Doce años después de publicarse El mozárabe, la emblemática novela que lleva vendidos más de un millón de ejemplares, cuyo éxito traspasó fronteras y que está ya unida a los grandes del género, como Los pilares de la tierra, Memorias de Adriano o El último Catón, Jesús Sánchez Adalid vuelve a tranportarnos al maravilloso y subyugante escenario del siglo X de la mano de personajes inolvidables.Los lectores que quedaron fascinados con El mozárabe volverán a disfrutar en estas páginas con legendarios episodios, como la épica batalla de Simancas, donde Abderramán III perdió su precioso ejemplar del Corán; la peligrosa misión llevada a cabo por la reina Goto, viuda del último rey de Gallaecia, para rescatar las reliquias de san Paio, que reposan en tierra infiel, algo que muchos intentaron antes y ninguno logró; o la delicada tarea de las embajadas enviadas por Abderramán III y el rey Radamiro, las cuales se cruzan en la vieja ruta hispana, presa de guerras y batallas desde tiempos inmemoriales.Poder, prestigio, intrigas y anhelos de paz se encuentran en una espléndida novela que rescata los olores y aromas de la maravillosa Córdoba del califato, nos pasea por la bucólica Galicia y nos aproxima de manera sencilla y a la vez apasionante a una época importantísima de nuestra historia. Todo ello en torno a la vía que unió Norte y Sur—el Alándalus y el mítico «Fin de la tierra», donde está el sepulcro de Santiago—, conocida hoy como «Camino Mozárabe».
No es lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. Sánchez-Adalid nos vuelve a demostrar lo bien que sabe moverse en el terreno de la novela histórica, especialmente en la época que describe (finales del siglo X). Aunque no la he disfrutado tanto como “El mozárabe” o “La sublime puerta”, no hay duda de que leyendo al autor te sumerges con los cinco sentidos en el ambiente del siglo. No faltan tampoco las constantes reflexiones filosóficas de la época, citando a numerosos clásicos y sus obras. Tal es el conocimiento teológico del autor que, a veces, tanta reflexión te desplaza un poco de la trama, y pueden llegar a hacerse redundantes.
En “El camino mozárabe” no hay grandes batallas (la de Simancas viene someramente reflejada). Es una trama sencilla, pero tan fielmente descrita que es casi imposible no verse transportado a la Córdoba y a la Gallaecia de Abderramán III y de Radamiro.
Un libro sencillo, entretenido, pero a la vez con muchos datos históricos que aunque parezcan hacer lenta a la novela hace que la disfrutes con todos los sentidos. Interesante la Nota Histórica del final.
Tercera y última parte de la trilogía de El mozárabe. No es mucha novedad lo mucho que yo disfruto con este autor ya que tiene una forma especial de contarnos las cosas. Jesús Sanchez Adalid sabe desenvolverse a la perfección en esta época de la historia siendo esta vez el año 939 donde nos trasladará. En esta época convulsa, la Península se encuentra dividida en dos poderosos frentes; los pueblos del norte con el rey Radamiro a su cabeza, y los del sur, con Abderramán III al mando de ellos. Cristianos los del norte y mozárabes los del sur, se enfrentan en la conocida batalla de Simancas Acompañaremos a la reina-abadesa Goto de Gallaecia, que se dirige hacia al-Ándalus con el objetivo de recuperar las reliquias del mártir san Paio y devolverlas a su reino, pese a la admonición del demente monje Hermogio, que trata de disuadirla argumentándole que el difunto Paio le ha manifestado que quiere permanecer enterrado allí. Además, veremos la reacción del califa Abderramán III al regresar a Medina Azahara tras la batalla de Simancas, donde el rey Ramiro II de León le infligió una severa derrota. La narrativa de Sánchez Adalid es cautivadora y logra transportarnos a ese contexto histórico donde las diferencias culturales, religiosas y políticas eran una constante. Jesús describe con detalle las localidades de los paisajes y todos los personajes que se van sucediendo. Una de las fortalezas de esta novela es la meticulosa investigación histórica que Jesús realiza reflejando a la perfección la vida en España por aquel entonces. Esto se evidencia en la descripción de las costumbres, las creencias religiosas y las peculiaridades de la vida cotidiana. En conclusión, El camino mozárabe es una novela histórica bien escrita que combina con maestría elementos de intriga y aventura. Jesús Sánchez Adalid nos sumerge en un mundo medieval con una prosa cuidada y un trasfondo histórico sólido. Los aficionados a este género encontraran en estra obra un viaje apasionante a través del tiempo
Una novela histórica muy bien ambientada que tiene dos partes muy diferenciadas. La primera está narrada en tercera persona, contando la gran derrota que sufrió Abdelrramán III desde el punto de vista cristiano y el musulmán. Transcurre de forma clásica, saltando de un punto de vista a otro y a veces jugando con el tiempo rompiendo el orden cronológico. La segunda parte cambia la forma de narrar la historia pasando a primera persona y es la que me parece más interesante. Dos personas cuentan su viaje y su estancia en el "otro mundo": una abadesa baja de Galicia a Córdoba y un monje mozárabe sube de Córdoba a Santiago. Ambos van a descubrir cómo viven los otros y ello les hará replantearse muchas cosas. Por eso me parece más interesante esta segunda mitad, para ver cómo reaccionan los protagonistas ante lo que se van encontrando y cómo eso les va cambiando. El libro está muy bien documentado desde el punto de vista histórico, con un anexo al final que nos aclara lo que se sabe documentalmente de esa época y nos amplía temas que en la novela se tratan más superficialmente.
