... ¡Muy buen libro!
Aunque tiene una buena cucharadita de experimentación narrativa, a veces Spota reluce una prosa más bien poco clara. A pesar de su escabroso tema y su investigación documental, no entiendo bien sus conclusiones... ¿los estudiantes fueron los culpables? ¿sus dirigentes? ¿el gobierno pudo, al final, lavarse las manos? ¿nadie y todos fueron culpables al mismo tiempo, y que todo se quede como está?
El inicio me costó algo de trabajo, sobre todo el primer "capítulo" si se le puede llamar así.
Después de eso ya pude agarrar ritmo e interesarme un poco más en la lectura. Hay algunas formas que no me han gustado de la escritura, pero ese punto es muy personal. Y datos que no estoy segura si iban acorde o en realidad si sobraban ya que no tenían mucho que ver con el tema central del libro.
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De prosa ágil e inteligente, con una trama impresionante sobre un posible rapto al primer responsable del 68, La Plaza es mi primera obra de Luis Spota y me exhorta a estudiar a su autor, quien es conocido por exponer el medio político de su época a través de ficciones novelescas.
Es una lectura de gran valor porque logra situar correctamente los acontecimientos que conducieron al conocido desenlace tragico, al tiempo que ofrece la perspectiva de quien, habiendo poseido el máximo poder, confiesa que todo pudo ser una trampa: para el gobierno y los manifestantes, sin que eso exima de responsabilidad al primero.
Más bien, 3.5 Una narrativa dentro de los límites de lo aceptable pero una historia que pudo haber explotado más, tratándose de lo que se trataba. Como una palmadita en el hombro, Spota dibuja acontecimientos del 98 de manera difusa. En conclusión, llega al "pathos" y nada más.
Escribir acerca de la guerra sucia en México, es escribir sobre un tema relevante e impactante para el público mexicano, especialmente si se aborda un evento tan reciente como el que se describía en este libro al momento de su publicación. Dicha obra podría consolidarse como uno de los textos contemporáneos más significativos para el lector mexicano, dado que es profundamente lamentable que muchas de las graves injusticias y atrocidades cometidas por el gobierno hacia sus ciudadanos sean censuradas Si tan solo La Plaza realmente se comprometiera en asumir cualquier tipo de posición hacia el país sinónimo de corrupción que es México, entonces claramente esta obra sería un referente a nivel internacional por el reto intelectual que representaría justamente como si es el caso de obras tales como el laberinto de la soledad del reconocido y estimado Paz o la mítica obra que es Pedro Páramo de el maestro Rulfo. Tales obras, se centran en generar un retrato preciso de lo que es México y deconstruyen incluso en el caso de la obra de Octavio, lo que es la mexicanidad, logro sumamente respetable en un país marcado por una crisis existencial postcolonial. Y La Plaza, pudo haber sido esa foto que congelaba el tiempo donde nosotros podríamos observar, que era México en un tiempo de crisis horrible donde se cometían sus peores masacres y el gobierno tenía un par de acciones ligeramente fascistas, pues claro, México como estaba obviamente no le convenía nada acoplarse de lleno a esta ideología (Pues más que nada porque hablamos de un país que no tenia tanto potencial como para sostenerse a si mismo sin ayuda de ningun otro grupo o pais) , pero si le agradaba el aspecto de violar derechos humanos y ser un gobierno casi totalitario. Este es un lado que nunca debe de ser olvidado ni perdonado, en México incluso hoy en día persisten muchos grupos vulnerables en toda la republica, desde las mujeres hasta indigenas los cuales tienen su propia serie de catástrofes encubiertas por los periódicos (pues al menos yo nunca escuche sobre la matanza de acteal hasta