De nuevo Edurne no falla y consigue me me lea otro de sus títulos en apenas dos días. Ha sido pura adicción.
El libro me atrapó desde la página uno, comenzando con ese Camino de Santiago, que no he hecho en mi vida, pero que he vivido a través de ese increíble Marc (enamorada me tiene), Gala y sus amigos. Vamos que me he prometido hacerlo.
Si por algo se caracteriza Edurne es por como cuenta la historia, de esa forma que te atrapa y te sumerge en sus letras.
Una de las cosas que valoro en una historia, y por consiguiente a una autora, es por la capacidad que tenga, para que aquellos momentos en los que no estás leyendo, consiga que tengas el runrún de la historia en tu cabeza y esta autora es de esas. No tiene que ser una historia intensa, esta no lo es, pero te cala profundamente.
La escritura es ágil, fresca y divertida, y cuando menos te das cuenta estás en la última página.
En cuanto a los personajes decir que me gustaron muucho más los chicos, sobre todo Marc, que las chicas. No logré empatizar con Gala hasta casi el epílogo. Creo que fue muy injusta con Marc en muchas ocasiones. Con los personajes intensos como Zoe tengo un problema, me ponen nerviosa. Me gusta su desparpajo pero no hasta ese extremo de meter incluso la pata en varias situaciones.
En resumen este libro es de los que los agarras y no quieres soltar, que te atrapa y te hace pensar en él cuando no lees, y de los que te hacen disfrutar a tope sin ser una historia profunda. Esta autora no defrauda, avisadas/os quedáis.