La presente antología de la poesía de Odiseas Elitis acerca al lector a la «magia griega» que traslucen las palabras del que ha sido considerado como el «poeta de poetas». Empleando procedimientos que constituyen la última palabra del arte, no cesa al propio tiempo de insinuarnos que en el fondo la poesía no es simplemente cuestión de laboriosidad y de virtuosismo sino práctica, ritual adivinatorio. Sus poemas son encantamientos que invocan el espíritu secular del mundo helénico, lo que durante siglos habitó y sigue habitando y magnetizando la conciencia europea, con continuas alusiones a un ideal de perfección que, por otra parte, como simple posibilidad subsiste hasta nuestros días. He aquí por qué sentimos tal vibración y tal admiración al ver un poeta como Elitis seguir el mismo sendero con los antiguos y unir sus fuerzas junto con ellos para otorgar los sempiternos valores mediterráneos, los que representan su lengua y su tierra patria....
Las páginas de esta antología se dejan acariciar. En ellas se bebe el jugo de la mar, se asienta la tersura de una concha, se labra el huerto en boca de las sirenas. El viento, mensajero de la inocencia, arroja guijarros pulidos, posa el vellocino de las flores en el borde de la ventana. Es el sol sangre y luz hallada después del dolor. Es Grecia, siendo Grecia universo, siendo un tapiz donde el derecho y el revés se urden bajo el mismo telar. Es la misión del poeta como objetivador del mundo, transformando la realidad desde la ética que invoca sensaciones, que nombra, que recompone desde el amor. Es la pureza.