que un dia me lo cruce por internet). Es aquí donde seriamente me pregunto, en lugar de generar una apropiada documentación de el lado más oscuro del gobierno mexicano, con qué puta jeta, te atreves a hacer toda una serie de monólogos totalmente carentes de sentido donde solo me estas dando un resumen mal hecho de las ideas de Freud de una manera tan poco sutil que parece que con cada diálogo que el padre tiene pensando sobre cómo le excita su hija y no quiere que otro hombre se la coja, solo parece que el autor nos quiere presumir cuando pueda que le entendio a Sigmund, y en lugar de eso, parece que leo la novela retorcida y extraña que ilustra las fantasías de un escritor pedofilo. Es en serio que yo no puedo expresar lo irritable que se vuelven estos diálogos conforme avanza esta extraña fantasía de venganza que es lo que realmente es esta novela, una narración que comienza de manera excelente y tiene ciertas partes que honestamente me parecen fascinantes porque abordan hechos reales que pasaron en México los cuales fueron fuertemente censurados y probablemente solo te enteres de ellos mediante esta novela, obvio cuando hablo de estos hechos reales, hablo de lo que es fácilmente la mejor sección del libro, la entrevista tétrica con el principal antagonista del libro, el diálogo entre nuestro protagonista y el que es el “villano” principal son de lo que más emocionado me mantiene, la novela hace un trabajo decente al hacerte sentir empatía por todos los involucrados y ciertamente habla muy bien de la rabia que tienen los ciudadanos contra un gobierno que los está matando por expresarse, a parte de introducirse también a las posibles causas detrás de todo este desastre (lo cual evitare porque es controversial y solo especulativo el introducir al comunismo a este tema), volviendolo una excelente introducción al tema que lamentablemente falla mucho en exponer un asunto tan increíblemente relevante. A favor… de… una… total… tontería, alguien explíqueme seriamente cual es el punto en que casi casi nos dijeran que el padre extraña a su hija porque le recuerda tanto a su esposa que prácticamente una mitad del libro se convierte en una recreación pésima de lolita.
Spota, que siempre es garantía —al menos desde mi punto de vista—, sorprende con un libro notable en más de un sentido. Un libro en el que no solo hay una experimentación narrativa más que valiosa, un libro en el que los narradores entran y salen, en el que las voces se entremezclan, en el que los personajes son y no son, sino en el que, además, la historia y la crónica toman el lugar de la literatura de la mano de esta misma literatura para crear un texto que, de alguna forma, intenta contar todo lo acontecido en relación con su centro narrativo: el 2 de octubre de 1968.
Es este un libro que dialoga con otras obras escritas a propósito del mismo tema, que se enreda con los testimonios policiacos, que rescata las notas periodísticas y las entrevistas a los participantes del acontecimiento. Un libro complejo, para ser de Spota, aficionado a las narrativas lineales, envolventes pero dentro de los límites de lo normal. Podría pensarse que, en lo que respecta al uso de técnicas y herramientas narativas, La plaza/i> es su obra maestra. Quizá temáticamente no lo sea, e incluso es posible que haya quien crea que el texto en sí mismo no vale la pena como novela porque, después de todo, grandes fragmentos del mismo no son novela. Sin embargo, en mi opinión, la mezcla entre lo real y lo ficticio —lo real subjetivo y lo ficticio anclado en hechos susceptibles de ser tomados como reales— hacen de la obra una pieza interesante. Muy interesante, de hecho.
Que ante las injusticias, al olvido el reclamo no ceda. Nos toca luchar por todas aquellas personas que se entregaron a las causas justas y que injustamente fueron caídas.
