David Trueba nos cuenta una historia, lo hace como si estuviéramos sentados junto a él a la luz del fuego. La narración es sobre el reencuentro de dos amigos adolescentes cuando van a pasar la Semana Santa al campo, sus madres son viejas amigas, nos habla sobre la adolescencia, la amistad, como descubren el amor, la nostalgia anticipada de si volverán a verse. Es una novela corta, sencilla, quizás demasiado, muy fácil de leer, agradable, pero le falta algo. No está mal, pero no me ha convencido del todo.
Vi a Trueba en una entrevista en una feria del libro donde vivo y me encantó. Tan solo seguía su faceta cineasta, pero nunca había leído nada de él. Quise comprar el libro que presentaba, pero se había terminado, así que, echándole un vistazo rápido a las sinopsis que había en los puestos, elegí este. Me escribió una dedicatoria muy bonita y con eso me quedo.