Una recóndita ciénaga de Germania, donde los cuerpos de cientos de prisioneros sacrificados a los dioses emergen a la superficie siglos más tarde, devolviendo al presente el enigma de su existencia. Un reino remoto donde los mercaderes comercian con palabras. Un Aquiles cobarde que abandona Troya para disfrutar la vida que los dioses no quieren dejarle vivir. Un simulacro de campo de concentración construido por Hitler para burlar las inspecciones de la Cruz Roja Internacional. Una comunidad de robots abandonada que sigue anhelando el regreso de sus creadores.
Quince relatos que forman una constelación sorprendente, en las orillas del tiempo: profecías y destinos subvertidos, ficciones tan fabuladas que igualan en valor a la verdad, paradojas de la historia. Una extraordinaria colección de relatos que nos transportan a mundos exactos y distantes y que sin embargo conectan entre sí, oscilando entre el presente, el pasado y el futuro –categorías que bien podrían ser equívocas–. "Los que duermen", libro fundacional de la obra ya imprescindible de Juan Gómez Bárcena que recuperamos ahora en Sexto Piso, lo revela como un autor de un genio narrativo preciso, contundente y asombroso.
Nace en Santander en 1984, aunque posteriormente reside en Córdoba, Budapest, México DF y Madrid. Licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (UCM), en la actualidad concluye sus estudios en Filosofía (UNED) e Historia (UCM). Es autor de las novelas El héroe de Duranza (Ed. Ir Indo, 2002) y Farmer Stop (Ed. Complutense, 2010) y con sus obras ha obtenido, entre otros, los premios José Hierro de Relato y Poesía del Ayuntamiento de Santander, el Premio Internacional CRAPE de cuento o el Premio de Narrativa Ramón J. Sender, y ha sido finalista del XII Premio Mario Vargas Llosa NH de libro de relatos.
Como reconocimiento a su labor literaria fue becado por la Fundación Antonio Gala y por la Fundación Caixa Galicia, y disfrutó de una residencia en México DF patrocinada por el FONCA. Actualmente reside en Madrid.
Este señor es un pirado. Un temerario que escribe historias totalmente aleatorias que atrapan al lector. Un tipo que lo mismo se saca una epopeya de la manga como una historia futurista. Esto, sea lo que sea esto, no sé lo que es. O sí. Es literatura de la buena, de la que te deja mirando a la pared con cara de imbécil.
Yo a este señor lo voy a seguir hasta leer hasta su lista de la compra. Y no hay más.
Buenos relatos basados en premisas originales. El autor juega con diversos conceptos filosóficos, si bien hay dos que predominan: el primero es el transcurso del tiempo, en todas las acepciones posibles: como remedio, como alternativa, como juez, como sanador, causante de paradojas (como las de Zenon), como creador de leyendas, como experimento mental… El otro es su cómplice inseparable: la memoria.
Una delgada antología de cuentos cortos que se lee con agrado y se olvida al cabo de pocos días. Bárcena escribe bien, no se puede negar, curiosamente mejor al final de este volumen que al principio, algo que ignoro si es pura casualidad o producto del tiempo, de la revisión o una impresión mía. El conjunto de relatos, sin embargo, adolece de desaciertos puntuales en la estructura y de una generalizada falta de suspense. El problema radica más en el contenido que en la escritura; los relatos presentan una notoria falta de peso, o por decirlo de otro modo, carecen de alma. Da la sensación de que Bárcena no da con la tecla para hacer llegar al lector lo que tiene que decir, y aunque escribe correctamente, no transmite. Sus inquietudes temáticas y los escenarios que maneja lo colocan en la estela de escritores como Gorodischer o Dunsany, pero no logra hacer mella ni en la fascinación ni en el recuerdo del lector. Unas semanas después de su lectura sólo sobreviven en mi memoria un par de detalles y un relato, el titulado "El mercader de betunes", en el que se narra la deserción y el triunfo final de Aquiles. Junto a este cuento, lo más reseñable es, probablemente, la hermosísima cubierta.
Dos muy buenos relatos, en los que con solo modificar levemente un rasgo de la realidad arma buenas narraciones. Los demás, aceptables, previsibles y en ocasiones demasiado artificiales.
Una selección de relatos fantásticos, varios de ellos relacionados entre sí, que muestran que tras el relato de un mito siempre está la mirada, las obras y la vida de los hombres que le dieron origen. Una obra original muy recomendable.
Definitivamente Gómez Bárcena pertenece a ese rincón de mi biblioteca que considero un panteón, el lugar donde atesoro los libros que parece fueron escritos para que yo las leyera. Este es tan solo mi segundo libro suyo, pero no hace falta más para saber que quiero leer todo lo que se pueda de él.
Me fascina la fascinación de Bárcena por el tiempo, por la historia. Qué fue y qué será. Qué contamos sobre eso. Con base en qué. Cómo se contará en pasado lo que ahora nos es futuro. Cómo se veía el presente cuando era futuro. El destino. Todo.
