Un viaje excepcional al mundo de Chandler, marcado por la genialidad, el alcoholismo, la soledad y la visión crítica de la industria del cine. Una lectura fundamental para los fans del género. A mis mejores amigos no los he visto nunca recoge una amplísima selección de la correspondencia y la obra periodística de Raymond Ch andler, y constituye como tal un volumen inédito. Aquí se desvelan sus reflexiones literarias, que se caracterizan por un gran sentido del humor, los secretos de su personalidad siempre al borde del abismo, su intuición artística, su curiosidad intelectual y su tormentosa relación con Hollywood. La primera parte del libro es una antología de sus cartas a amigos, editores, agentes y colegas que se lee como una fascinante biografía. La segunda parte consiste en una decena de artículos escritos para la prensa -varios nunca antes traducidos- , que retratan su cambiante visión del mundo a lo largo de los años.«La obra de Chandler me parece tan imprescindible literariamente como pueda serlo la de Hemingway o Scott Fitzgerald .»Manuel Vázquez Montalbán.
Raymond Thornton Chandler was an American-British novelist and screenwriter. In 1932, at the age of forty-four, Chandler became a detective fiction writer after losing his job as an oil company executive during the Great Depression. His first short story, "Blackmailers Don't Shoot", was published in 1933 in Black Mask, a popular pulp magazine. His first novel, The Big Sleep, was published in 1939. In addition to his short stories, Chandler published seven novels during his lifetime (an eighth, in progress at the time of his death, was completed by Robert B. Parker). All but Playback have been made into motion pictures, some more than once. In the year before his death, he was elected president of the Mystery Writers of America.
Chandler had an immense stylistic influence on American popular literature. He is a founder of the hardboiled school of detective fiction, along with Dashiell Hammett, James M. Cain and other Black Mask writers. The protagonist of his novels, Philip Marlowe, like Hammett's Sam Spade, is considered by some to be synonymous with "private detective". Both were played in films by Humphrey Bogart, whom many consider to be the quintessential Marlowe.
The Big Sleep placed second on the Crime Writers Association poll of the 100 best crime novels; Farewell, My Lovely (1940), The Lady in the Lake (1943) and The Long Goodbye (1953) also made the list. The latter novel was praised in an anthology of American crime stories as "arguably the first book since Hammett's The Glass Key, published more than twenty years earlier, to qualify as a serious and significant mainstream novel that just happened to possess elements of mystery". Chandler was also a perceptive critic of detective fiction; his "The Simple Art of Murder" is the canonical essay in the field. In it he wrote: "Down these mean streets a man must go who is not himself mean, who is neither tarnished nor afraid. The detective must be a complete man and a common man and yet an unusual man. He must be, to use a rather weathered phrase, a man of honor—by instinct, by inevitability, without thought of it, and certainly without saying it. He must be the best man in his world and a good enough man for any world." Parker wrote that, with Marlowe, "Chandler seems to have created the culminating American hero: wised up, hopeful, thoughtful, adventurous, sentimental, cynical and rebellious—an innocent who knows better, a Romantic who is tough enough to sustain Romanticism in a world that has seen the eternal footman hold its coat and snicker. Living at the end of the Far West, where the American dream ran out of room, no hero has ever been more congruent with his landscape. Chandler had the right hero in the right place, and engaged him in the consideration of good and evil at precisely the time when our central certainty of good no longer held."
Excelente recopilación de cartas que nos llevan a conocer un poco más la personalidad de este, en mi opinión, sublime escritor. Cartas a sus editores, amigos y demás. Es particularmente interesante la relación y brutal opinión que tenía el escritor con esa maquinaria chupa-sangre que era (y aun es) Hollywood. Si en las novelas logramos desprender algunos datos autobiográficos de Chandler, en esta recopilación todo queda al desnudo y no es errado decir que era un tipo con carácter fuerte pero no por eso menos melancólico que tuvo que lidiar con sus "demonios" como todo buen escritor.
Al principio hay una selección de poemas que no valen demasiado la pena porque son verdaderamente malos. Demos gracias que no escribió poesía toda su vida y nos deleitó con sus novelas de Phillip Marlowe y dejó esta selección de notas y cartas que nos acercan mucho más a como era en verdad este exquisito escritor.
Es un pintoresco libro de una faceta menos explorada de Chandler. Sus cartas y algunos ensayos. No esperaba demasiado pero me sorprendió gratamente. Era brillante y es muy divertido leer sus cartas llenas de ironías y críticas ácidas. Es extraño pensar que Chandler luchó toda su vida con un alcoholismo muy grave y muchas de estas cartas las escribió deprimido (después de su intento de suicidio) y alcoholizado. Su inteligencia se ve intacta. Además, era un ser muy sensible, es conmovedor lo que escribe de su esposa. Además, las cartas y el humor se sienten muy actuales.
Siendo un referente inequívoco del género negro - tanto en la pantalla como en el papel -, una selección epistolar sumada a ensayos firmados por Raymond Chandler tienta al aficionado más duro. Y cumple sobradamente las expectativas para quien busca conocer más al hombre tras los escritos, mostrando además cómo el quehacer cotidiano influyó en éstos. Un hombre de estrictas convicciones e ideas claras, rehuyó el exitismo y el afán de trascendencia para dejar el lugar más importante a la clave de su prestigio: Trabajar, siendo él mismo su crítico más feroz y exigiéndose de igual manera que juzgaba al resto, mientras mantenía con Philip Marlowe una relación donde el respeto por su creación se superpone a cualquier intento (inexistente) de alter ego. Un volumen que el lector de Raymond Chandler apreciará leer una vez devorada su producción.
"A mis mejores amigos no los he visto nunca. Conocerme en persona es la muerte de la ilusión.", dice Chandler.
Este es el tono justo entre la sinceridad y el cinismo; me lo imagino escribiendo con una risa triste. Tener el valor de decir lo que se piensa, a riesgo de ser insoportable (y más con plena conciencia de que se es), es cualidad de pocos.
Lo recomendaría a cualquiera que tenga necesidad de una conversación inteligente y aguda.