En 1991, De la Peña publicó la novela El indeleble caso de Borelli, calificado como “un libro raro e infrecuente en el ámbito de la actual literatura mexicana, metaficción de tintes policíacos y éticos”, y al año siguiente, Mineralogía para intrusos, una singular pieza literaria cuya “evidente riqueza de vocabulario hace ineludible la consulta del diccionario y muestra cuán ignorantes somos de las religiones, los mitos, las culturas y las lenguas que a la perfección domina el erudito” (Proceso 844). http://www.proceso.com.mx/?p=319402
Reconocido como uno de los más importantes eruditos y polígrafos mexicanos del siglo XX, Ernesto de la Peña también incursionó en los terrenos de la narrativa y, en "El indeleble caso de Borelli", nos legó una obra intrigante y refinada que aún ahora, casi un cuarto de siglo después de su publicación, no ha recibido toda la atención que merece. Un afortunado encuentro entre la literatura gótica de los siglos XVIII y XIX y la literatura fantástica del siglo XX, la trama de la novela funciona como un thriller intelectual-erótico-esotérico, con no pocos rasgos irónicos y guiños a un lector que se vuelve cómplice de lo que también podría ser definido como una verdadera travesura literaria. Los vericuetos de la trama van perfectamente de la mano con la elegancia y picardía de la prosa de De la Peña (un elemento que no extrañará a quienes hayan escuchado sus programas de radio, entrevistas y conferencias)... de pocos libros de las últimas décadas se puede decir que cada palabra haya sido escrita con un grado tal de cuidado y precisión. Cabe mencionar que una cierta familiaridad con el idioma francés es recomendable para el disfrute pleno de esta novela, no sólo en vista de la francofilia evidente de su autor, si no por el uso constante (pero no abusivo) de expresiones francesas. Aunque en su momento fue promocionado como "la novela de vampiros de Ernesto de la Peña", el libro va mucho más allá de esta temática y cada palabra nos envuelve en un halo de misterio y encantamiento del cual es casi imposible escapar (sí, como de la mirada hipnotizadora de un vampiro).