De los quince cuentos disfruto más los primeros, fábulas históricas, parábolas temporales, juegos con personajes y leyendas muy divertidos e ingeniosos que me recuerdan mucho a los cuentos de Buzzati. De la segunda parte, contemporáneos y futuristas, me interesa la conexión con los anteriores y algún punto humorístico aunque ninguno me entusiasta. Mi favorito: 'El mercader de los betunes', cuento redondo sobre cómo Aquiles huye de su muerte y de su destino.
Bonito libro de relatos de fantasía, que es algo que se agradece encontrar en una editorial de fama "literaria" y en un autor español, pero que no llegan a sorprender realmente a un lector habitual de género y menos a uno de Borges. Aun así el libro tiene excelentes momentos y una sutil línea temática que atraviesa los relatos cosiendo sus significados y dando como resultado una colección mucho más coherente que la típica recopilación estándar de relatos perdidos e inconexos.
Hace casi un año leí la novela ‘Kanada’ sobre un hombre que había vivido en un campo alemán durante la Segunda Guerra Mundial y que se encerró él mismo en una habitación en Budapest. Me atraía el estilo modesto y conciso del libro y por eso quería leer más obras de este autor, Juan Gómez Bárcena. Encontré en la biblioteca de Ámsterdam un librito bastante delgado escrito por él, llamado ‘Los que duermen’, con quince cuentos, y lo tomé prestado.
Dado que no es posible resumir todos estos cuentos, me veo obligado a hacer una selección.
La historia con el mismo título que el del libro relataba sobre un vigilante nocturno en un museo con muchas vitrinas, donde estaban las momias de personas congeladas hacía muchos siglos y eran conservadas bajo condiciones óptimas. La tarea del guardia era mantener la temperatura a 19 grados, lo cual era tan fácil que se daba cuenta de que tenía muchísimo tiempo para pensar sobre el sentido de ser conservado de esta manera y la posible historia de estas momias. El tema de otra historia – llamada ‘El padre fundador de Alemania’- se relacionaba con esta, y contaba sobre un pantano en Alemania donde se habían encontrado los cuerpos de cientos prisioneros que hacía dos mil años presumiblemente fueron sacrificados a los dioses. El quid de este cuento macabro era que estas momias resucitaban para ser reconocidos en cierta manera. El cuento ‘Bitácora’ incluía una descripción antropológica del pueblo recién descubierto de los biroches, basada en un cuaderno de bitácora del siglo XVI. Este pueblo rico y gentil demostraba gran hospitalidad y estaba organizado de forma democrática, pero lo más remarcable era que se llamaban a sí mismos comerciantes de palabras. Era una sociedad donde el comercio ocurría a través de las palabras, porque la lengua era lo más valioso y útil. Por lo que los biroches exigían que las palabras fueran tasadas como una mercancía, e intercambiadas y vendidas de tal manera que los compradores pudieran hacer uso de ellas. ¿No trataba esta costumbre antigua, presumiblemente, de nuestra misma prescripción de pagar a un notario por sus actos comerciales? ‘Hitler regala una ciudad a los judíos’ era la descripción de un hecho muy conocido: en Theresienstadt, en 1944, Hitler construyó un simulacro de campo de concentración para burlar las inspecciones de la Cruz Roja Internacional. El resultado era que los residentes de este campo de sombra parecían albergar a una cantidad de familias en mitad de sus vacaciones de verano, vestidos con ropa limpia y zapatos pulcramente cepillados. Se podían ver jardines, bibliotecas, teatros, oficinas de postas, tiendas de alimentación e incluso una sinagoga. Las maderas de los edificios estaban recién barnizadas. El apogeo fue una interpretación de una obra de teatro que trataba irónicamente sobre la matanza simbólica de la figura de Hitler.
Resumiendo, lo común de todas estas historias era que el tema estaba bastante, inspirado por el pasado y que – por mucho que se concernía de cuentos separados – a veces se refería a ciertos elementos de las otras historias. Particularmente, aprecie que en cada cuento había espacio libre para pensamientos contemplativos de los protagonistas, aunque afortunadamente no insistentemente. Escribiendo esta redacción, descubrí que el título del librito contenía cierta ambivalencia, puesto que la palabra ‘dormir’ no solo significa un estado de ignorancia o tranquilidad pasajera, sino también un estado definitivo, es decir, la muerte. ¿Quizá se refiriera el título precisamente a este tipo de ambivalencia de todos los cuentos?
Cada lector es único como los gustos que le definen, en mi caso, los libros con cuentos o historias cortas no me son tan llamativos, pero de repente, surgen inesperadamente, libros con historias para la posteridad, como este, un libro para los que dormimos y soñamos despiertos.
En una recóndita ciénaga de Germania, los cuerpos de cientos de prisioneros sacrificados a los dioses emergen a la superficie siglos más tarde, devolviendo al presente el enigma de su existencia.
Un reino remoto donde los mercaderes comercian con palabras.
Un Aquiles que abandona Troya para disfrutar la vida que los dioses no quieren dejarle vivir.
Un simulacro de campo de concentración construido por Hitler para burlar las inspecciones de la Cruz Roja Internacional.