Cuando sabes que la justicia no es factible que se pueda aplicar a todo mundo, o que existen huecos por donde se esconden, y escurren como ratas, aquellos que son autores de los más deplorables acciones; quisieras ser un ejecutor de esa revancha inalcanzable para las víctimas o sus allegados. Al menos más de una vez he fantaseado con poner en su lugar a uno que otro personaje decrépito que lástima el bien común o a México mismo. Duarte es un claro ejemplo de querer darle unas cuantas lecciones torturables, propias de un Plan de Mejora Personal. Quizás sería bueno amarrar a Lopez Portillo “como un perro” nada ´más para que diga con provecho que defenderá el peso como un perro. ¿Qué tal desquitar cierto odio estudiantil sobre el más orangután y déspota de los presidentes del siglo XX? Si estuviera vivo Ordaz, ¿sería bueno desquitar el coraje de lo que le hizo a la comunidad estudiantil del 68? La presente novela “La Plaza”, trata este tema, donde Luis Spota logra transportarnos a unos años después del 68, cuando el más alto dirigente de la nación se encuentra retirado, después de haber servido tan humildemente a la Patria. Corre el año de 1972, y durante los últimos meses, un padre de familia que perdió a su única hija durante la noche de Tlatelolco, se encuentra vigilando todos los días, a uno de los autores principales de la matanza del 2 de Octubre. Nunca dice el nombre del político en cuestión, solo podemos vislumbrar que se refiere al mismo Díaz Ordaz. Este padre de familia, afectado profundamente por ese asesinato a sangre fría que cambio a la juventud mexicana, lograr crear una red de colaboradores, que le ayudarán a vigilar hasta encontrar la oportunidad de secuestrar a dicho ex-dirigente. Encuentra un colaborador por día de la semana, de Lunes a Sábado y así los nombra, dejando el Domingo para sí mismo. De esta manera, los nombres de los involucrados quedan en el anonimato permitiendo una seguridad relativa en caso de caer en manos de la policía investigadora mexicana y su alta tecnología en interrogatorios y confesiones. Después de varias semanas, esta “vaca sagrada” de la política se encuentra solo saliendo de una tarde apacible del campo de golf, toma su Maserati rojo con rumbo a su casa. Por alguna razón, ese día decide prescindir de los servicios de sus cuerpo de seguridad privado. Domingo lo está esperando con su colaborador de ese día, Jueves, quién es el más joven y que tiene la energía y determinación de no dejar impune el castigo que se merece, aún tiene la imagen de su hermano colgado del cuarto de huéspedes, víctima de las atrocidades ocurridas después de su detención en esa noche de Tlatelolco. Gracias a la camioneta con el capote abierto, aparentando un desperfecto y obstruyendo la única vía de salida de los campos de golf, logran atrapar a uno de los autores intelectuales de la matanza, quizás el más importante de todos. Mientras Luis Spota nos cuenta la historia alterna, logra mostrarnos extractos de todo aquello que se escribió después de lo ocurrido, después de ese suceso del 2 de Octubre. A lo largo del libro podemos leer las crónicas, testimonios, poemas y demás material literario producto de la vejación de los derechos humanos de los estudiantes. Conforme avanza la narración y obtiene “lo que se merece” el secuestrado, vemos un enfoque de lo que fue el 68, y en mi caso particular, aplaudo la posibilidad de darle su merecido a tan odiado personaje. Tienen que pasar dos días para que pueda lograrse el juicio sumario, y mientras está encerrado, solo experimenta una pequeña parte de lo que sufrieron los estudiantes detenidos en aquellos años. Pero recordemos que los justicieros buscan un trato justo, no son animales como los militares del batallón Olimpia. Se hace un juicio, y se le da oportunidad de defenderse, y se entiende su punto de vista, al punto que es posible dudar de si efectivamente es tan culpable como la sociedad en general lo cree. ¿Es una víctima de las circunstancias, o sabe ocultar su deplorable comportamiento con su bien preparado discurso ideológico? Le decisión del jurado se acerca, ambas partes han sido escuchadas, ahora es momento de tomar una decisión. Luis Spota logra mantener ese suspenso que podría resultar en alguna película, y al mismo tiempo, compartir la crónica del 68. Muchos testimonios que parecen sacados de una novela negra, son en realidad sucesos que ocurrieron en los separos. Descripciones que nos muestran una Plaza acribillada, bañada en sangre, con un bien orquestado movimiento que logra el completo abatimiento del movimiento, cobrando vidas de jóvenes y civiles. Un evento que nunca debería repetirse. Lectura recomendada para aquellos que gustan de coleccionar material del 68, y que al mismo tiempo es de entretenida y bastante atractiva. Acorde para lectores intermedios. Y recuerden siempre que el 2 de Octubre: “¡NO SE OLVIDA!”.
