Pere Gimferrer (Barcelona, 1945). Poeta, prosista, traductor i crític literari. Estudia Dret i Filosofia i Lletres a la Universitat de Barcelona i molt aviat destaca com a poeta amb les seves primeres obres en castellà: Mensaje del tetrarca (1963), Arde el mar (1966, Premi Nacional de Poesia) i La muerte en Beverly Hills (1968). Amb Els miralls (1970) enceta la seva producció poètica en català. A aquesta obra la segueixen els títols Hora foscant (1972) i Foc cec (1973). Amb L'espai desert (1977) obté la Lletra d'Or del 1978. L'any 1981 aplega els títols anteriors a Mirall, espai, aparicions, on inclou l'obra Aparicions. Amb El vendaval (1988) guanya els premis Ciutat de Barcelona, Nacional de literatura i Crítica Serra d'Or. Encara en el terreny de la poesia, publica La llum (1990), Mascarada (1996), El Diamant dins l'aigua (2001), El castell de la puresa (2014) i Marinejant (2016). El 1985 és escollit Membre de la Real Academia Española i el 1989 li és concedida la Creu de Sant Jordi. És Membre de la Reial Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona (1998) i Membre numerari electe de la Reial Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona (2008). Com a crític col·labora en diverses publicacions i és autor d'una important obra assagística: La poesia de J.V. Foix (1974), Antoni Tàpies i l'esperit català (1974), Max Ernst o la dissolució de la identitat (1977), Miró, colpir sense nafrar (1978), Radicalidades (1978), Lecturas de Octavio Paz (1980), Los raros (1985) o Les arrels de Miró (1993). Ha traduït al castellà autors com Joan Brossa, Gabriel Ferrater, Ausiàs March o Mercè Rodoreda i, al català, Stendhal, Voltaire o Flaubert, entre d'altres.
La particular relación entre el cine y la literatura es un tema recurrente en las conversaciones de cualquier aficionado a uno u otro arte —o, por supuesto, a ambos—, hasta tal punto que puede llegar a parece banal. Sin embargo, al leer un ensayo del calado de este Cine y literatura te das cuenta de que el equilibrio entre ambos modos expresivos es más complejo de lo que parece a simple vista. Pere Gimferrer aborda la cuestión a través de cuatro grandes bloques: Lenguaje literario y lenguaje cinematográfico, que sienta las bases de todo lo que se desarrolla a continuación; De la novela al cine, sección que salva con acierto todas las obviedades que podáis imaginar para sumergirse en un meollo mucho más interesante; Teatro y cine, que le permite abordar aspectos concretos de calado, como el uso de los diálogos y los escenarios; y Del guión a la pantalla, un cierre más esperable en algunos aspectos pero adecuado en cualquier caso a la obra. Cine y literatura es una obra que ha sido revisada y completada a lo largo del tiempo, y es algo que se nota. No se trata de mero entretenimiento ni de divulgación siquiera, sino de una reflexión técnica que está más dirigida a auténticos conocedores del cine —como pone de manifiesto, ya, la lista de referentes que maneja— y que resultará igualmente útil a los escritores. El texto es intenso y no se pierde en divagaciones: en cada párrafo aborda el tema para llegar a una tesis final. En algún momento resulta tal vez demasiado académico, en el sentido de que, tras haber puesto como premisa que hablamos también de la introducción en el cine comercial, el del gran público, de distintas técnicas y enfoques para poder considerar estas relevantes, su discurso se centra en clásicos y cineastas más “elitistas”. No hubiera estado mal hilar de vez en cuando las exposiciones con autores más accesibles al público actual en general, sobre todo teniendo en cuenta que algunos han conseguido un equilibrio entre comercial y vanguardista que hubiera permitido ejemplificar muchas de sus tesis (como Terry Gilliam, por ejemplo). Supongo, en cualquier caso, que esto se debe, como señala el autor en los apéndices, a que ha preferido aferrarse a su experiencia para afianzar bien su discurso. En cualquier caso, esta particularidad no resta ningún interés a un texto que tiene citas a recordar. Muy recomendable para los cinéfilos que han sabido disfrutar con grandes clásicos como Murnau, Fellini o Welles.
El libro es poco introductorio al tema,te exige de entrada tener un gran listado de películas en tu repertorio que van desde 1920 puesto que cada párrafo menciona una película o un libro del que por supuesto dará su opinión, los pocos conceptos que tiene el libro también los explica con películas que si no has visto poco te servirá leer, terriblemente tedioso y honestamente poco útil.
Es bastante interesante porque trae mucha historia del desarrollo del cine, desde sus inicios, la incorporación del sonido y el color, citando a grandes figuras como Griffith, Antonioni, Bergman y demás. Pero el verdadero aporte de este ensayo es explicar un poco la relación entre los libros y las películas, ahondando en cómo funcionan las adaptaciones, ya sean literarias o teatrales, y mencionando algunos de los mejores ejemplos. Lo malo es que Gimferrer hace unas pausas larguísimas entre sus ideas, lo que complica un poco seguirle el hilo, pero vale la pena tenerlo como consulta ya que además viene con un catálogo de buenas películas para revisar.
Un ensayo muy interesante sobre las relaciones del cine y la literatura y los éxitos y fracasos de la adaptación de obras literarias a la gran pantalla