Una comunidad de robots abandonada que sigue anhelando el regreso de sus creadores.
Son quince relatos que forman una constelación en las orillas del tiempo, cada historia con sus profecías y destinos subvertidos, Juan construye ficciones tan fabuladas que igualan en valor a la verdad, paradojas de la historia ficticia que se siente n sumamente reales. Los que duermen, los que dormimos, soñamos despiertos en un limbo de posibilidades infinitas que se desgranan en fábulas, posibilidades, acciones y consecuencias, abrimos los ojos ante la posibilidad y los cerramos con indiferencia ante la casualidad, no sé si hay un destino, no sé si se puede cambiar la historia, no sé si hay más de dos versiones de una historia, anhelo robótico, cuidado real a través de las mentiras, obras de presupuesto imposible o algún futuro prometido despues de esas puertas, sé que este libro da una pincelada de historias que no podrás pasar de largo: Cuaderno de bitácora I y II, Fábula del tiempo, La leyenda del rey Akstar, El regreso, La virgen de los cabellos cortados, Zigurat, Los que duermen y El padre fundador de Alemania son interesantes, pero El mercader de betunes, Hitler regala una ciudad a los Judíos, Las buenas intenciones, Como si, 2374 y La espera son extraordinarios.
Como quedé tan gratamente sorprendido por Kanada, y mientras decidía qué leer, localicé este librillo de relatos de Gómez Bárcena y me dije "Vamos allá".
Los libros de cuentos/relatos no son lo mío, me cuesta entrar en ese mecanismo de brevedad y concisión que suele sugerir más que narrar y que normalmente deja más preguntas que respuestas, pero de vez en cuando hay que darles una oportunidad.
Aquí tenemos una serie de relatos breves de temática en principio fantástica y de ciencia-ficción, pero que en realidad son más bien filosóficos, casi siempre con el tiempo y su relación con los humanos (y los robots) como elemento principal. El estilo que tanto me gustó en Kanada también aparece aquí, y aunque me parece que no está tan bien aplicado como en la novela, probablemente sea por mi poca afinidad con los relatos.
Es un libro muy corto, que se lee muy fácil y que tiene varios hallazgos muy propios del autor. No me arrepiento de haberlo escogido, pero como canta Sabina "Al lugar donde has sido feliz / no debieras tratar de volver". Así que de momento voy a dejar descansar a Gómez Bárcena.
Sólo me queda un libro para leer la bibliografía completa de Juan Gómez Bárcena, y, tengo que decir, que si no lo empiezo a leer ya es por miedo a que se me acabe la literatura de este autor.
El formato relatos es uno de mis favoritos literarios, y no encuentro mejor manera de esculpir pieza por pieza los fragmentos de un gran puzzle como la que sigue J.G.B.
La forma en que cada uno de los quince relatos tiene una independencia y, al mismo tiempo, se complementan y crecen juntos los unos con los otros me ha parecido inmejorable. Cada relato contribuye al significado total que es el libro.
En la línea del autor. Con su humor, sus referencias, su crítica y su existencialismo posmoderno e histórico.
Libro corto de relatos cortos muy bien escritos, algunos independientes, otros enlazados de un modo que me ha gustado bastante. Lo único malo de esto último es que los que no entran dentro de ese hilo quedan un poco como "intermedios" de los otros. Es cierto que aun así hay pequeños y muy sutiles puntos en común entre relatos (una palabra, una fecha) para no dejarlos completamente aislados, y que algunos de ellos están por encima de los "hilados", pero bueno, por poner un mínimo pero. En cualquier caso lectura interesante que merece mucho la pena.
La ciencia ficción es un genero que me atrae mucho. La literatura en general ya que puedes plasmar lo te desagrada (para exorcizarlo quizá), y lo que te agrada y amas, pero en este género es mucho más ya que no es solo los temas sino también el tiempo (pasado, presente y futuro). Ha sido un corto viaje con este librito pero muy bueno. Recomendable 100%.
Interesante libro de relatos o historias cortas basadas en mitos, leyendas o elementos de la historia pasada o el futuro. Algunas historias son muy buenas pero otras se quedan en el camino por no estar a la altura de las otras ni tampoco enganchan.
Hay una sola Diosa, un solo bosque, un solo hombre; cada uno de nosotros es sólo un instante en la vida de ese único hombre (...). La muerte de una criatura es apenas un rasguño en la piel de ese hombre qeu somos todos y nada importa que yo sea esa criatura
quizás necesito leerlo una segunda vez para apreciarlo de verdad, me pareció muy bueno desde "el regreso" pero no se si me encantaron los relatos anteriores
Le daría un 3,5... Algunos cuentos me han resultado buenísimos, otros algo más flojos. En cualquier caso, una colección de cuentos original, muy bien escrita. Personalmente, Zigurat me ha parecido fantástico.
Un poco Borgiano pero definitivamente algo fresco. Se agradece la brevedad, el lenguaje sencillo con el que se profundiza de manera muy fluída en la mente de los protagonistas. Me encantó, punto.