"Cuando uno es niño se entera de todo mientras no se va enterando de nada."
Conocí a Manuel Jabois con su novela "Miss Marte", también hablaba de niños e inocencia, y la recuerdo con especial cariño, era época de COVID y sin salir de la habitación, sin poder relacionarme ni tan siquiera con los de mi casa, me acompañó mucho y fue mi vía de escape a modo de salvación. A esta historia, "Malaherba", hacia muchísimo tiempo que le tenía ganas y me ha gustado aun más que la otra, algo que ya era complicado.
La historia nos traslada a los 90's, se sitúa en Pontevedra y está narrada en primera persona por Tambu, un niño de 10 años que nos cuenta su vida y la de su hermana Rebe, siempre desde la inocencia y la imaginación de un niño, y que nos lleva a ese momento de nuestras vidas en las que teníamos esa misma edad que el protagonista, llenando el relato de nostalgia, de recuerdos y de hogar. Una preciosa reminiscencia hacia una etapa de nuestras vidas inolvidable y crucial para formarnos como persona y forjar nuestra propia identidad.
Es una novela que por su brevedad y por su historia, aparentemente, parece una novela fácil de leer, pero es una novela con muchísima profundidad, posada en los recovecos de lo que alguna vez fuimos y de como lo vivimos, del cómo y el porqué nos lo contaron así y no de otra manera, de todo aquello que entendimos a la mitad, que aceptamos porqué así debía ser y a la que no encontrábamos otra explicación. Es una novela escrita de manera desordenada, o eso creo, hecho a propósito por el autor, al menos me ha dejado esa sensación, el querer hacerlo así para acercarnos más a esa realidad de la infancia, a todo aquello que te cuentan a pinceladas, que descubres a pasitos lentos, que aprendes con el paso del tiempo, con las palabras de los mayores, de nuestros padres, e incluso con bofetadas.
Hay muchas cosas aquí dentro y que se asemejan a nuestro pasado: el paso de la niñez a la adolescencia, el descubrimiento de la verdadera amistad, la admiración hacia un hermano mayor o ese gusanillo que aparece dentro de uno mismo cuando siente un primer amor, todos ellos, ingredientes muy potentes y enriquecedores de esta historia.
Me ha gustado bastante todo lo que comento, sin duda, espectacular, pero también han habido algunas cosas que me han faltado al llegar al final del libro. Me explico: han habido algunos personajes que tienen muchísimo peso y trascendencia en la trama y que no sé muy bien cuales han sido sus destinos o su final. También siento que me he quedado a medias, como que llego a la última página y siento que no he hecho el camino completo, imagino que, como el desorden que comento anteriormente, todo ello está hecho a propósito por el autor para darle más sentido a esa inocencia de un niño y hacernos partícipes de ello, como si nosotros mismos fuéramos Tambu.
En definitiva, un libro precioso, muy bien pensado y ejecutado y que, por opinión personal a lo que digo en el párrafo anterior, no le doy cinco estrellas por dejarme con esa sensación inconclusa y de vacío. Un libro que recomiendo mucho, cálido, profundo e inocente.
"El daño es como un tumor: si uno lo identifica pronto y lo ataca quizá pueda salvarse, pero si no lo reconoce y sigue como si nada, cuando se dé cuenta ya es tarde para cualquier cosa."
MI PUNTUACIÓN: 8/10