Las verdaderas historias están escritas con esa misma fuerza loca y desmedida de la infancia: para resistir, y antes de ser escritas han pasado por los huesos y por las venas y por cada fibra del organismo de un ser vivo. Esas historias no pueden ser sino lo que son, no son alegorías ni símbolos, no establecen metáforas entre las cosas del mundo, son ellas mismas la metáfora que alguien lee en su propia carne, desprendidas del dolor o del placer o de la furia o del asco como la cáscara de una herida, como la pequeña capa que la protege insuficientemente y que ha de dejarla expuesta para que pueda curarse al sol, al aire libre, cuando sea el tiempo
Me encantaron estos relatos. Son esas historias que escarban en la simpleza de lo cotidiano y nos regalan nuevas perspectivas, nuevas miradas sobre la inocencia, los lazos familiares, los lazos entre mujeres, la memoria, la nostalgia y la tristeza. Hermoso.
De la literatura más hermosa que he leído. La poética de cada cuento te deja sin aliento. La capacidad de Claudia para usar metáforas perfectamente desgarradoras y reparadoras a la vez para describir la violencia que puede vivir una niña en su infancia. Y no voy a agregar más palabras, solo una cita suya:
“Las palabras para mí eran piedras en bruto, talladas por la locura de los elementos, por su desobediencia, y por eso las amaba. Podían tomar las formas más extrañas, combinarse con el agua o con el viento o con los restos de animales, de insectos o de plantas, eran hermosas algunas y otras in-deseables, había las que brillaban y se encendían al ser tocadas por la luz y había las oscuras y compactas, que andaban por los huecos más sórdidos y en el barro.”
No es de trama. No es de desarrollo de personajes. Hay relato. Pero es una gran poesía sin serlo, que abarrotada de metáforas preciosas,te van haciendo entender hechos de la vida. Son visiones del pasado. Mucha nostalgia.
cortito pero completamente hermoso y devastador. escribir el pasado, escribir la infancia siempre trae nostalgia y también un poco de dolor. lo sentí mucho, sobretodo esas imágenes fuertes que no son preciosas pero así llegan al cuerpo.
Leer La Siesta es leer un poema extenso de Claudia Masin en clave narrativa. Exige, por ello, una lectura atenta, pausada y presente (si no es posible, es mejor dejarlo para otro momento / contexto). En textos breves de 2-3 páginas, reconstruye su infancia a partir del momento de la siesta, enfocándose en la descripción de las dinámicas de un hogar violento, donde se tejen diferentes tipos de hilos entre el padre y la hija, entre la hija y la madre, entre la hija y la lectura, entre la hija y el silencio. Joyita para lectorxs, el capítulo "Cómo los yuyos, las langostas y los libros devoran las cosas útiles y necesarias y qué efectos produce su acción irresponsable", una breve autobiografía lectora de Claudia, un relato de iniciación con la inmensa poética y amor que sólo ella puede aportar.
tiene frases hermosas y reflexiones muy lindas pero de a momentos se ponía un poco retorcido y abstracto. me tomó demasiado tiempo leerlo para lo cortito que es.