Es, a mi parecer, uno de los mejores libros que ha escrito Spota, a pesar de que su trama principal, por sí sola, no tenga peso suficiente para mantener una historia que valga la pena de ser contada. Lo que verdaderamente le da valor a esta obra es el aporte histórico de un evento tan cruento de nuestra Historia Nacional como lo es el 2 de octubre de 1968, una fecha que nunca debe ser olvidada, la narración de lo ocurrido esa noche está hecha de una forma tan magistral que me quedé sin aliento en varias ocasiones al imaginar las escenas y ponerme en la piel de los que tuvieron la desgracia de vivirla. Hay que admirar el hecho de que Spota se haya atrevido a publicar este libro apenas tres años después de ese fatídico día, en una época en donde hablar mal del gobierno equivalía a desaparecer de la noche a la mañana (¿Ya dejamos esa época atrás? ¿Y a qué santo le rezaba este señor o qué buenos nexos tenía en las altas esferas gubernamentales para que haya podido salirse con la suya?)
Como era habitual en varias de sus obras, Spota mezcló en ésta dos líneas narrativas que suceden de forma alternada sin que algo las divida, con la habilidad de definirlas tan bien que nada se presta a confusión; no hay como tal capítulos ni signos que dividan una línea de la otra, pero no se necesitan. Una de las líneas se desarrolla en el año en el que está ambientado el libro y sigue la trama principal, la del secuestro de un importante ex funcionario a quien se achacan los hechos del 2 de octubre, la otra es una retrospectiva de lo que ocurrió esa nefasta noche, incluidos sus antecedentes, y que está basada en los hechos reales. La narración ficticia no es complicada ni funcionaría por sí sola, son los hechos reales los que le dan peso y contexto. La descripción puntualizada de lo que sucedió esa noche está tan bien llevada que es casi como ver un documental, es evidente que Spota se basó en testimonios reales para desarrollarla. Podría pensarse que leer tantos antecedentes, notas y descripciones podría resultar cansado, pero son todos estos datos los que le dieron a la narrativa el empuje necesario para llevar el libro a otro nivel. Sin embargo, a pesar de esto siento que este libro será difícil de comprender por cualquiera que no sepa el contexto histórico. Si no se conocen los antecedentes y no se está consciente del parteaguas que marcó el 2 de octubre del 68 en la historia de México, es difícil que pueda entenderse en su totalidad el peso de la obra, por eso pienso que a un extranjero no va a parecerle del todo interesante, más porque la mayoría de los personajes son meros borrones mal apenas definidos por los comentarios del protagonista, quien narra todo en primera persona. Si extraemos lo histórico de la novela, queda una trama simplona con personajes mal desarrollados cuyo fin es más o menos predecible, por eso es que no debe juzgarse más que por su valor histórico y no tanto por el literario. Además, el otro gran problema que le veo fue la totalmente innecesaria sub trama del amor incestuoso del protagonista por su hija, cuyo asesinato en Tlatelolco es lo que desencadena los hechos de la trama principal. No siento que ese amor incestuoso haya aportado algo sustancial al libro, fue más un morbo añadido que resultó muy incómodo de leer (y que, además, parece fetiche de Spota, dada su tendencia a repetirlo en varias de sus obras). Había muchas maneras de plasmar el dolor del padre por la hija muerta que habrían desencadenado más empatía por el protagonista, pero al haber elegido la vía incestuosa, el personaje acabó siendo un mero sociópata obsesionado. O quizás ésa era la idea de Spota, el no permitir que el lector se sintiera identificado con un hombre que, al final de cuentas, es tan criminal como la persona que ordenó la matanza en Tlatelolco.
Dudé mucho en qué calificación darle a este libro por los muchos defectos que tiene a nivel literario, pero al final decidí otorgarle 4 estrellas de 5 debido a su contexto histórico. Escribir sobre el 2 de octubre de 1968 nunca ha sido ni será algo fácil de hacer.
