Sobre el fotograma alguien ha colocado cuatro palabras: “Al menos tienes trabajo”. Sonreímos al ver la imagen porque hemos escuchado esa frase muchas veces. No importa que te quejes de las horas extra sin pagar, de que el salario no te permite sobrevivir o de que no se cumple tu contrato: siempre hay alguien dispuesto a recordarte que debes estar agradecido por tener trabajo. Pero, ¿qué tenemos que agradecer exactamente? ¿Las jornadas interminables, la imposibilidad de cuidar a las personas que nos rodean, las enfermedades laborables, los accidentes, las muertes? Paralizados por la posibilidad de empeorar, aguantamos como podemos mientras entregamos cada vez más aspectos de nuestra vida al mercado: una habitación alquilada en Airbnb, unos trastos vendidos en Wallapop, un curro extra de rider los fines de semana. En el mejor de los casos, luchamos por mejorar algunas condiciones laborales concretas, pero la acción colectiva parece detenerse ahí. Al menos tienes trabajo radiografía el mercado laboral y se cuestiona si es el momento de hacernos otras preguntas. De empezar a pensar para qué y por qué trabajamos y no solo cómo lo hacemos. De tirar de una vez el remo.
El libro de Naiara Puertas hace, básicamente, la labor de señalar que el emperador va desnudo. A menudo desde la izquierda nos enrocamos en una serie de propuestas sobre el trabajo, sobre pequeños ajustes, sobre si no es mejor al menos mantener una cosita a perderlo todo... Y lo que se nos anima continuamente aquí es a preguntar. ¿Por qué? ¿Para qué? Dos preguntas que servirían para no caer en folklorismos ni un romanticismo obrero sobre una época que nunca existió, dos preguntas para darnos cuenta de que no, no tenemos por qué trabajar y ni el trabajo ha de ser un fin ni una identidad.
Creo que es importante leerlo y dejarlo reposar. Que entre en la conciencia y se quede ahí respondiendo con furia cada vez que nos digan "al menos tienes trabajo".
Naiara Puertas pone palabras -bien escogidas, su prosa es impecable- a una precariedad que todos, de un modo u otro, vivimos y de la que somos incapaces de zafarnos. Expone sus ideas con valentía, sin eufemismos ni edulcorantes, construyendo un análisis pormenorizado con ejemplos y situaciones que lamentablemente nos suenan bastante.
Personalmente, he echado en falta algún atisbo de alternativa, alguna esperanza. Cabe preguntarse si, ante la imposibilidad de modificar el sistema laboral, es posible adaptarse a él manteniendo la dignidad. O simplemente, seguir en ese "todo va bien si alguien está peor que tú".
Realmente era un libro que necesitaba leer. Naiara Puertas describe con mucha astucia y una documentación tan práctica como pegada al presente el panóptico laboral que nos hemos dado entre todos, o que nos han dado y hemos abrazado con desesperación, al mismo tiempo que desnuda las retóricas socialdemócratas reformistas para hacer ver lo que tienen dentro: en el mejor de los casos, el vacío; en el peor, el colaboracionismo más inconsciente e inepto. Un artefacto ideológico potente y, como tal, pensado fuera de los marcos asimilados o domesticados por el sistema. Sin dejar, además, de subdividir capítulos con títulos tan perfectos como 'Posminería, tan dentro del alma mía'.
La de trabajar me la sé, pero deberíamos procurar sabérnosla menos.
Debats i qüestions molt interessants sobre el paper del treball avui dia: orgull de classe obrera, dignitat, abolició del treball... Crec, però, que hagués pogut ser més concís.
Puede que me falte un doctorado para apreciar este libro, pero me ha parecido que usaba un lenguaje demasiado enrevesado. He echado de menos que fuera mas didáctica.