Me lo lei de un tirón, y si le doy 4* es porque al El Mozárabe le di 5*. Las narraciones alternadas de ambas comitivas, una hacia Córdoba y la otra hacia León, son la parte más interesante, en mi opinión, ya que confrontan dos mundos en conflicto durante siglos. El resumen de hitos históricos al final del libro muy esclarecedor.
No soy muy asidua de la histórica, de hecho creo que no habré leído más de diez en toda mi vida, por lo que por decisión propia seguramente no hubiera decidido empezar este libro. Pero es lo que tiene el maravilloso mundo de los clubes de lectura: te sacan de tu zona de confort.
No voy a negar que ha sido una buena lectura; me ha entretenido, no se me ha hecho pesada y he disfrutado muchísimo de la ambientación ya que ha dado la casualidad de que la he estado estudiando al mismo tiempo para clases y no voy a negar que es una etapa que me intriga a gran escala.
La historia nos sitúa en plena Edad Media cuando la península estaba dividida en al-Ándalus y unos territorios cristianos al norte. Una época tensa en la que tras la batalla de Simancas, donde Abderramán III pierde algunas pertenencias muy valiosas, el rey cristiano Radamiro aprovecha para tratar de negociar una tregua mediante el intercambio de unas embajadas en las que hay personajes con un objetivo más allá del tratado de la paz.
La nota histórica del final me ha hecho confirmar lo que siempre me pone en duda con las historias que tienen ambientación real: ¿qué tanto hay de ficción y qué tanto de realidad? Así que mis dieces al autor por esa labor de investigación para traer un trocito de la historia de la Península Ibérica de una forma más amena y desde las perspectivas a un lado y a otro de la frontera que se marcaba en su momento.
Sin embargo, no todo iba a ser maravilloso porque se le da importancia a personajes que no la tienen (aún sigo pensando que ciertos capítulos narrados por cierto personaje se podían haber obviado porque, en mi opinión, no aportan nada). Como tampoco aportan los múltiples capítulos alternos durante los viajes de las embajadas en los que se repite continuamente, o bien que la abadesa Goto se pasa el día visitando iglesias en Córdoba, o bien que en León no deja de visitarles un señor que hace muchas preguntas y otro que los aburre soberanamente. Son capítulos que se repiten en contenido y que apenas aportan información relevante.
Tampoco me ha convencido la forma de cerrar la historia porque deja en el aire ciertas cosas, que quizás se dan por entendidas, pero quiero verlas por escrito. No es un libro en el que todo es previsible (a no ser que hayas estudiado este hecho de la historia en detalle) y habría estado bien cerrar el libro con algo más de información.
Ah, por no hablar de que no tenía ni idea de que era una especie de tercera parte (mal hecho por parte del club, esas cosas habría que informarlas o tenerlas en cuenta) aunque diría que no afecta el no haber leído los anteriores, yo al menos me he enterado de las cosas (aunque cierta historia entre Goto y Didaca me parece que no aparece por ninguna parte).