A compelling fictional account of the events surrounding the Massacre of Tlaltelolco in Mexico City in 1968. Reading this work, which was published just three years after the events, makes it all seem very alive now 50 years later. The wounds are obviously still open at the time of this writing; and the memory of the events fresh, dramatic and confused in the public mind. Spota frames the story as an fast moving blend of crime novel / espionage novel / revenge tale; and lays out very clearly and interestingly all the events that led up to the massacre, including quotes from newspapers and even the banners that were carried during the protests. Most fascinating for me was reading the government’s conspiracy-theorist-type counter argument for the massacre, which Spota provides and which I have never heard before. Always, in the 30 years I’ve been paying attention to the country, the government has been portrayed as indisputably in the wrong. But here you hear it’s point of view (or, rather, tortured spin) as well. Tlaltelolco in 68 has amounted almost to a sort of ‘holocaust’ in the Mexican public psyche. It is a kind of reference point for the worst thing that has ever happened to the country. The conquest, the revolution … none of these seem to have troubled Mexicans the way the killing of hundreds of university students by the military did. It’s a testament to Spota’s effort to create a document of the event, as well as an engaging read, that he could give me pause after so many years of only hearing the other side. It’s hard to imagine someone studying that tragedy without reading this book. It’s popularity at the time, and its continued reputation as an important work is deserved.
Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo tienen, cada quién, su razón particular para secuestrar al trompudo, al pinche chango ese que fue responsable de teñir de rojo sangre la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco - aunque "fue un crimen tan monstruoso que esa responsabilidad no puede ser atribuida a un solo individuo" -. Luis Spota, sin duda uno de mis escritores predilectos, nos ofrece el drama particular de un hombre para darle un rostro, una edad, una piel, una banda sonora, un ideal a todas las historias anónimas que la historia no alcanzará nunca a consignar, entretejido con materiales que sí son de dominio público sobre lo sucedido aquel 2 de octubre.
El guante blanco. El batallón Olimpia. Las torturas. La tolerancia "hasta excesos criticados". El olvido. La memoria retorcida al gusto del poder. La memoria que se resiste a ser retorcida y que encuentra caminos para hacerse presente. Y la rabia, la pinche rabia de saber que el poder, lo ostente quien lo ostente, no dudará en volver a teñir de sangre las calles del país como sucedió en aquel 2 de octubre, que no se olvida.
Nunca había tomado el tiempo para ahondar, más allá de las notas conmemorativas en la prensa y la televisión, sobre un suceso así de grande como lo fue el 2 de octubre. Es el primer libro que leo sobre el tema, pues todo esto se me antojaba lejano y ajeno. El libro, como tal, una mezcla de estilos, de frases, de relatos, un collage que mezcla fantasía y realidad de una forma impensable, pero que da un buen resultado. Te deja pensando. Es una novela. No vale la pena buscar rigor científico o una opinión imparcial, mucho menos respuestas. Es ficción. Pero funciona.
Luis Spota y su narrativa se llevan 5 estrellas, recordemos que el fuerte de Luis Spota fue la crónica y se ve reflejado en la construcción de esta historia donde retoma diversas fuentes de la época, tales como noticias, poesía, ensayos y demás.
Los hechos ocurridos durante el movimiento estudiantil del 68 y los eventos 2 de Octubre son el eje principal en esta historia.
Una lectura obligada para toda la juventud y cualquier persona que quiera saber más sobre los eventos de 1968 en la ciudad de México.
La selección de comentarios, noticias, literatura y opiniones sobre el 68 está de pocas pulgas. Por otro lado, el quinto acto se siente muy artificial casi didáctico, al momento no sé si esa era su intención para lograr la "imparcialidad", pero es que esta siempre va inclinada más a un lado que al otro.
Excelente novela. Armada como un thriller político-policíaco, narrado en primera persona, La Plaza es la expiación de quien vio derramada la sangre de sus hijos el 2 de octubre de 1968. Un cruento recorrido por el dolor que solo puede reproducir el círculo de la violencia que asoló a una generación.
Recurriendo al lugar común, esta novela te mantiene al filo de la butaca. Te conmueve y, al final, te desborda en un llanto silencioso, en impotencia, en una duda completamente desconcertante. Es indispensable leer esta obra-collage de narrativa, poesía, un lienzo de recuerdos color malva.
Es puro estilo, elementos sonoros e imágenes que se entrelazan con la prosa, es lo más audiovisual que he leído, como un documental. A parte se atreve a tratar un polémico punto de vista del 68. Es arriesgado y disruptivo.
¡Qué gran manera de contar una historia llena de muchas historias! Es un libro delicioso de principio a fin. A medias ficción, a medias verdad. Un retrato imaginado sobre un padre que busca venganza por la muerte de su hija la noche del 68 en Tlatelolco.