8 días y 354 páginas después. Quiero mucho a Santiago Gamboa, es uno de mis escritores colombianos favoritos, sino el más. En este tercer libro que leo de él (quiero leer todos sus libros, pero despacio) lo vuelve a hacer, vuelve a entretenernos con una gran idea, algo que parecía imposible, pero se logró, y lo mejor es que se narra desde 3 perspectivas distintas.
La historia per se, es algo aburrida, pero él se las va ingeniando con curiosas vueltas para ir conectando y dando toques muy chuscos a la narración, para cerrar de una forma... tienen que leer el libro para saberlo.
Por mi lado me la pase bastante bien, pero cansado por partes, creo que no es su mejor trabajo, sin embargo es un gran ejercicio literario.
No habrá reseña.