En definitiva, un buen acercamiento a la histórica después de tantísimo tiempo pero que a mi parecer ha quedado a medio gas, no termina de contar las cosas completas, personajes que parece que van a tener mucho peso al final son prescindibles y alarga el texto repitiendo información que el lector ya conoce.
Se trata de un novela historiada entretenida que revela lo que puede ser una realidad del siglo XX español y las relaciones entre dos reinos, cristiano y musulmán y revelando a partir de una batalla una parte compleja de las relaciones internas en ambos tipos de sociedades. En partículas la vida mozárabe en la sociedad musulmana de la época. La redacción está cargada de complementos narrativos, sobre todo en la primera parte. La segunda se desdobla en dos narraciones paralelas que bien podrían leerse separadamente
Una buena novela histórica. Aunque se queda lejos de El Mozárabe, para mi gusto. Creo que el autor no ha podido volver a escribir una novela tan buen. Lo que he leído a posteriori de él no estaba mal, pero no impresionaba. En el camino mozárabe, tal vez lo mejor fue la nota histórica del final, en la que repasa sucintamente qué personajes y hechos de la novela eran reales o no.
El camino mozárabe se desarrolla en la época de Abderraman III, y sus escenarios son Galicia y Córdoba. Tanto la temática como la cultura tratada y la época son una continuación de El mozárabe; de hecho, el personaje central es el mismo protagonista de aquella novela. Jesús Sánchez Adalid aborda de manera magistral uno de los momentos más decisivos y desconocidos en la historia de España. El camino mozárabe es un proyecto en auge y existe una implicación total en el proyecto de las ciudades por las que pasa con el fin de consolidar la ruta como Itinerario Cultural Europeo. Un relato absolutamente magistral por uno de los maestros indiscutibles de la novela española, Jesús Sánchez Adalid. Doce años después de publicarse El mozárabe, Jesús Sánchez Adalid vuelve a tranportarnos al maravilloso y subyugante escenario del siglo X de la mano de personajes inolvidables.Los lectores que quedaron fascinados con El mozárabe volverán a disfrutar en estas páginas con legendarios episodios, como la épica batalla de Simancas, donde Abderramán III perdió su precioso ejemplar del Corán; la peligrosa misión llevada a cabo por la reina Goto, viuda del último rey de Gallaecia, para rescatar las reliquias de san Paio, que reposan en tierra infiel, algo que muchos intentaron antes y ninguno logró; o la delicada tarea de las embajadas enviadas por Abderramán III y el rey Radamiro, las cuales se cruzan en la vieja ruta hispana, presa de guerras y batallas desde tiempos inmemoriales.Poder, prestigio, intrigas y anhelos de paz se encuentran en una espléndida novela que rescata los olores y aromas de la maravillosa Córdoba del califato, nos pasea por la bucólica Galicia y nos aproxima de manera sencilla y a la vez apasionante a una época importantísima de nuestra historia. Todo ello en torno a la vía que unió Norte y Sur, el Al ándalus y el mítico «Fin de la tierra», donde está el sepulcro de Santiago, conocida hoy como «Camino Mozárabe».
Este es un libro sencillo. No es tan importante la historia en sí, los hechos, como la manera en la que se dibujan los personajes.
Como tantas otras veces, hay un conflicto entre la parte castellana católica de la península ibérica y la parte musulmana. Vemos personajes de ambos lados: personajes católicos en zona musulmana, musulmanes en zona castellana, de estatus más altos y más bajos, desde habitantes de las partes pobres de Córdoba hasta las mismas dependencias de Abderramán III y el rey Redamiro. Lo más bonito es adentrarse en esa época y en esos territorios, tan diferentes y tan cercanos al mismo tiempo.
Me ha gustado mucho la manera en la que conocemos a los personajes, cómo crecen y se dan cuenta de sus errores. En mi opinión, el personaje más completo es la reina Goto, ahora monja, cuyas acciones acaban dirigiendo toda la historia. Una mujer fuerte que intenta mantener la paz a toda costa. Un personaje muy bien conseguido.
Ha sido una lectura muy agradable. Repetiré con el autor.
El libro es la historia,de un viaje de León a Córdoba en el año 1000. sobresale la figura de la Reina y Abadesa,Goto.que se une a una embajada enviada por su hermano a Córdoba con distintos legatarios.Es la historia de un viaje que en el que el lector acompaña a esta gran mujer en busca de las cenizas de San Paio. Una apasionante historia muy bien documentada y escrita.